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La riqueza de Alicante (I)

Es con esa esperanza y desde esta visión desde donde quiero transmitirles algunos mensajes que tienen que ver con nuestra tierra, con nuestra querida provincia de Alicante

LA RIQUEZA DE ALICANTE (I)

LA RIQUEZA DE ALICANTE (I)

En un momento como el actual, cuesta escribir sobre algo sin tener en cuenta las circunstancias todavía complejas y dolorosas derivadas de la pandemia que afecta a nuestro país y a todo el mundo de forma terrible. Nos queda aun por sufrir pero todos visualizamos un punto de inflexión próximo donde, derivado de las vacunaciones masivas, el mundo termine por vencer la batalla contra el covid 19.

Estoy convencido de que España y Europa lograrán tener a su población vacunada durante 2021, habiéndolo hecho ya para el verano en la totalidad de la población más vulnerable (la de mayor edad así como a la de mayor riesgo por otras enfermedades). Esto ya supondrá de facto una clara rebaja en el número de casos, hospitalizaciones y sobre todo fallecimientos. Es con esa esperanza y desde esta visión desde donde quiero transmitirles algunos mensajes que tienen que ver con nuestra tierra, con nuestra querida provincia de Alicante.

Es muy probable que todos pensemos que a cualquier ciudadano de a pie, nacional o extranjero al que le preguntemos por Alicante y sus fortalezas o elementos distintivos nos hable de su inigualable clima, de la cantidad y calidad de sus playas, de los servicios de alto valor añadido en hostelería, restauración y ocio y de sus infraestructuras de transporte aéreo, ferroviario, marítimo y por carreteras. Todo muy bien organizado para hacer de esta tierra un lugar donde pasar unas inolvidables vacaciones, venirse a vivir y trabajar o jubilarse. Sea cual sea la necesidad vital o el deseo del ciudadano, Alicante se lo puede dar.

Parece que «esta Riqueza», que ya es mucho porque casi ninguna provincia de España lo tiene, es el elemento principal y diferenciador de nuestra provincia.

Sin embargo, de lo que no son conocedores estos ciudadanos y en muchos casos nosotros mismos, los alicantinos, es de la realidad de la provincia desde el punto de vista económico y empresarial, que es el que de verdad dinamiza a la sociedad y genera riqueza en las familias.

Les pondré un ejemplo empírico, objetivo. En los últimos datos de la contabilidad nacional elaborados anualmente por el Banco de España desglosados por provincias (2018), Alicante ocupa el quinto puesto en el ranking de las provincias con mayor contribución al PIB del país (que es como se mide la riqueza productiva de todos los países del mundo). Teniendo en cuenta que en España hay 52 provincias no está nada mal ese dato, ¿no les parece? Pero si profundizamos un poco más observamos que las cuatro primeras provincias son Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. ¿Qué tienen estas en común? Pues que éstas son las capitales de las autonomías con mayor número de habitantes y también con mayor contribución al PIB a nivel autonómico respecto a España.

Por lo tanto tenemos un primer elemento sorprendente que probablemente no conocíamos, y es que Alicante es la única provincia de España de entre las cinco primeras por contribución al PIB nacional que no es capital autonómica. Podríamos pensar que es algo casual o simplemente una coincidencia, pero no lo es.

Lo que hay detrás de este magnífico dato son unas características concretas que hacen que Alicante sea única desde el punto de vista de su tejido productivo y empresarial. Se combinan, desde mi punto de vista, tres factores clave para que se haya podido dar esta realidad, que son la enorme capacidad emprendedora de los alicantinos, una increíble especialización sectorial comarcal y una gran apertura a los mercados exteriores relacionada con las exportaciones y la internacionalización.

Estos tres factores clave son los elementos principales que hacen de Alicante una tierra llena de oportunidades para sus gentes y para todo aquel que quiera venir a desarrollarse aquí. Ya lo hicieron mis padres en los años 60 como muchos otros emigrantes que llegaron a esta tierra cargados de ilusión pero sin recursos ni formación académica ni empresarial. Alicante y sus gentes los recibieron y les permitieron desarrollarse personal y profesionalmente y esta es otra característica muy positiva de la provincia, la humildad. En Alicante no hay que tener un determinado apellido o pertenecer a una saga familiar para poder generar valor a través de un negocio y ser reconocido por los demás empresarios. Son las personas y su esfuerzo derivados en proyectos e ideas innovadoras los que hacen triunfar o no a las empresas.

Si conseguimos ser capaces de «ver», que la suma de todas las fortalezas enunciadas convierten a nuestra provincia en un lugar único tanto para vivir como para desarrollar negocios y generar empleo y prosperidad para nuestras gentes, creo que seremos capaces también de visualizar la enorme oportunidad que tenemos frente a nosotros, que se llama la «era digital».

Considero que los dos elementos primordiales que han contribuido a los largo de los últimos 20 años a poner Alicante en el mapa internacional han sido la EUIPO y la Volvo Ocean Race. El número de impactos que la ubicación «Alicante» ha logrado conseguir es del todo sorprendente, y como consecuencia de ello, hoy Alicante tiene ante sí la oportunidad más importante que ha tenido en toda su historia para consolidar todo su potencial

Esta oportunidad se llama hub tecnológico y Distrito Digital. En un mundo en el que el trabajo del futuro, y especialmente el tecnológico, no requiere de una presencia física en lugares remotos o con condiciones de vida duras, Alicante tiene una oportunidad de oro para albergar, como ya hizo con emigrantes nacionales en el pasado, a las personas que suponen el talento de las empresas tecnológicas más punteras a nivel europeo y mundial.

Todo es mejorable pero soy de los que piensan que se está haciendo notablemente bien, aunando en esta visión compartida a los sectores públicos y privados, y es preciso que todos seamos conscientes para aportar nuestro granito de arena. La primera persona a la que oí hablar de esto fue a mi querido Andrés Pedreño hace varios años con su apuesta por Alicante, y hoy está a punto de convertirse en una realidad.

Alicante tiene la posibilidad de convertirse en una ubicación donde tengan cabida y presencia las principales empresas tecnológicas de mundo y esto va a ocurrir por la confluencia de diversos factores ya enunciados; calidad de vida, infraestructuras, sol, playa, dinamismo empresarial, visión de futuro, capacidad emprendedora, apertura al exterior, potencial empresarial, personalidades y genios tecnológicos alicantinos, empresarios/administraciones/agentes sociales alineados, coste de la vida, sociedad abierta, la EUIPO y sus eurofuncionarios, gastronomía, etc. Todo ello forma un caldo de cultivo del que probablemente no somos conscientes, pero todos los alicantinos tenemos la oportunidad de hacer de embajadores de nuestra tierra, para su mayor prosperidad, empleo y calidad de vida.

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