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Una luz en el negro túnel de la ganadería de Alicante

Irene Gómez, una joven de Ibi, va a tomar las riendas de la granja de conejos de su padre en un momento en el que el sector languidece por la falta de relevo generacional

esús e Irene Gómez, padre e hija, en la granja de conejos ubicada en Ibi.

Juani Ruz

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Miguel Vilaplana

Miguel Vilaplana

La ganadería de la provincia de Alicante vive uno de los momentos más complicados que se recuerdan. Una muestra de ello es el descalabro histórico registrado el año pasado, con la pérdida de nada menos que 25.000 animales de una sola tacada. Y detrás de ello, más allá de la baja rentabilidad y los problemas con las enfermedades, se encuentra, sobre todo, la falta de relevo generacional. Por eso supone una bocanada de aire fresco que en el municipio de Ibi Irene Gómez, de 29 años, haya decidido tomar las riendas de la granja de conejos de su padre, que dentro de unos días tiene previsto jubilarse. Un negocio ganadero, uno más, que hubiese echado el candado de forma definitiva de no haber sido por el paso dado por esta joven que se muestra ilusionada, pese a ser consciente de las dificultades que entraña esta sacrificada profesión.

Siempre he estado por aquí ayudando y he dado el paso porque de otra forma hubiese cerrado

Irene Gómez

La cabaña ganadera alicantina está en caída libre. Los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación revelan que las explotaciones perdieron en el último año nada menos que 25.289 cabezas de animales, lo que propicia que la provincia se haya quedado con 135.775. El subsector que registró el mayor retroceso fue el ovino, con 15.852 cabezas menos para quedarse en 49.707. A continuación aparece el caprino, con la pérdida de 5.784 animales, situándose en 21.735. El porcino, por su parte, se quedó sin 3.379 cabezas, descendiendo hasta las 55.230, mientras que el bovino perdía 274, dejando el balance en 10.103.

Irene Gómez trabajando en la granja.

Irene Gómez trabajando en la granja. / Juani Ruz

Pues bien, si estos retrocesos, que no han hecho otra cosa que profundizar en la deriva que se viene arrastrando desde hace años, han sido significativos, no son nada en comparación con la debacle que viene sufriendo el subsector de los conejos. Y es que el número de explotaciones se ha reducido prácticamente a la mitad en la última década, hasta situarse en la veintena, en una deriva que encuentra su principal explicación en la disminución del consumo de este tipo de carne.

Sé que hay muchos obstáculos y que es un trabajo sacrificado, pero si te gusta, al final te compensa

Irene Gómez

Ese es el elemento añadido en el caso de los conejos, aunque el conjunto de la ganadería se enfrenta a los mismos problemas: baja rentabilidad, enfermedades de los animales, trabas burocráticas y, sobre todo, falta de relevo generacional, debido a que se trata de una actividad muy sacrificada y son muy pocos los que dan el paso de regentar un negocio de este tipo.

Y entre esas pocas, convirtiéndose prácticamente en una excepción, se encuentra Irene Gómez, una joven de 29 años de Ibi que, viendo que su padre se va a jubilar, ha decidido coger las riendas de su granja de conejos.

Padre e hiha en la granja de conejos ubicada en Ibi.

Padre e hija en la granja de conejos ubicada en Ibi. / Juani Ruz

Con todo, hay que empezar por el principio, que no es otro que el momento en el que se puso en marcha esta explotación. Y es Jesús, el padre de Irene, el que explica cómo abrió el negocio. «Fue en 1985, después de trabajar en la fábrica de juguetes Rico, que entró en situación de crisis. Un compañero tenía unos cuantos conejos es una casita de campo, y decidimos probar suerte montando una granja, para ver si podíamos vivir de eso», recuerda.

La fábrica de juguetes en la que trabajaba entró en crisis y decidí montar la granja con un compañero

Jesús Gómez

Empezaron con un centenar de hembras, aunque al poco tiempo, cuando apenas había transcurrido un año y medio, Jesús se quedó solo al frente de una explotación que poco a poco fue creciendo, a pesar de todos los problemas por los que ha pasado a lo largo de todo este tiempo, incluido un cambio de ubicación. «Hubo alguna queja vecinal por las molestias que generan este tipo de actividades, lo que me obligó a mudarme a las actuales instalaciones, que cumplen a rajatabla con todas las normativas», enfatiza.

