«Decidir qué se investiga sigue requiriendo criterio científico»
Javier García
Alicante volverá a convertirse en punto de encuentro del debate internacional sobre inteligencia artificial con la celebración del V Forum Europeo de Inteligencia Artificial, organizado por Encuentros NOW los días 19 y 20 de noviembre de 2026 en la EUIPO y el ADDA. Bajo el lema «La nueva realidad para la humanidad», el foro reunirá a destacados expertos nacionales e internacionales para analizar los avances, desafíos y oportunidades de la IA y su impacto en la sociedad, la ciencia, la economía y el futuro de la humanidad. Inscripciones en la web de www.encuentrosnow.es.
La IA ya no se limita a analizar datos, sino que comienza a formular hipótesis y realizar descubrimientos científicos. ¿Estamos ante una nueva revolución en la manera de hacer ciencia?
Sin ninguna duda estamos viviendo una verdadera revolución en la manera de hacer ciencia. En los últimos años hemos visto como la inteligencia artificial es capaz de proponer hipótesis, diseñar experimentos y, a partir de los resultados, decidir qué probar a continuación. Si además combinamos eso con robots que hagan esos experimentos, las máquinas son capaces de hacer ciencia de forma automática, con apenas intervención humana. Pero obtener un resultado no siempre significa entenderlo. Por eso el pensamiento crítico es tan importante: necesitamos comprobar lo que la máquina propone, detectar posibles errores y preguntarnos si las conclusiones están realmente respaldadas por las pruebas.
No sabemos hasta dónde llegará la inteligencia artificial, pero sí debemos decidir para qué queremos utilizarla y qué límites necesitamos. La ética y la responsabilidad tienen que acompañar estos avances desde el principio, poniendo siempre a las personas y su bienestar en el centro. Hay que comprobar los descubrimientos de forma independiente, valorar las consecuencias de sus aplicaciones y procurar que sus beneficios lleguen al conjunto de la sociedad.
¿Qué avances científicos impulsados por la IA considera más sorprendentes?
Uno de los más extraordinarios es AlphaFold, que ha transformado nuestra capacidad para predecir la estructura de las proteínas. La importancia de este avance, reconocido con el Nobel de Química de 2024, se entiende cuando recordamos que la forma de una proteína es fundamental para su función. Poder estudiarla con estas herramientas abre enormes posibilidades para comprender procesos biológicos e investigar enfermedades. Como químico, también me impresiona que podamos utilizar el aprendizaje automático para mejorar enzimas capaces de descomponer determinados plásticos y recuperar sus componentes. En mi campo, una de las grandes oportunidades es acelerar la búsqueda de materiales que conviertan residuos en materias primas útiles.
El título de su ponencia aborda la «Ciencia sin científicos». ¿Existe realmente el riesgo de que la IA sustituya a los investigadores?
Existe el riesgo de que sustituya una parte importante de las tareas que hacemos los investigadores, y sería ingenuo pensar que nuestra profesión va a permanecer al margen de esta transformación. Cambiarán el trabajo de laboratorio, el análisis de resultados y la manera de consultar y producir conocimiento.
También tendremos que revisar cómo formamos a los jóvenes científicos. Podemos imaginar experimentos que se desarrollen durante días sin intervención humana directa. Pero decidir qué merece investigarse, cuestionar los supuestos de un modelo o asumir la responsabilidad de una aplicación sigue requiriendo criterio científico y deliberación social.
Me preocupa especialmente que confundamos producir resultados con comprenderlos. Necesitamos investigadores con una formación profunda, capaces de utilizar estas herramientas y también de ponerlas en duda.
Acaba de ser elegido miembro del órgano de gobierno del Consejo Internacional de la Ciencia, convirtiéndose en el primer español en ocupar este puesto. ¿Qué responsabilidades implica este nombramiento y qué le gustaría aportar desde esta posición al futuro de la ciencia, especialmente ante los desafíos que plantea la inteligencia artificial?
Es una gran responsabilidad porque el Consejo reúne a más de 250 organizaciones científicas de todo el mundo y trabaja para que el conocimiento tenga más peso en las decisiones internacionales. Desde su órgano de gobierno nos corresponde orientar sus prioridades, supervisar su actividad y defender los principios que permiten hacer buena ciencia: libertad, rigor y responsabilidad. Ser el primer español en asumir esta función supone, además, una satisfacción especial y espero que contribuya a dar más presencia a nuestra ciencia en el ámbito internacional.
Me gustaría aportar la experiencia de haber presidido la Unión Internacional de Química y de trabajar como investigador y emprendedor. Esta semana, en Pekín, tendremos una oportunidad importante para reforzar esa cooperación en un momento de fuertes tensiones internacionales. Me gustaría trabajar para que investigar mejor signifique también mejorar la vida de más personas.