Parque móvil
Saturación en los talleres de Alicante: la falta de mecánicos genera esperas de hasta tres meses para reparar vehículos
El sector calcula que tiene un déficit de al menos 300 profesionales, en un contexto en el que la elevada edad media de los vehículos, que supera los 15 años, también propicia que haya más averías


Una confluencia perfecta de factores está propiciando un auténtico colapso en los talleres de automoción de la provincia de Alicante, hasta tal punto que la espera para la reparación de los vehículos llega a alcanzar los tres meses. El primer elemento que genera esta saturación es la falta de mecánicos, un déficit que el sector estima en alrededor de 300 profesionales. Una circunstancia a la que hay que añadir la elevada edad media de los coches, que supera los 15 años y provoca que se produzcan más averías, y también la presión añadida que supone el verano, toda vez que a las reparaciones de los vehículos locales se les suman las de los que conducen los turistas.
Desesperación. Eso es lo que sienten los propietarios cuando su coche, al que necesita de forma urgente para desplazarse al trabajo o marcharse de vacaciones, se avería y se encuentra con que su taller no lo puede reparar hasta dentro de tres meses. Parece un argumento sacado de la ciencia ficción, pero que es real como la vida misma, sobre todo cuando coincide con la temporada de verano. ¿El motivo? Los talleres están hasta los topes y no dan abasto para atender la enorme demanda que les llega.
No es una profesión fácil, porque ahora hace falta saber más de electrificación y digitalización
Pero esa no es otra cosa que la consecuencia de un cúmulo de factores, el primero y más importante, la falta de mano de obra. Así lo señala el presidente de la Asociación de Empresarios de Talleres de Reparación de Automóviles y Afines de la Provincia de Alicante (Atayapa), Alejandro Rico, con un taller en el propio Alicante, quien indica que «nos encontramos con que no hay gente, y que de buenos profesionales cada vez hay menos».

Los talleres se encuentran con grandes dificultades a la hora de encontrar personal. / Juani Ruz
A la hora de explicar por qué se está produciendo esta situación, hace referencia a que «no es una profesión fácil, porque los coches han ido evolucionando y es necesario saber más de electrificación y digitalización, entre otros conceptos. Además, los que estudian no siempre quieren trabajar como mecánicos, sino que utilizan esta formación de plataforma para adentrarse en otras profesiones, como la de perito».
No encontramos mano de obra, y menos mal que hay inmigrantes, porque sino sería mayor el problema
La realidad es que, aún a pesar de que existen centros formativos, incluidos los de la Federación de Empresarios del Metal de la Provincia de Alicante (Fempa), el déficit de mano de obra se estima en unos 300 mecánicos. Todo en un contexto en el que prácticamente todos los que se deciden por estos estudios tienen el trabajo asegurado. «Llegan en prácticas y se quedan», asevera Alejandro Rico.

Coches a la espera de ser reparados junto al Taller Benimarfull. / Juani Ruz
Ese, como queda dicho, es el factor principal, pero no el único. También tiene que ver, y mucho, la edad media del parque de automóviles. Según el presidente de la sectorial provincial, «a nivel europeo, España es la que tiene el parque más envejecido, con una media de 15 años, y eso se nota en las reparaciones, que son más numerosas y frecuentes».
Nunca habíamos tenido tanto trabajo, y eso es porque los coches son muy viejos en España
Las razones hay que buscarlas en el retraso en la fabricación de vehículos que trajo la pandemia como consecuencia de la ruptura de las cadenas de suministro y la falta de chips, a lo que se ha sumado posteriormente la irrupción de los coches eléctricos, más caros, y que han ido dilatando las decisiones de compra.
Presión turística
Y todavía hay un tercer factor que incrementa la presión sobre los talleres de la provincia, teniendo en cuenta que se trata de un destino turístico de primer orden. Y ese no es otro que las actuales fechas veraniegas, que propician que a las reparaciones de los coches locales se le sumen las de aquellos procedentes de otras latitudes, que sufren averías en plenas vacaciones.

Tres mecánicos empujando una furgoneta al interior del taller para su reparación. / Juani Ruz
En definitiva, un cóctel perfecto que genera una imagen que ilustra a la perfección tal colapso, como son talleres rodeados de coches averiados a la espera de su reparación. Este es el caso de Taller Benimarfull, en el municipio del mismo nombre, con una campa a su alrededor que apenas da abasto en estos días. Su gerente, Cristian Palmer, señala que en su caso las esperas para las reparaciones no son tan largas, pero coincide en el diagnóstico, señalando que «no encontramos mano de obra, y menos mal que hay inmigrantes que nos ayudan a paliar el déficit, porque en caso contrario el problema sería aún mayor».
Y hace referencia al precio de los coches como un elemento que está complicando la renovación del parque móvil. «Hace no demasiado podías tener un vehículo nuevo por 15.000 o 20.000 euros, cosa que ahora es imposible si no desembolsas 40.000», subraya.
En parecidos términos se expresa José Tárraga, de Talleres Viaducto, en Alcoy, quien no duda a la hora de señalar que «nunca en la vida habíamos tenido tanto trabajo, y eso no es por otro motivo que los coches en España cada vez son más viejos». Una circunstancia que, añade, provoca que no puedan atender a los clientes con la celeridad que les gustaría, y que también tengan problemas para ubicar los vehículos averiados.
Temor por el futuro ante la necesidad de mayor inversión
Podría parecer, ante el gran volumen de trabajo que tienen los talleres mecánicos de la provincia, que montar un negocio en este sector puede convertirse en una bicoca. Pero no es oro ni mucho menos todo lo que reluce, hasta tal punto de que existe preocupación sobre el futuro del sector.
Así lo expresa el presidente de la Asociación de Empresarios de Talleres de Reparación de Automóviles y Afines de la Provincia de Alicante (Atayapa), Alejandro Rico, quien asegura que «cada vez hay menos talleres, porque las exigencias para desarrollar esta profesión son también cada vez mayores».
En este sentido, subraya que la automoción ha avanzado mucho en los últimos años, sobre todo a raíz de la irrupción de los vehículos electrificados, y que esa circunstancia obliga invertir tanto en maquinaria como en formación del personal.
Para Rico, esas exigencias pueden llegar a tener una mayor incidencia en los talleres de pequeño tamaño, que son los que tienen más problemas a la hora de adaptarse a estos cambios y asumir las inversiones que resultan necesarias.
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