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Santiago Carbó (Ineca): "Alicante tiene una oportunidad histórica. Ahora es el momento"

El Instituto de Estudios Económicos de la provincia celebra su asamblea anual en el Centro de Congresos de Elche

Santiago Cobos durante la asamblea de INECA.

Llorca clausura la asamblea de INECA / Áxel Álvarez

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David Navarro

David Navarro

La revolución del teletrabajo y de la inteligencia artificial suponen una oportunidad única para que la provincia de Alicante dé un salto cualitativo y logre situarse definitivamente entre los grandes polos económicos del país y, sobre todo, aumentar su renta per cápita. Eso sí, para ello necesita mejorar sus infraestructuras de transporte -en especial, las conexiones ferroviarias con el aeropuerto o con los principales destinos turísticos, como Benidorm- y ganar visibilidad para situarse en las quinielas de las grandes empresas que buscan nuevas localizaciones.

Así lo ha asegurado el flamante nuevo director general de Estudios y Proyectos del Instituto de Estudios Económicos de Alicante (Ineca), Santiago Carbó, durante su intervención en la asamblea general que el organismo celebra este viernes en el Centro de Congresos de Elche. Un acto en el que también se ha presentado al nuevo consejo asesor con el que el 'think tank' presidido por Alfredo Millá pretende lograr ese objetivo de que la provincia gane visibilidad.

"Los datos no mienten", ha señalado Carbó sobre una realidad compleja: la de una provincia que ha crecido notablemente en los últimos 25 años pero que aún no ocupa el lugar que le corresponde por sus condiciones objetivas.

La intervención de Carbó ha empezado con una confesión sobre la naturaleza de los informes de Ineca, a los que calificó de "rigurosos, honestos e incómodos". Esa incomodidad nace de una paradoja estadística flagrante: Alicante es la cuarta provincia de España en población y número de empresas (con 145,000 activas), y la quinta en Producto Interior Bruto (PIB). Sin embargo, esta potencia macroeconómica se diluye al analizar el bienestar individual, situándose en el "puesto 42 de 50 en renta per cápita".

Esta brecha se explica, según Carbó, por unos salarios que están un "15% por debajo de la media nacional", fruto de una estructura productiva todavía muy anclada en sectores de bajo valor añadido que, aunque esenciales como el turismo y el comercio, tienen dificultades para aplicar mejoras rápidas de productividad. "Esa tensión entre lo que somos y lo que podríamos ser es el punto de partida honesto", afirmó el economista.

Revoluciones

Para Carbó, el contexto global ha cambiado de forma radical en los últimos cinco años, abriendo una "ventana de oportunidad" que no existía hace una década. En concreto, el experto ha hablado de tres revoluciones. La primera es la revolución del trabajo remoto: " Se ha roto la ecuación que ligaba el talento a la presencialidad en grandes y caras urbes como Londres o Ámsterdam. Ahora, los profesionales de alto valor eligen dónde vivir basándose en el clima, el coste de vida y la calidad de los servicios", ha asegurado.

En segundo lugar, la irrupción de la inteligencia artificial, que permite que equipos más pequeños y distribuidos creen valor. "La IA reduce la ventaja de escala de las grandes metrópolis y beneficia a ciudades de tamaño medio con buena conectividad, como Alicante", ha señalado.

Y, en tercer lugar, la relocalización. La necesidad de acercar las cadenas de suministro a los mercados finales que, según ha afirmado, sitúa al Mediterráneo occidental y a España como destinos "altamente atractivos para la producción industrial y los servicios tecnológicos".

De Austin a Elche

El director general de Estudios de Ineca ha puesto el foco en modelos internacionales como Austin, Eindhoven u Oporto, que han pasado de crisis industriales a liderar sectores tecnológicos creando ecosistemas atractivos para vivir y emprender. Alicante, ha defendido Carbó, posee una "ventaja competitiva única: su extraordinaria diversidad económica".

A diferencia de territorios dependientes de un solo sector, en Alicante conviven una industria exportadora con raíces (calzado, juguete), un turismo de primer nivel, una agricultura competitiva y un potente sector logístico. Como ejemplo de esta capacidad de reinvención ha citado a la empresa PLD Space en Elche, una firma de lanzaderas espaciales que demuestra que en la provincia existe la "masa crítica" necesaria para proyectos que hace 15 años eran impensables.

Los frenos

En este punto, Carbó se ha preguntado cuáles son los motivos por los que Alicante no está logrando posicionarse en ese nueva liga de polos de atracción inversora. Así, el experto ha identificado el déficit de infraestructuras como la "asignatura más urgente". Según recalcó, resulta clamoroso que el aeropuerto de Alicante-Elche, que superará los 20 millones de pasajeros en 2026, siga sin conexión ferroviaria. Asi, recordó que ningún otro aeropuerto europeo que supera los seis millones de viajeros carece de esta conexión ferroviaria. "Llevamos 26 años de atraso", señaló en referencia a que fue en el año 2000 cuando El Altet superó esa cifra. En este punto, ha recordado los cálculos de Ineca que cifran en 2.600 millones el déficit inversor del Estado en la provincia.

La directiva de Ineca con el consejo asesor

La directiva de Ineca con el consejo asesor / Áxel Álvarez

Este abandono inversor no es solo una cuestión "contable", ha señalado, es un mecanismo de "deterioro acumulativo": la falta de un buen sistema de transporte disuade a las empresas de instalarse, en consecuencia, el empleo cualificado no crece y el talento joven formado en las universidades locales acaba emigrando a Madrid o Barcelona.

Además, Carbó ha señalado un problema de visibilidad, pues Alicante sigue siendo percibida por los centros de decisión en Madrid o Bruselas exclusivamente como un destino de ocio, ignorando su rica realidad industrial e innovadora.

El momento de la "voluntad colectiva"

La conclusión de Santiago Carbó ha sido clara: Alicante tiene casi todos los ingredientes de la "ecuación imbatible" para la nueva geografía del talento: sol, calidad de vida y costes razonables. A su juicio, solo falta la cuarta pieza: la conectividad.

Para Carbó, no se trata de poner límites al turismo, sino de complementarlo con sectores de mayor productividad que apliquen la IA a las industrias tradicionales, desde el calzado de Elda hasta el juguete de Ibi o la gastronomía de las Marinas. "El momento es ahora, las condiciones existen", ha concluido, asegurando que existe una "oportunidad única" para que destinos como Alicante crezcan, por lo que ha apelado a la "voluntad colectiva" para aprovechar una ola de inversión y tecnología antes de que otros territorio lo hagan.

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