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Pikolinos detecta un fraude que acaba con la incautación de 2.300 falsificaciones en Elche

La Policía Nacional actúa tras el auto judicial hace dos días contra una empresa que imitaba una de las creaciones de la marca ilicitana

La operación se ha realizado en el polígono de Carrús.

La operación se ha realizado en el polígono de Carrús. / AXEL ALVAREZ

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Ana Jover

Ana Jover

La defensa de la propiedad industrial y de los diseños propios vuelve a sumar una victoria. Pikolinos ha visto este viernes como una denuncia presentada ante el Tribunal de Marca y de Diseño de la Unión Europea ha tenido un final satisfactorio para la marca ilicitana y el sector.

La Policía Nacional en Elche incautado este viernes 2.300 pares de zapatos que producían falsificaciones como ha venido a corroborar el tribunal en un auto del pasado 13 de mayo. La compañía denunció el uso de presuntamente fraudulento de uno de sus diseños, por lo que entendía atentaba contra los derechos sus derechos de propiedad industrial.

En un comunicado, la empresa zapatera agradecer la rápida resolución por parte de los agentes, ya que tan solo han pasado dos días entre que la justicia dictaminara una resolución y se actuara. Desde Pikolinos, han asegurado que su reclamación responde a la "firme y determinante política que seguimos en cuanto a la protección y defensa de nuestros diseños, intensificada en estos últimos tiempos". La medida responde también al convencimiento por parte de la empresa de que “el diseño es la esencia de la marca”.

Interior de la planta de Pikolinos en Elche, en una imagen de archivo.

Interior de la planta de Pikolinos en Elche, en una imagen de archivo. / Matías Segarra

La compañía de la familia Perán ha querido subrayar la "política muy activa de registro de sus colecciones y de vigilancia de copias e imitaciones en el mercado", y no ha dudado en actuar firmemente ante estas situaciones con fin de impedir la presencia en el mercado de diseños falsificados de la marca.

En un contundente comunicado, la reconocida marca zapatera ha asegurado que "no puede más que mostrarse implacable frente a aquellas falsificaciones que, no sólo reproducen sus diseños, sino que lo hacen con una calidad notablemente inferior, con el impacto que eso supone", además, en el mercado en general.

En este sentido, ha reiterado la actuación "rápida y efectiva" tanto del Tribunal Europeo como de la Policía Nacional que ha tenido lugar en un almacén de calzado del Polígono Industrial de Carrús. El auto judicial, que ha permitido el desarrollo de esta operativa se ha dictado en menos de una semana desde la presentación de la solicitud, lo que han calificado como "un plazo extraordinariamente breve para una medida de este alcance".

El Auto n.º 202/2026, dictado en el seno de las medidas cautelares previas 457/2026, recoge que las medidas se realicen frente a la mercantil Leonali, y estima íntegramente la solicitud formulada por Pikolinos. Además, ordena a la parte demandada el cese y retirada del mercado del modelo infractor, así como de toda publicidad relativa al mismo. El producto incautado será depositado en las propias instalaciones de la marca que ha denunciado, reforzando así el aseguramiento de la prueba y la efectividad de la medida acordada, según han señalado.

Más que una brecha

En un reciente informe, la Oficina Europea de Propiedad Intelectual (la EUIPO, por sus siglas en inglés) puso cifras a la brecha que hay entre las empresas europeas y el reto en cuanto a la protección de sus bienes y servicios. Desde la EUIPO se concluyó que la falta de una valoración adecuada provoca que las empresas del continente dejen escapar cada año entre 30.000 y 120.000 millones de euros en posible financiación.

Es decir, que si los bancos o los fondos europeos se mostraran más dispuestos a aceptar las marcas o las patentes como garantía, las startups y firmas tecnológicas europeas podrían disponer de ese dinero para financiar su crecimiento y poder competir en los mercados globales, como lo hacen sus homólogas americanas, chinas o coreanas.

En esta línea, el informe de la oficina europeo dejaba claro que el problema de Europa no es la generación de ideas o la innovación, sino su comercialización y el uso de las mismas para financiarse. Así, recuerda que los sectores intensivos en propiedad intelectual en Europa generan aproximadamente el 48% del PIB de la UE y alrededor del 31% del empleo. Sin embargo, solo el 13% de las empresas titulares de derechos de propiedad intelectual han intentado obtener financiación a través de sus activos de propiedad intelectual, y una gran mayoría nunca ha realizado una valoración profesional.

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