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El Vaticano no podrá utilizar la marca "Michelangelus" en hoteles ni para organizar viajes

La Santa Sede solicitó proteger esta denominación en la EUIPO pero un touroperador italiano se opuso

Una imagen de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.

Una imagen de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. / Cecilia Fabiano / Zuma Press / Europa Press

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David Navarro

David Navarro

A Dios rogando y con el mazo dando. Por mucho que confíen en la providencia divina, los responsables de la iglesia católica llevan siglos demostrando su destreza para manejarse en los asuntos más terrenales, en especial, cuando se trata de dinero. Cualquiera que haya visitado el Vaticano, habrá comprobado que en la Santa Sede también son unos genios del 'merchandising' y que están dispuestos a utilizar todas las leyes civiles a su alcance para defender sus intereses en este terreno.

Incluidas, las relativas a la propiedad intelectual, que no dudan en aplicar a la mismísima Basílica de San Pedro, que, aunque muchos lo desconozcan, es en sí misma y en su denominación italiana -Basilica di San Pietro- una marca registrada en toda la Unión Europea, desde que a finales de 2024 se inscribiera como tal en la EUIPO, la oficina europea responsable de estos asuntos.

Dentro de esta misma estrategia, La Fábricca di San Pietro in Vaticano -la institución centenaria creada para diseñar, construir y mantener este templo- pretendía ahora registrar también la marca Michelangelus, como parte de un proyecto cultural de creación de identidad y tecnológico con motivo del 400 aniversario de la consagración de la basílica. Al fin y al cabo, entre sus mayores tesoros se encuentran las obras de valor incalculable que el genio del Renacimiento esculpió y pintó para la Santa Sede.

Sin embargo, las pretensiones de la curia chocaron con los intereses de un touroperador italiano, que hace años había inscrito la marca Michelangelo International y consideraba que ambas denominaciones eran demasiado parecidas y podían inducir a confusión. Especialmente teniendo en cuenta que la mayor parte de su clientela procede de países como Estados Unidos o Alemania, donde la diferencia de grafía o pronunciación entre ambas no es tan evidente, según recoge Il Corriere della Sera, el rotativo italiano que se ha hecho eco de la noticia.

Oposición

Ante esta situación, la firma presentó en la EUIPO un escrito de oposición para que la agencia rechazara el registro de la marca en determinadas tipologías de producto (la petición de una marca no se hace de forma global, sino por categorías establecidas que dividen los distintos artículos de consumo que se venden en el mercado). En concreto, en las relativas a los servicios de publicidad y marketing, las de reservas de transporte, organización de viajes, actividades recreativas o servicios de alojamiento.

La marca que ha solicitado registrar el Vaticano.

La marca que ha solicitado registrar el Vaticano. / EUIPO

Aunque desde el Vaticano podrían haber discutido la petición, la discreción que suele caracterizar a la iglesia en estos casos -y, probablemente, la perspectiva de años de disputas en los tribunales-, llevaron el conflicto por otros derroteros. En concreto, según la base de datos de la EUIPO, La Fábricca di San Pietro ha optado por enmendar su propia solicitud, solicitando que se excluya las categorías conflictivas.

Eso sí, cuando se acepte su solicitud, que sigue pendiente, la Santa Sede podrá utilizar la marca Michelangelus -en realidad, un logotipo que ha creado con esta denominación imitando la firma del artista- en otros muchos artículos. Desde rosarios o todo tipo de productos de joyería hasta ropa o paraguas, pasando por velas perfumadas, marcapáginas, cajas de cartón, abanicos, tazas o jarrones de cristal.

También para adornos navideños, rompecabezas u objetos de decoración de todo tipo. En definitiva, todo lo que se puede encontrar en las tiendas de regalos que suelen preceder a la salida de cualquier museo o recinto cultural hoy en día.

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