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El problema de las empresas alicantinas: tienen 80.000 trabajadores con más de 60 años y no encuentran sustitutos para jubilarlos

El comercio es la actividad con mayor número de ocupados seniors en números absolutos, con más de 7.000, pero los sectores con mayor porcentaje de ocupados mayores son el trabajo doméstico, la industria del calzado y las administraciones

La industria del calzado es una de las que tiene las plantillas más envejecidas.

La industria del calzado es una de las que tiene las plantillas más envejecidas. / Áxel Álvarez

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David Navarro

David Navarro

Las plantillas de las empresas alicantinas están cada vez más envejecidas. El progresivo retraso de la edad de jubilación y el hecho de que las nuevas generaciones sean cada vez menos numerosas ha provocado que los trabajadores senior tengan cada vez más peso en el conjunto del mercado laboral, hasta el punto de que actualmente uno de cada diez ocupados en la provincia ya supera los 60 años de edad, algo impensable hace solo un par de décadas.

En total, son ya más de 80.000, casi un 5 % más que el año anterior, según el último Informe del mercado de trabajo de la provincia de Alicante que elabora el Sepe, y representan todo un desafío para los responsables de recursos humanos de las compañías, que no saben cómo podrán sustituirlos.

El motivo es muy sencillo: las nuevas incorporaciones al mundo laboral no son suficientes para cubrir las salidas que se prevén en los próximos años. Basta con echar un vistazo a los datos de la Encuesta de Población Activa para corroborarlo: frente a los más de 228.700 alicantinos de más de 55 años en disposición de trabajar -lo que incluye a ocupados y parados-, sólo hay 81.200 de menos de 24 años.

Así, los propios autores del informe recalcan que en los próximos años "gran parte de las vacantes futuras no vendrán tanto de la expansión del empleo, sino del reemplazo, ya que habrá que cubrir esos puestos". Es más, el documento señala que la jubilación de estos miles de trabajadores no solo supondrá una importante oportunidad para los jóvenes que entren en el marcado laboral, también "para la reconversión profesional de trabajadores de sectores en transformación".

Sectores

Pero, ¿qué sectores son los que tienen las plantillas más envejecidas. En términos absolutos, el comercio es la actividad que cuenta con más trabajadores que ya superan los 60 años, con 7.228 afiliados de media a lo largo del año pasado; seguido por la hostelería, que suma 6.233. Sin embargo, pese a estas cifras tan abultadas, en porcentaje, los trabajadores senior solo representan el 8,99 % y el 7,75 % de las plantillas en estos negocios.

Por el contrario, el sector con mayor proporción de trabajadores de edad avanzada es el empleo doméstico: hasta el 26 % de las empleadas de hogar de Alicante tiene más de 60 años. Le sigue la industria del calzado, donde el 17,59 % de los ocupados supera también esta barrera, lo que resulta especialmente preocupante, si se tiene en cuenta que, en este caso, los conocimientos y la destreza necesaria en muchos de sus oficios -como el de aparadora- son difíciles de transmitir una persona al lado que facilite la enseñanza.

También presentan un nivel de envejecimiento superior a la media la Administración Pública, con el 16,71 % de sus empleados con seis décadas a sus espaldas, lo que supone más de 5.500 trabajadores. Las empresas de servicios a edificios y actividades de jardinería cuentan con un 16,17 % de trabajadores senior; mientras que, en agricultura, transporte o el personal administrativo supera el 13 %.

El propio informe recuerda que, junto con la propia evolución demográfica -las generaciones del baby boom, las más numerosas de la historia, son las que ahora se encuentran en estas edades o cercanas a ellas-, uno de los factores que más ha influido en ese aumento de trabajadores de edad avanzada es el retraso de la edad de jubilación, que el año pasado ya se situaba en ellos 66 años y 8 meses.

La consecuencia de lo anterior es que nueve de cada diez personas de entre 60 y 66 años de edad continúan en activo, lo que refleja esa progresiva ampliación de la vida laboral.

Formación y salud laboral

Por otro lado, más allá del problema de la sustitución, el envejecimiento de los trabajadores también comporta otros retos importantes. Por ejemplo, unas vidas laborales más largas también suponen una mayor demanda de formación continua, si se quiere que estos profesionales se adapten a los cambios tecnológicos y mantengan su productividad.

Igualmente, representa un nuevo reto desde el punto de vista de la salud laboral, puesto que los trabajadores de edad avanzada también suelen presentar mayores complicaciones, como enfermedades crónicas o las provocadas por el desgaste propio de sus tareas, en aquellos casos que requieren más esfuerzo físico. También son más sensibles a problemas como los golpes de calor o los esfuerzos prolongados.

Pero, además, el hecho de que cada vez haya empleados de más generaciones distintas y más alejadas también supone todo un desafío desde el punto de vista de la convivencia entre trabajadores, con el que ya se topan muchos responsables de Recursos Humanos, ante las distintas prioridades que tiene cada grupo de edad o sus distintas formas de relacionarse.

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