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María Roldán, Abogada experta en derecho mercantil y M&A de Devesa

«La Due Diligence no es un coste, es una inversión en seguridad jurídica»

Detectar riesgos, reforzar la seguridad jurídica y negociar con mayores garantías es fundamental en operaciones de compraventa o reestructuración empresarial

María Roldán, abogada de Devesa Abogados y experta en derecho mercantil y M&A, analiza la importancia de la Due Diligence en los procesos de compraventa y reestructuración empresarial.

María Roldán, abogada de Devesa Abogados y experta en derecho mercantil y M&A, analiza la importancia de la Due Diligence en los procesos de compraventa y reestructuración empresarial. / PILAR CORTES

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La Due Diligence es un proceso crucial en el mundo empresarial, especialmente para aquellos que contemplan comprar, vender o reestructurar un negocio. Para entender mejor su importancia y cómo puede beneficiar a empresarios y compañías, hemos conversado con la abogada de la firma Devesa Abogados, María Roldán, experta en derecho mercantil y M&A (Mergers and Acquisitions), quien nos ofrece una visión clara y práctica de este proceso.

Para empezar, ¿podrías explicarnos de manera sencilla qué es la Due Diligence y por qué es tan importante para una empresa que busca vender, comprar o reestructurarse?

La Due Diligence, o diligencia debida, es un término que hace referencia a un proceso de revisión y análisis exhaustivo. Es importante realizarlo antes de comprar, vender o llevar a cabo una operación importante con una empresa, ya que su objetivo es contrarrestar que la información que se ha facilitado es correcta y detectar posibles problemas antes de que se cierre la operación. La comparación más sencilla es la compra de una vivienda. Nadie compraría una casa sin comprobar antes si tiene una hipoteca, o si está al corriente de los pagos con la comunidad de propietarios. Pues bien, cuando lo que se compra es una empresa ocurre exactamente lo mismo: conviene analizar sus contratos, su situación fiscal, laboral, financiera, societaria o incluso si tiene litigios potenciales o en curso, porque quien adquiere la empresa también podría asumir sus riesgos y obligaciones. Hoy nos parece algo normal, pero no siempre ha sido así. Hace unos años, las operaciones de compraventa de empresas se apoyaban principalmente en la documentación societaria que trasladaba el vendedor, y en las cuentas anuales o el balance de la compañía. Sin embargo, esos documentos ofrecen una imagen muy limitada. Muchas contingencias importantes, como la existencia de un conflicto con un cliente, un procedimiento judicial en curso o la inexistencia de las licencias necesarias para ejecutar el negocio, no aparecen reflejadas en un balance.

Imaginemos que compro una empresa y, meses después, descubro que tenía una deuda o un juicio pendiente que nadie me había contado. ¿Quién responde en ese caso?

Esa es la cuestión. En una compraventa de empresas, el desconocimiento de una deuda o de una contingencia no constituye, por sí solo, una protección para el comprador. Las contingencias no desaparecen por ignorarlas; simplemente afloran más tarde, cuando su gestión suele ser mucho más compleja y costosa. Si la obligación existía antes del cierre de la operación y afecta a la sociedad adquirida, lo habitual es que sea la propia sociedad quien deba responder frente a terceros y, en consecuencia, el impacto económico recaiga sobre el nuevo propietario (comprador). Cuestión distinta es que se pueda intentar repercutir el coste al vendedor posteriormente, pero para ello deberá acreditarse que se trataba de un «vicio oculto», lo cual no es sencillo.

¿Tiene también beneficios para el vendedor, o es un coste que el comprador debe de asumir para lograr estas garantías?

Sin duda. La Due Diligence aporta valor a ambas partes de la operación y no debe entenderse únicamente como un coste asumido por el comprador, sino como una herramienta que contribuye a generar seguridad jurídica y a facilitar el éxito de la transacción. De hecho, personalmente evitaría hablar de un coste: se trata de una inversión en seguridad, eficiencia y capacidad de negociación. En el ámbito de las operaciones de M&A, el verdadero coste suele ser prescindir de ella, porque las contingencias que no se identifican antes del cierre terminan aflorando después, cuando su solución resulta mucho más compleja y costosa. Desde la perspectiva del vendedor, realizar una «Due Diligence de venta» demuestra transparencia y profesionalidad, genera confianza en los potenciales compradores y agiliza el proceso de revisión al poner a su disposición información previamente estructurada y contrastada. Además, lo principal es que este ejercicio le permite anticipar y resolver posibles problemas antes de que afecten la negociación, se conviertan en un obstáculo para la operación o en un argumento para renegociar el precio.

¿Podrías dar algún consejo práctico de cómo una Due Diligence podría ayudar a las partes de la operación?

Por supuesto. Como decía, desde la perspectiva del comprador, la Due Diligence le permite conocer con precisión qué está adquiriendo y, sobre todo, cuáles son los riesgos asociados a la operación. De esta forma, imaginemos que, durante el proceso de revisión, se detectan contingencias relevantes, como puede ser la existencia de deudas con la Agencia Tributaria, o la potencial pérdida de contratos relevantes por existencia de cláusulas de cambio de control. En este caso, el comprador o sus abogados tratarán de renegociar el precio o su forma de pago (ej. retenciones de parte del precio) o exigirán garantías específicas que cubran el posible acaecimiento de los riesgos detectados (como un aval). Incluso, si las contingencias alteran sustancialmente el valor de la compañía, el comprador tendrá la oportunidad de desistir de la operación o reconfigurarla (quizá pueda optar por un asset deal, adquiriendo únicamente los activos que resulten de su interés). Para el vendedor, llevar a cabo una Vendor Due Diligence antes de iniciar el proceso de venta le permite llegar al mercado con la operación preparada, la documentación ordenada y con una visión clara de las fortalezas y debilidades de su compañía y la gestión realizada en ella. Esto tiene un impacto directo en la redacción del contrato de compraventa, puesto que las conclusiones del proceso sirven para delimitar el alcance de las manifestaciones y garantías que asumirá el vendedor, permitiéndole identificar qué riesgos deben ser objeto de una regulación específica y cuáles pueden quedar excluidos o adecuadamente limitados. En la práctica, también es básico valorar la posibilidad de solicitar unos seguros específicos que puedan cubrir posibles irregularidades relacionadas con las garantías que el vendedor da al comprador; los llamados seguros de Reps & Warranties.

Mapa de ubicación de Devesa Abogados en Alicante.

La IA está transformando prácticamente todos los sectores. ¿Cómo está impactando en los procesos de M&A y Due Diligence?

Sí, la inteligencia artificial está suponiendo un cambio muy significativo en la forma de abordar las Due Diligence, especialmente en operaciones con un elevado volumen documental. Tradicionalmente, cuando una empresa tenía miles de contratos, era materialmente imposible revisar el cien por cien de la documentación en plazos razonables, por lo que se trabajaba mediante técnicas de muestreo. Hoy existen herramientas capaces de analizar en cuestión de horas miles de contratos, identificar cláusulas relevantes, comparar versiones de documentos o localizar posibles riesgos que, mediante una revisión exclusivamente manual, requerirían semanas de trabajo. Esto se traduce en una mayor agilidad, reducción de costes y una mejora en la eficiencia del proceso. Pero, sobre todo, permite que los profesionales dediquemos más tiempo a lo verdaderamente importante: interpretar la información, valorando el impacto jurídico y estratégico de los riesgos detectados y asesorando al cliente en la toma de decisiones.

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