Bajos precios

Y todo en un contexto en el que hay que superar muchas dificultades. Jesús se refiere a cuestiones como los bajos precios de la carne o a las normas sanitarias que, destaca, «nos niegan la utilización de determinados antibióticos, dejándonos indefensos ante algunas enfermedades. Son todo problemas que han propiciado que muchas granjas de conejos hayan terminado cerrando».

Un grupo de conejos en la granja.

Un grupo de conejos en la granja. / Juani Ruz

Pues bien, pese a este panorama tan complicado, la hija de Jesús, Irene, no lo ha dudado y ha decidido coger el relevo de su padre. Ella estudió Administración y Dirección de Empresas, pero a la hora de la verdad, ha preferido decantarse por la actividad ganadera. «Yo siempre he estado por aquí ayudando en lo que podía, y al final, viendo que mi padre ha cumplido 65 años y se jubila a final de mes, he decidido ponerme al frente de la granja, porque de otra forma hubiese cerrado», señala.

Y es consciente de que está en un sector difícil por muchas circunstancias, especialmente en estos momentos. Según indica, «los costes de los piensos, la luz y los medicamentos, por poner algunos ejemplos, han subido muchísimo, algo que contrasta abiertamente con el precio de la carne, que permanece estancado desde hace tiempo».

Bajada del consumo

También se refiere a la bajada del consumo de conejos. «En la zona de levante -precisa- todavía se mantiene por una cuestión de tradición, dado que hay varios platos, como los arroces, en los que esta carne es imprescindible. Sin embargo, fuera de aquí ya no sucede lo mismo, sobre todo porque los jóvenes la han dejado de consumir, entre otras cosas porque no cocinan».

Los bajos precios de la carne y las numerosas normativas complican tener un negocio como este

Jesús Gómez

Algo que se trata de paliar con las campañas impulsadas por la Asociación Nacional de Cunicultura, aunque sin demasiada repercusión en cuanto a resultados. «Cuesta cambiar los hábitos», apostilla Irene.

A todo ello, añade, se le suman las exigencias de la Agenda 2030, que prevé vetar las jaulas en la actividad ganadera, algo que, enfatizan tanto Irene como Jesús, es absolutamente inviable en las granjas de conejos. «Sanitariamente no pueden estar en el suelo, porque el contacto con los excrementos hace que contraigan enfermedades enseguida. Si no se rectifica, no habrá otra salida que cerrar», advierten.

Jesús Gómezs sostiene un gazapo entre sus manos.

Jesús Gómezs sostiene un gazapo entre sus manos. / Juani Ruz

Pese a todas estas complicaciones, Irene está convencida de que vale la pena. «Sé que hay que sortear muchos obstáculos y que se trata de un trabajo muy sacrificado. Pero al final, si te gusta, te compensa, porque tienes la oportunidad de trabajar en familia, en un entorno natural y con cierta flexibilidad», apunta.

Junto a ella va a contar con la ayuda de su hermano, que ya trabaja en la granja, y también de su pareja, a la que ha convencido para involucrarse en el negocio. «Lleva cuatro meses enseñándose, y estoy convencida de que entre todos haremos un buen equipo»., subraya.

La granja en la actualidad cuenta con 2.000 hembras distribuidas en tres naves automatizadas, instalaciones éstas que en breves días van a quedar bajo la dirección de Irene Gómez, que se muestra orgullosa de poder suceder a su padre.

Reconocimiento

Un ejemplo, tanto el de ella como el de su progenitor, que les ha valido el reconocimiento de Asaja Alicante con la concesión del premio al Referente Ganadero, sobre la base de que representan la resistencia y la continuidad de la cunicultura en la provincia, apostando por mantener viva una actividad cada vez más escasa en un contexto marcado por los bajos precios de la carne y las fuertes exigencias normativas procedentes de Europa

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