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Balance internacional

El consumo mundial de vino cayó en 2025 a niveles mínimos que no se registraban desde 1957

El sector admite que los aranceles, el clima y las tendencias de consumo le obligan a afrontar una adaptación profunda

Vendimia en unos viñedos del interior de Catalunya.

Vendimia en unos viñedos del interior de Catalunya. / Grand Tour de Catalunya

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Barcelona

El consumo mundial de vino volvió a bajar en 2025, en concreto un 2,7 %, una tendencia casi generalizada en los principales mercados, lo que se alcanzó el nivel mínimo desde 1957, según datos ofrecidos por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). El descenso sigue un patrón casi idéntico al de los últimos años, de manera que desde 2018 la caída global de consumo de este producto en el mundo es ya el 14%. La OIV lo atribuye a las nuevas políticas de aranceles de países como Estados Unidos, a los fenómenos climáticos cada vez más extremos y a los cambios en las tendencias de los consumidores, que optan por bebidas cada vez con menos alcohol.

También las exportaciones sufrieron una bajada el pasado año del 4,7% hasta 94,8 millones de hectolitros, y en términos de valor el hundimiento fue del 6,6% a 33.800 millones de euros, lo que significa un 4,4% por debajo de la media de los cinco últimos ejercicios. Una de las consecuencias fue una caída del 2,1% del precio del producto exportado (a una media de 3,56 euros por litro) que refleja los ajustes aplicados por las presiones inflacionistas, pero también a una mayor competencia entre los exportadores ante las dificultades.

Nueve de los diez principales mercados experimentaron disminuciones de consumo, empezando por el primero de todos, Estados Unidos, que tuvo un descenso del 4,3% a 31,9 millones de hectolitros. En la Unión Europea, con Francia, Italia y Alemania como principales bebedores de vino, la caída en 2025 fue del 3,1% comparado con el año anterior. El dato en lo referente a los consumidores españoles fue incluso más bajo, del -5,2%, según el informe anual de la OIV.

Fuera de Europa, lo más destacado fue el hundimiento de la demanda del 13% en China, que refleja una contracción continua que lleva en marcha desde 2018. El contrapunto lo marcaron Portugal, con un incremento del 5,6%, y sobre todo Brasil, donde el consumo se disparó un 41,9% hasta alcanzar su máximo histórico con 4,4 millones de hectolitros.

Un camarero sirve una copa de vino blanco de una de las denominaciones de origen (DO) catalanas.

Un camarero sirve una copa de vino blanco de una de las denominaciones de origen (DO) catalanas. / GHB E INCAVI - Archivo

La producción mejoró algo

Aunque en términos generales la producción de vino experimentó una ligera recuperación el año pasado, del 0,6% con 227 millones de hectolitros respecto a su suelo histórico del ejercicio anterior, España, que es el tercer productor mundial, sufrió una contracción del 7,7% hasta los 28,7 millones de hectolitros (un 17% por debajo de la media quinquenal) en el tercer año consecutivo de sequía y olas de calor que redujeron los rendimientos de sus viñedos. Sus exportaciones cayeron un 2,2% en volumen, hasta los 19,6 millones de hectolitros, y un 3,9% en valor, situándose en los 3.000 millones de euros.

La producción sí aumentó ligeramente en Italia, un 0,7% con 44,4 millones de hectolitros, y se quedó estable en Francia con 36,1 millones, que en cualquier caso es un 16% inferior a la media de los cinco últimos ejercicios.

Francia, pese a ello, siguió siendo el líder por el valor de sus exportaciones de vinos con 11.200 millones de euros, que descendieron (un 3,2%) como también lo hicieron en volumen (un 2,3%) a 12,5 millones de hectolitros.

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