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SOS en el campo de Alicante: un 10 % de la cosecha de nísperos se queda sin recoger por falta de temporeros

Asaja reclama modificaciones en la normativa laboral y agilidad en la regularización de inmigrantes para combatir un problema que también afecta a la cereza, la uva de mesa o las brevas

Temporeros trabajando en la recolección del níspero en una imagen de archivo.

Temporeros trabajando en la recolección del níspero en una imagen de archivo. / David Revenga

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Miguel Vilaplana

Miguel Vilaplana

La falta de mano de obra se ha convertido en uno de los principales problemas estructurales del campo alicantino. Así se ha puesto de manifiesto en la campaña del níspero, donde un 10 % de la cosecha se ha quedado sin recoger debido a la escasez de temporeros, lo que supone alrededor de 1.000 toneladas. La situación es tan preocupante que desde Asaja se reclama a la Administración la adopción de medidas urgentes ante un problema que también afecta de forma directa a cultivos estratégicos como la cereza, la uva de mesa o las brevas. Los agricultores se encuentran con problemas como la normativa laboral actual, que penaliza a quienes quieren trabajar temporalmente en el campo, o la imposibilidad de contratar a muchos inmigrantes debido a que carecen de papeles. Los sindicatos, por su parte, coinciden con esta problemática, aunque también apuntan a mejorar los salarios, algo que los productores afirman que no pueden hacer, debido a los bajos precios que reciben por la fruta.

La organización agraria advierte de que no se trata de una situación puntual ni exclusiva de esta campaña. La escasez de mano de obra especializada lleva años agravándose y está obligando a muchos agricultores a planificar sus explotaciones en función de los trabajadores disponibles y no de las oportunidades que ofrece el mercado. “Existe una carencia generalizada de trabajadores para el campo, lo que está provocando el abandono ante la falta de garantías para cubrir la recolección”, afirman desde la entidad. 

“El problema ya no es producir ni vender; el problema es encontrar personas dispuestas a trabajar en el campo”, denuncia José Vicente Andreu, presidente de Asaja Alicante.

Almacén de la cooperativa de Callosa d'En Sarrià.

Almacén de la cooperativa de Callosa d'En Sarrià. / David Revenga

Uno de los ejemplos más evidentes se ha producido en esta campaña en el níspero. Rafael Gregori, productor de Callosa d’en Sarrià, estima que alrededor del 10 % de la cosecha se ha quedado sin recoger por falta de personal.

“Este año hemos trabajado con diez personas cuando el año pasado éramos dieciséis. Había fruta de calidad y demanda en el mercado, pero no hemos encontrado más trabajadores”, explica. Gregori lamenta que incluso cooperativas con una mayor capacidad económica tienen dificultades para completar sus plantillas.

Por su parte, José Antonio Cazorla, productor de uva de mesa en Novelda, denuncia además una situación que considera especialmente injusta para los trabajadores mayores de 52 años. Según explica, muchas personas rechazan incorporarse a las campañas agrícolas porque trabajar en el régimen agrario les supone una pérdida económica respecto a otras cotizaciones.

"Hay trabajadores que perderían alrededor de 400 euros si pasan a trabajar en agricultura. Después necesitan volver a cotizar durante un año en el régimen general para recuperar esa situación. Al final prefieren no venir al campo", lamenta.

Penalización

Este tipo de situaciones, subrayan en Asaja, evidencian la necesidad de adaptar la normativa laboral a la realidad de las campañas agrícolas. "No tiene sentido que existan mecanismos que penalicen a quienes quieren trabajar temporalmente en el campo cuando precisamente faltan trabajadores para recoger las cosechas", denuncia la organización agraria. 

Los agricultores coinciden en que el problema no responde únicamente al coste laboral. Asaja defiende que muchas explotaciones se apoyan en trabajadores que buscan complementar sus ingresos durante unos meses. “Antes venían personas que querían un dinero extra. Ahora las exigencias administrativas y laborales son las mismas que para un empleo anual y mucha gente renuncia porque le perjudica en las subvenciones”.

La uva de mesa es otro de los cultivos que están afectados.

La uva de mesa es otro de los cultivos que están afectados. / INFORMACION

Por su parte, Roque Bru, productor de brevas en Elche, reclama una reducción de la carga burocrática que soportan las explotaciones. La situación resulta preocupante en cultivos que dependen de una recolección manual especializada. Por ello, la organización solicita a las administraciones medidas urgentes para facilitar la contratación temporal agraria, compatibilizar determinadas prestaciones con el trabajo estacional y reducir los obstáculos burocráticos que dificultan la incorporación de trabajadores a las campañas.

Los agricultores, por otro lado, recurren en muchas ocasiones a inmigrantes para la realización de estos trabajos. Sin embargo, a pesar de la nueva regularizacion aprobada por el Gobierno, en la que se debe acreditar un tiempo de residencia mínimo de seis meses en España, o el acceso al permiso provisional a través de una oferta de trabajo, el trámite no está siendo tan rápido ni fácil. El sector se queja de que hay saturación y sobrecarga burocrática, con lo cual, aunque el empresario agrícola quiera contratarles, no puede hacerlo de forma legal, sobre todo si se tiene en cuenta que los periodos de recoleccion de estos cultivos exigen inmediatez y son muy cortos.

Asaja considera que hay que poner especial énfasis en la ordenación de los flujos migratorios como vía para mejorar la oferta laboral y que el Gobierno central debe delegar competencias en materia de Extranjería a las comunidades autónomas a fin de evitar situaciones de bloqueo y saturación. 

Condiciones laborales

Desde los sindicatos, Yolanda Díaz, secretaria general de UGT el l'Alacantí-Les Marines, coincide en los problemas existentes en materia de regularización de inmigrantes, aunque también destaca la necesidad de "mejorar las condiciones laborales de las personas que trabajan en el campo, porque a lo mejor no es un trabajo atractivo por eso. Es lo mismo que muchas veces pasa con los camareros".

Los agricultores, con todo, subrayan que los salarios son adecuados y ajustados a la legislación, dentro del marco en el que se mueve un sector lastrado por los bajos precios. “Ojalá pudiera pagar más, pero si el agricultor no recibe mejores precios por su producto, no puede asumir más costes”, lamenta Rafael Gregori, productor de nísperos.

“Estamos hablando de cultivos que generan empleo, riqueza y actividad económica en nuestras comarcas. No podemos permitir que se quede fruta en los árboles o que la cosecha se pierda porque faltan manos para recogerla”, concluye Ramón Espinosa, secretario técnico de ASAJA Alicante

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