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AGRICULTURA

SOS del campo de Alicante: la fauna salvaje ya causa pérdidas de 15 millones de euros

La mayor parte de los cultivos están afectados, con especial incidencia en el almendro, los frutales, la viña y los cereales

Muflones campan a sus anchas en un campo de cereales en la comarca de l'Alcoià

Asaja

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Miguel Vilaplana

Miguel Vilaplana

Alicante

Empezó como algo anecdótico. Un problema que acontecía casi a cuentagotas. Pero poco a poco ha ido creciendo hasta convertirse en un serio problema, uno más y de envergadura, para el campo alicantino. Se trata de los daños causados por la fauna salvaje. Conejos, jabalíes y, cada vez de forma más asidua, muflones, cabras y ciervos, que causan auténticos estragos sobre todo tipo de cultivos, aunque principalmente en almendros, frutales, viñas y cereales. Tanto es así, que las pérdidas en la provincia ya se acercan a los 15 millones de euros anuales. Un despropósito ante el que los agricultores reclaman un plan integral de gestión, indemnizaciones y la autorización de trampas y visores térmicos.

El cambio climático está teniendo una fuerte incidencia sobre la agricultura, debido a la subida paulatina de las temperaturas y a las largas temporadas de sequía. Y eso, aparte de la incidencia propia en el desarrollo de los cultivos, está propiciando que la fauna silvestre, ante la falta de alimento en los montes, no dude en adentrarse cada vez más en las explotaciones agrícolas de la provincia, causando unas pérdidas que van a más.

Llegan manadas de más de 150 ciervos y muflones, y así es imposible mantener una actividad"

Ricardo Ferri

— Productor de cereales en la zona de l'Alcoià

Tanto Asaja Alicante como La Unió han denunciado la situación de abandono institucional que sufren los agricultores ante la proliferación de conejos, jabalíes, muflones, ciervos y cabras montesas. Prácticamente no hay ningún cultivo que escape a este problema, aunque hay algunos que lo sufren con especial intensidad. Este es el caso de los viñedos, tanto los dedicados a la uva de mesa como a la vinificación, donde los conejos no solo devoran los tallos, sino que causan destrozos en los sistemas de riego por goteo.

Destrozos en una explotación de melones en el Camp d’Elx.

Destrozos en una explotación de melones en el Camp d’Elx. / Antonio Amorós

El almendro es otro de los cultivos afectados, sobre todo por los animales de mayor envergadura, tipo muflones o ciervos, al igual que diferentes tipos de frutales, como las manzanas de la Sarga. Mari Carmen Pérez, productora, explica que también se comen los brotes y hasta las mismas ramas de los árboles, con la penalización añadida de que afecta tanto a la cosecha del año en curso como a la siguiente, porque los árboles no tienen tiempo de recuperarse.

Los agricultores estamos sufriendo un abandono institucional ante este gravísimo problema

José Vicente Andreu

— Productor de limones y presidente de Asaja Alicante

Las sandías, tanto en el entorno de las Salinas de Santa Pola como en el Camp d’Elx, son otros de los cultivos damnificados, al igual que los cereales, donde las pérdidas llegan a suponer alrededor de un 45 % de la cosecha. Así lo señala Ricardo Ferri, agricultor en la zona de l’Alcoià, quien indica que «llegan auténticas manadas de muflones y arruís, en ocasiones compuestas por 150 animales. Así es imposible mantener una actividad».

Sistema de riego dañado por los conejos en un viñedo del Vinalopó.

Sistema de riego dañado por los conejos en un viñedo del Vinalopó. / AXEL ALVAREZ

Tampoco los cítricos escapan a esa tendencia, tal y como explica José Vicente Andreu, productor en la Vega Baja y presidente de Asaja Alicante, quien señala que «tengo que tener un empleado dedicado en exclusiva a pintar con cobre los troncos de los árboles, algo que repele a los conejos. Eso suponen cerca de 30.000 euros al año»., lamenta.

Y lo peor es que las medidas preventivas, como los vallados, se están mostrando inefectivas, toda vez que los animales las destrozan y acaban penetrando en los campos protegidos.

Siempre se ha convivido con la fauna, pero hay una sobrepoblación por la inacción de las administraciones

Carles Peris

— Secretario general de La Unió

Los mayores daños provocados por la fauna salvaje se concentran en la Marina Alta, la Marina Baixa, El Comtat, l’Alcoià, l’Alacantí y el Alto y Medio Vinalopó, aunque, como queda dicho, también se están registrando estragos, cada vez más preocupantes, en el Camp d’Elx y la Vega Baja.

Con todo ello, Asaja Alicante reclama a la Generalitat un cambio estructural que arranque por la reforma de las condiciones de Agroseguro, para que los daños por fauna silvestre se tasen de manera real sobre el total de la producción perdida en las parcelas y no sobre el remanente de cosecha.

Asimismo, la organización pide libertad de acción para el sector mediante la autorización directa de trampas efectivas en zonas de minifundio, así como el uso de visores térmicos nocturnos para frenar la expansión del jabalí.

Un cazador sostiene un conejo junto a una explotación agraria de la provincia.

Un cazador sostiene un conejo junto a una explotación agraria de la provincia. / MANUEL R. SALA

Por último, insta a la Administración autonómica a asumir un papel activo mediante el control poblacional directo en montes públicos y finca abandonadas, evitando que las explotaciones agrarias sigan siendo el único comedero de estos animales.

Biodiversidad

Por su parte, Carles Peris, secretario general de La Unió, señala que «la fauna no es el enemigo. Los agricultores hemos convivido con ella durante siglos y defendemos la biodiversidad. El problema es la sobrepoblación derivada de la inacción de las administraciones».

Ante esta situación, la organización reclama a la Generalitat una actuación coordinada basada en cinco ejes fundamentales: la aprobación de un plan integral valenciano de gestión de la fauna; actuar sobre los campos abandonados y facilitar la recuperación productiva; desarrollar una gestión poblacional de las diferentes especies basada en criterios técnicos y científicos; establecer un sistema de indemnizaciones ágil, suficiente y eficaz por los daños que sufren las explotaciones agrarias; así como impulsar medidas que mejoren la rentabilidad de la actividad agraria, sobre la base de que sin agricultores desaparece la primera línea de gestión del territorio.

Nuevo marco normativo del Consell para la caza

Los agricultores vienen demandando desde hace tiempo una implicación más activa de los cazadores para combatir el exceso de fauna salvaje en las inmediaciones de los campos de cultivo, aunque sin demasiado éxito hasta la fecha.

Pues bien, precisamente esta misma semana el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha mantenido una reunión con representantes de la Federación de Caza de la Comunidad Valenciana, en el transcurso de la cual ha expresado el compromiso del Consell para impulsar un nuevo marco normativo del sector, con medidas para el control de la sobrepoblación de especies y la prevención de riesgos sanitarios.

En la misma normativa, según la información facilitada, también se tendrían en cuenta otras cuestiones, como el apoyo al sector cinegético mediante un pacto por la caza, la modernización de la gestión de cotos y la agilización de autorizaciones.

Pérez Llorca, de igual forma, ha anunciado una nueva reducción de las tasas de caza para aliviar la carga administrativa y económica que soporta el sector cinegético. Así, la tasa con tres años de validez pasa de tener un coste de 37,10 euros a 14,28.

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