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En busca de cítricos tolerantes al dragón amarillo

El Instituto valenciano de investigaciones agrarias experimenta con variedades de NARANJAS Y MANDARINAS resistentes a la plaga que amenaza con destruir los cultivos de medio mundo tras arrasar, hace una década, los de EE UU Y AFECTAR A Los DE BRASIL

Naranja afectada por  «greening».  Activos

Naranja afectada por «greening». Activos

El HLB, «huanglongbing» o «greening», plaga vegetal también conocida como «dragón amarillo» por su origen asiático, al provocar el enverdecimiento de las naranjas, mandarinas, limones y pomelos, es considerada la enfermedad más devastadora de los cítricos tras causar enormes daños en zonas productoras del mundo tan importantes como Estados Unidos y Brasil, país este último en el que se ha detectado a tiempo y, al contrario que en Florida, la tienen muy localizada y no está provocando tantos daños. De origen bacteriano, la plaga limita la producción de agrios al generar un debilitamiento de la planta hasta hacerla morir.

Su posible propagación en la Comunidad Valenciana, principal región productora de España, podría suponer una «auténtica ruina», según reconoce el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA). Uno de sus insectos transmisores, Trioza erytreae, está presente en territorios de la Península Ibérica como el litoral atlántico de Galicia y Portugal. Por eso, Alberto Urbaneja, coordinador del Centro de Protección Vegetal y Biotecnología del IVIA, reconocía esta semana, en una jornada organizada por la Conselleria de Agricultura, que es la amenaza más grave para nuestra citricultura «por su capacidad de destrucción y dificultad de gestión». Hoy es «incurable» e «intratable», dijo sin ambages. Quizá en pocos años, sin embargo, pueda ser sólo una pesadilla del pasado.

Detalle de los insectos transmisores de la enfermedad de origen bacteriano. Activos

El «greening» apareció por primera vez en América en 2004, en Brasil, y en diez años fue capaz de causar la muerte de 43 millones de plantas mientras que en Florida, tras su detección en 2005, provocó un descenso del 70% de la producción total de agrios en este Estado. La expansión de sendas enfermedades causó, además, un serio enfrentamiento con el resto de estados norteamericanos con zonas citrícolas, como California o Texas, cuyas autoridades impusieron serias restricciones al comercio con Florida (que ha evaluado las pérdidas en 7.100 millones de dólares tras devastar 66.000 hectáreas). Esta última ya se abastece masivamente de naranjas de Brasil o China para garantizar el suministro a su industria de zumos. Mientras, México ha extremado la alerta para evitar la llegada de sendas enfermedades y se sabe que en el gigante asiático sigue presente y genera enormes pérdidas.

Un tractor destruye una plantación de cítricos en Florida, en 2013. Mark Elias / Bloomberg

¿Qué hacer? Según los investigadores, nuestras condiciones de cultivo no podrían soportar el gran número de tratamientos químicos que se están realizando para controlar a los vectores del HLB en otras zonas citrícolas del mundo con presencia de esta enfermedad y que, además, no resultan del todo eficaces. La detección en 2014 de unos de los insectos que transmiten la enfermedad (la citada Trioza erytreae) en Galicia y Portugal ha puesto en jaque a la citricultura española.

Avances para el sector

El IVIA tomó cartas en el asunto y ahora comienzan a dar sus frutos. El instituto dirigido por Rodolfo Canet, entre las nuevas estrategias de lucha frente a HLB, busca material vegetal tolerante con el objetivo de presentar al sector nuevas estrategias de lucha, sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. Son varios los frentes abiertos en esta lucha y ya se han conseguido resultados muy prometedores como el espectacular control del la Trioza erytreae mediante la introducción, traído de Sudáfrica, del parasitoide Tamarixia dry o la puesta a punto de un método de detección altamente específico del HLB. El control biológico de los insectos vectores fue el planteamiento de inicio de los trabajos de lucha y control del HLB y a día de hoy se dispone ya de eficaces herramientas. Conocedores de la existencia de material vegetal tolerante a la enfermedad, posteriormente, se incorporaron los programas de estudio, selección y mejora del material citrícola, según Maria Ángeles Forner, investigadora del Centro de Citricultura y Producción Vegetal del IVIA.

Además, en estudios muy recientes de la Universidad de California Riverside, los investigadores se proponen identificar y clasificar variedades y patrones de cítricos con mayor resistencia y/o tolerancia a esta enfermedad. Estos científicos han demostrado que la presencia de algunos péptidos (es decir, proteínas naturales que actúan de defensa contra las bacterias) podrían ser responsables de sendos caracteres frente al HLB. Reafirmados en la viabilidad de esta línea de actuación, el IVIA ha potenciado recientemente dos proyectos dirigidos al control de la enfermedad.

De un lado, se profundiza en la búsqueda de tolerancia en el material vegetal que dispone el centro -que es una de las colecciones más completa, quizá la que más del mundo- y, del otro, se trabaja en otros desarrollos propios, que son paralelos y complementarios, como es el aumento y la activación del sistema inmune de la planta para frenar el efecto del «dragón amarillo».

Desde la Conselleria de Agricultura gobernada por Mireia Mollà, con la colaboración de los distintos actores del sector citrícola, se va a lanzar un ambicioso proyecto de investigación que comprende desde estudios básicos sobre las bases moleculares que están tras la tolerancia al HLB y la inducción de defensas, así como un exhaustivo cribado de más de 500 patrones híbridos desarrollados en el IVIA a partir de árboles progenitores previamente descritos como tolerantes. Paralelamente, estudios agronómicos en campo estudiarán la eficacia de estos casos.

Sin concretar plazos de tiempo, el IVIA indica que el principal objetivo de este proyecto es poder contar en un horizonte no muy lejano con un abanico de material vegetal tolerante al HLB adaptado a las condiciones de cultivo mediterráneas, así como de un nuevo método sostenible de control que active las defensas «volátiles» de las plantas y, con ello, reducir el impacto de plagas y enfermedades, no sólo del HLB o sus vectores sino también de otras, como por ejemplo, la del «Cotonet de Sudáfrica». Y todo ello con un importante valor añadido: no será necesario recurrir a la química, a los fitosanitarios

La consellera, durante la jornada Nuevas estrategias de lucha frente al HLB: Material vegetal tolerante e inducción de defensas, calificó de «esperanzadores» los primeros resultados de estos trabajos iniciados por el IVIA. Esperemos que el «greening» no alcance a la citricultura mediterránea. En Kenia sí han detectado el vector transmisor, el psilido asiático que porta la cepa más agresiva de esta temible plaga vegetal, lo que inquieta enormemente a Sudáfrica, uno de los mercados emergentes del negocio citrícola y cuyas exportaciones a la UE se han disparado en estos últimos años.

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