SECTOR INMOBILIARIO
El fondo Pollen Street compra Servihabitat y crea un gigante inmobiliario con 60.000 millones en activos bajo gestión
La operación se formalizará a través de Finsolutia e Hipoges, respaldadas por la gestora británica

Stand de Servihabitat en una feria inmobiliaria / Archivo

Pollen Street agita el negocio de los ‘servicers’ inmobiliarios en España, empresas especialistas en el recobro y gestión de activos. Finsolutia e Hipoges, respaldadas ambas por la gestora británica, han alcanzado un acuerdo con Lone Star para adquirir Servihabitat y conformar un grupo conjunto con aproximadamente 60.000 millones de euros en activos bajo gestión y más de 2.000 empleados en España, Portugal, Italia y Grecia.
La operación, cuyo importe no ha sido comunicado, permitirá integrar tres plataformas relevantes del sur de Europa en la gestión de deuda y activos inmobiliarios. El objetivo de Pollen Street es construir una compañía tecnológica de escala europea capaz de prestar servicios a entidades financieras, fondos y propietarios de carteras.
La compra llega apenas unas semanas después de que Finsolutia completara en julio la adquisición de Hipoges. La combinación de ambas dio lugar a un grupo con cerca de 50.000 millones de euros en activos bajo gestión. La incorporación de Servihabitat elevará esa cifra en unos 10.000 millones y reforzará especialmente su posición en España.
Experiencia en la gestión de activos residenciales y suelo
Servihabitat aportará su experiencia en la comercialización de inmuebles y en la gestión de activos residenciales, alquileres y suelo. La compañía, con más de tres décadas de trayectoria, también administra carteras de crédito corporativo e hipotecario y cuenta con una presencia destacada en la gestión de activos adjudicados, conocidos en el argot como REOs.
Uno de sus principales atractivos es la capilaridad territorial y su especialización en segmentos que han ganado peso durante los últimos años. La plataforma gestiona una de las mayores carteras de vivienda asequible y social de España, además de una de las mayores bolsas de suelo del mercado nacional. Estas capacidades complementan el perfil de Finsolutia e Hipoges, más orientado a la gestión integral del crédito, las operaciones complejas y el uso de tecnología y análisis de datos.
El grupo resultante pretende ofrecer una propuesta integrada que abarque la gestión de crédito, los servicios inmobiliarios, la tecnología y los servicios de capital. Según las compañías, la mayor escala permitirá acompañar a bancos e inversores internacionales en mandatos más complejos y operar en distintos mercados europeos.
Afonso Nascimento, Hugo Velez y Claudio Panunzio, máximos ejecutivos de Finsolutia e Hipoges, sostienen que la operación "refuerza de manera decisiva" su posición en España. Los directivos destacan que la experiencia y los equipos de Servihabitat ampliarán su capacidad para responder a las necesidades de los clientes.
La consejera delegada de Pollen Street, Lindsey McMurray, considera que la adquisición supone un nuevo paso en la construcción de la plataforma líder de gestión de crédito y activos inmobiliarios en la Península Ibérica. Servihabitat aporta, según la ejecutiva, una cartera relevante de clientes, experiencia en activos adjudicados y una fuerte presencia nacional.
Suscríbete para seguir leyendo
Fuente: El Periódico
- Una empresa tecnológica de Alicante alerta que grupos organizados en redes sociales preparan un nuevo asalto a la “reja” en Ceuta
- Una tecnológica de Alicante alerta de que el asalto a Ceuta organizado por las mafias para el 15 de agosto será en lancha
- Un juzgado de Alicante admite a trámite una segunda querella contra el CEO de Vodafone
- Benidorm despide al fundador del icónico hotel Bali
- Agricultura subvenciona a siete municipios de Alicante para arreglar caminos y deja fuera a 32 por falta de presupuesto
- Cuatro marcas de calzado de Elche copan el ranking de principales fabricantes españoles
- El Ayuntamiento de Alicante obliga a Digital Corner a derribar la planta ilegal de la Cámara de Comercio
- La Cámara de Alicante tendrá que hacer frente a un nuevo agujero económico para acometer el derribo de Panoramis