De proteger el nombre a generar negocio: el valor de la marca registrada
Cada vez más creadores de contenido, deportistas y figuras públicas recurren a la propiedad intelectual para proteger y rentabilizar los proyectos asociados a su marca

La provincia de Alicante cuenta con algunos de los perfiles más influyentes del panorama digital, deportivo y cultural, como las creadoras de contenido Elena Vidal y Raquel Rodado, o el luchador profesional Ilia Topuria. / INFORMACIÓN
Los influencers se han convertido en una pieza central del consumo contemporáneo. Lo que hace apenas unos años podía parecer una actividad informal vinculada al ocio, la moda o el entretenimiento, hoy es una industria con capacidad real para orientar decisiones de compra, construir tendencias y conectar a empresas con millones de consumidores. Su presencia en redes sociales como Instagram, TikTok o YouTube los ha situado en uno de los principales escaparates para marcas y productos, especialmente entre los públicos más jóvenes, que perciben a estos creadores como fuentes cercanas, auténticas y fiables de inspiración e información.
En este nuevo ecosistema digital, la propiedad intelectual adquiere una importancia creciente. Los nombres artísticos, las marcas personales, los contenidos, los diseños, los proyectos comerciales y las líneas de negocio que nacen alrededor de la actividad de los creadores son activos intangibles que pueden tener un gran valor económico y reputacional. Protegerlos ya no es solo una cuestión jurídica, sino también una decisión estratégica para consolidar una carrera profesional más allá de la presencia en redes.
Registrar una marca permite a influencers y creadores de contenido proteger legalmente su identidad frente a copias, usos no autorizados o intentos de terceros de aprovecharse de la reputación que han construido ante su comunidad. En el caso de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea, la EUIPO, el registro ofrece además protección en los 27 Estados miembros, algo especialmente relevante en un entorno digital donde las audiencias, las colaboraciones comerciales y los negocios no conocen fronteras.
La ausencia de registro, en cambio, puede abrir la puerta a numerosos problemas. Un tercero podría registrar la marca sin consentimiento, podrían aparecer productos falsificados asociados al nombre del creador, surgir dificultades para expandir la actividad a otros países de la Unión Europea o perderse oportunidades de licencias, colaboraciones comerciales y venta de productos propios. Para quienes aspiran a transformar su influencia en un negocio sostenible, la marca registrada funciona como una base de seguridad y crecimiento.
Esa profesionalización queda reflejada en el estudio «Influencers y Propiedad Intelectual», publicado por la EUIPO, el primero a escala de la Unión Europea que analiza cómo los influencers se relacionan con la propiedad intelectual y en qué medida contribuyen a prevenir o evitar infracciones. El informe se centra en creadores activos en Instagram, TikTok y YouTube, las plataformas más relevantes para el público joven, y recopila las opiniones de influencers procedentes de los 27 Estados miembros.
Una de las principales conclusiones del estudio es que la creación de contenido se ha convertido ya en una actividad profesional. El 92 % de los encuestados afirma obtener ingresos de su contenido. Sin embargo, solo el 18 % declara contar con derechos de propiedad intelectual registrados, como marcas o diseños. En términos generales, el 30 % de los influencers encuestados afirma disponer de una marca propia, lo que refleja una conciencia creciente sobre el valor de proteger aquello que construyen en torno a su identidad digital.
El estudio también muestra una diferencia clara entre quienes han registrado derechos de propiedad intelectual y quienes no lo han hecho. Los influencers que cuentan con derechos registrados parecen estar mucho más avanzados en su trayectoria empresarial: más de la mitad, el 55 %, tiene su propia marca y un tercio, el 33 %, gestiona una tienda online. Entre quienes no cuentan con derechos registrados, esas cifras bajan al 24 % y al 14 %, respectivamente. La protección legal, por tanto, aparece asociada a un mayor grado de desarrollo profesional y empresarial.
Ante este escenario, la EUIPO ha impulsado iniciativas específicas para creadores. Junto con la Comisión Europea, ha contribuido al desarrollo del Influencer Legal Hub, una iniciativa para ayudar a los creadores de contenido a comprender y cumplir la normativa europea aplicable a su actividad. La formación se centra en derechos de autor, marcas y diseños, con el objetivo de ayudar a los creadores a proteger su creatividad e innovación y, al mismo tiempo, respetar los derechos de terceros.
Consciente de la influencia que ejercen estos perfiles, la EUIPO lleva una década colaborando con creadores de contenido para acercar la propiedad intelectual a las nuevas generaciones. En los últimos años ha contado con influencers de distintos países europeos para difundir campañas de sensibilización sobre la compra de productos falsificados, el respeto a la creatividad y la protección de las propias creaciones. La campaña más reciente, desarrollada en junio de este año, se centró en poner en valor los diseños originales y fomentar el consumo responsable.
Otra de las iniciativas en las que la EUIPO ha contado con la colaboración de influencers ha sido la celebración del Día de Europa el pasado 9 de mayo. Con motivo de esta jornada, la Oficina abrió sus puertas al público e invitó a Elena Vidal, fundadora de @alicantestreetstyle, y a Raquel Rodado, creadora de @placesalicante, junto a otros creadores de contenido de la provincia, a dar visibilidad al evento a través de sus redes sociales y acercarlo al público local.
Cuando la notoriedad se convierte en marca
Pero la influencia no solo se ejerce: también se protege. Cada vez más creadores de contenido y personalidades públicas apuestan por registrar sus marcas. La provincia de Alicante refleja esta tendencia, con algunos de los nombres más influyentes de la moda, el deporte, la música y la gastronomía que han protegido su nombre y sus proyectos mediante marcas registradas. Entre ellos figura el cantante alicantino Kidd Keo, que, con más de 3,8 millones de oyentes mensuales en Spotify, tiene dos marcas registradas en la EUIPO, una de ellas vinculada a productos de merchandising. También Ilia Topuria, luchador profesional de artes marciales mixtas que, aunque nació en Alemania y tiene ascendencia georgiana, ha vivido muchos años en Alicante y cuenta con diez marcas registradas, entre ellas su nombre, su logotipo y su célebre apodo ‘El Matador’.
Otro ejemplo es el creador de contenido alicantino Andy Waak, que ha registrado las marcas WACKS y WACKS UNCOOL KIDS para desarrollar proyectos vinculados a la moda y los complementos. En el ámbito de las redes sociales destacan Lola Lolita, influencer nacida en Elche con 4,3 millones de seguidores en Instagram, y su hermana Sofía Surfers, también ilicitana, con 1,5 millones de seguidores. Ambas tienen marcas registradas relacionadas con la moda, los productos de belleza y la venta online.
En la gastronomía, Quique Dacosta, cocinero de origen extremeño con un restaurante de tres estrellas Michelin en Dénia, suma cuatro marcas registradas. Estos casos reflejan que el nombre, la reputación y la creatividad se han convertido en activos empresariales que pueden protegerse a través de una marca registrada. La propiedad intelectual aparece, por tanto, como una herramienta clave para proteger lo que se crea hoy y el valor que puede llegar a generar mañana.n
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