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Cómo afrontar, financieramente, la compra de un vehículo

Cómo afrontar, financieramente, la compra de un vehículo

Cómo afrontar, financieramente, la compra de un vehículo

Después de la inversión en vivienda, la compra de un coche suele ser de las más importantes en nuestra economía familiar. Comenzamos un recorrido por los concesionarios de la zona y empezamos a desgranar cada folleto para ver las prestaciones que nos ofrece cada uno. Pasados unos días o semanas, nos decidimos por el que mejor se adapta a nuestras necesidades personales y económicas. Llegamos al concesionario y, cuando pensamos que lo tenemos todo claro, el comercial que nos atiende nos pregunta: «¿Vas a querer financiarlo?». Es aquí cuando nos encontramos con un precio final por pagar al contado (pongamos un ejemplo de un coche de precio 26.000 euros) y el mismo coche pero con un descuento de 1.500 euros por financiarlo, es decir, el precio financiado sería de 24.500 euros. Evidentemente, gratis no suele haber nada, el motivo no es otro que los intereses. La financiera del propio concesionario obtiene intereses del préstamo que te concede y ese es el gancho para que lo hagas con ellos y no con tu banco. También suele solicitar menos papeleo, conceder financiación del 100% sobre el precio de compra e intentan dar más agilidad en la tramitación. En definitiva, dan mayores facilidades en la concesión. Acudir a tu banco implica mayores tramites: solicitar una primera cita, posteriormente acudir con la documentación (que no suele ser poca) y esperar, si todo lo aportado está completo, a que nos contesten si nos conceden o no el préstamo.

La diferencia que hay entre precio al contado y financiado son 1.500 euros. Ese importe es la suma de intereses que pagarías financiando el importe y plazo mínimo que te exigirá el concesionario. Siguiendo con el ejemplo, si el concesionario nos dice que el importe mínimo a financiar son 8.500 euros a un plazo de tres años, los intereses que pagaré en ese plazo e importe serán, aproximadamente, 1.500 euros (nos debemos fijar también si existen comisiones de apertura, cancelación, estudio, etcétera). Con estas condiciones puede parecer que no hay ningún beneficio de pagar al contado o financiarlo, pero es muy común que el hecho de financiar incluya una extensión de garantía (al menos durante el plazo que dure el préstamo), algún equipamiento extra, revisiones gratuitas, ofertas y condiciones especiales para cambiar el vehículo a los pocos años (alargando tu vinculación con el concesionario). Muchas de estas opciones serán gratuitas o a precios más económicos que si las contrataras en la modalidad de pago al contado (bien porque dispones de ahorros o porque lo has financiado al 100% con tu banco).

Partimos de la situación ideal, que sería financiar lo mínimo con el concesionario y pagar el resto con ahorros. Ahora vamos a ver cómo podemos sacar el mayor beneficio al mercado, beneficiándonos de las «bondades» de financiar, pero hacerlo al mejor precio (en función de las vinculaciones que tengamos con nuestro banco pueden haber diferencias significativas entre el tipo de interés que nos puede ofrecer uno u otro). El concesionario fuerza a financiar con el gancho del precio porque lo habitual es financiar a un plazo de entre cinco y ocho años, y sobre un porcentaje relevante de precio de compra. En este escenario, obtiene una buena rentabilidad por los intereses que acabas pagando, incluir extras, garantía, revisiones o hacerlo a un precio reducido apenas les supone coste comparado con lo que obtienen al financiarte.

Pero, ¿y si no dispongo del dinero? Evidentemente, cada familia tiene una situación económica distinta y, dentro de sus posibilidades, tendrá que buscar el mayor ahorro posible. Si no dispones de ahorros tendrás que financiar, pero no tienes que hacerlo a cualquier precio. Estamos en un mercado con una elevada competencia financiera. Lo primero sería preguntar a nuestro banco qué condiciones nos ofrece. Vamos a verlo siguiendo con el ejemplo del inicio. Supongamos que necesito financiar el 100% de la inversión y de antemano conozco que si financio 8.500 euros con el concesionario a tres años a un tipo de interés del 11% (en ese tipo incluye las comisiones que pudiera tener el préstamo) la cuota resultante será de 278 euros. Los intereses totales deberían ser similares al descuento obtenido (1.500 euros). Simplemente tendríamos que multiplicar la cuota mensual por el número total de cuotas (278 euros x 36 meses).

¿De dónde saco el resto del importe? Es decir, 16.000 euros. Pues aquí es donde tienes que analizar quién te ofrece mejores condiciones. El concesionario, tú banco de confianza u otra entidad financiera. Si mi banco me financia 16.000 euros pongamos a siete años a un tipo de interés del 7% pagare una cuota de 242 euros y acabaré pagando 4.300 euros de intereses. Ahora bien, tienes que pensar que durante un tiempo (en el caso de nuestro ejemplo serían tres años) estarás pagando dos cuotas (278 al concesionario + 242 euros al banco). Si financio la totalidad con el concesionario la cuota será de 420 euros (siete años) y acabaré pagando unos intereses totales de 9.300 euros (hemos restado los 1.500 euros de descuento). Ahí tienes la diferencia, 5.000 euros a tú favor o al de la banca. Lógicamente, los tres primeros años pagarás una cuota algo superior que al financiar todo con el concesionario (concretamente 100 euros más al mes), pero ese esfuerzo tendrá su recompensa en el ahorro de costes financieros mencionados.

De ti depende dedicar tiempo a comparar las ofertas de uno u otro para poder decantar la balanza a tu favor.

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