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Continental da la espalda a las baterías

El resto lo obtuvo del suministro de componentes para el automóvil y de la fabricación de otros elementos relacionados con el caucho

Jon Ander, responsable de Continental en España. ACTIVOS

Hablar de Continental es hablar de neumáticos, pero el gigante alemán abarca mucho más de lo que podría percibirse a pie de calle. De hecho, de los más de 37.000 millones de euros que facturó a nivel mundial en 2020, apenas un 27 % corresponde a la venta de su producto estrella. El resto lo obtuvo del suministro de componentes para el automóvil y de la fabricación de otros elementos relacionados con el caucho. Jon Ander García, director general de la compañía en la Península Ibérica, explica esta dualidad entre la fama y los ingresos. «El neumático es el único elemento marquista del coche, mientras que el software que vendemos se integra en los múltiples componentes del vehículo», argumenta. Y añade: «Somos el segundo proveedor mundial del sector. El 80% de los elementos de un vehículo, casi todos salvo el chasis y la cristalería, son potencialmente fabricables por Continental».

García detalla que la multinacional divide su negocio en dos grandes áreas: el caucho y el software. La primera engloba la venta de neumáticos (a fabricantes y a particulares) y el desarrollo de otro tipo de productos basados en el principal componente de las ruedas, a partir del cual producen bienes tan diversos como zapatillas, cintas transportadoras para aeropuertos o mangueras para la refrigeración de barriles de cerveza. Supone en torno a un 40% de los ingresos totales de la compañía.

La otra pata es el desarrollo de software para vehículos, en su gran mayoría componentes relacionados con la conducción autónoma y otros sistemas inteligentes en los que la industria está cada vez más volcada gracias a la revolución tecnológica y la llegada del 5G que, unida a las nuevas formas de movilidad y a la carrera hacia las cero emisiones, están cambiando las reglas del juego en el sector.

Debido a esa implicación en la fabricación de elementos electrónicos, Continental maneja uno de los productos más codiciados a nivel mundial hoy en día: los semiconductores. La altísima demanda (son usados para todo tipo de dispositivos digitalizados) ha provocado una escasez generalizada de estos pequeños chips, por lo que el Gobierno alemán tiene auditadas a las compañías que, como Continental, reciben cantidades importantes para vigilar que su reparto entre fabricantes sea justo y no distorsione el mercado.

La transversalidad de la multinacional le llevó incluso a plantearse entrar en alguno de los consorcios que aspiran a desarrollar una de las diez gigafactorías de baterías para el coche eléctrico que Bruselas quiere impulsar en la UE. Sin embargo, García destaca que tras un periodo de estudio se descartó su participación por el escaso margen de beneficios que reporta y porque es una tecnología incipiente que todavía puede evolucionar. «Creemos que para la industria española del coche es mucho mejor que se adjudiquen nuevos modelos híbridos y eléctricos que estas fábricas de baterías. Son poco rentables y requieren de una tecnología que puede quedar obsoleta muy rápido», advierte.

Con el mencionado grado de exposición al sector, no sorprende que la empresa se haya visto golpeada por la pandemia. En España, donde está presente desde hace 78 años, su negocio se centra en los neumáticos. Según su director regional, la facturación en esta rama de actividad se ha reducido un 18 %, cayendo de 380 a 311 millones de 2019 a 2020.

De cara al futuro, este proveedor total del automóvil se muestra confiado. «En la UE y en EE UU el mercado del automóvil tiende a decrecer. Se detecta un punto de saturación y un cambio de mentalidad en los jóvenes. Pero a nivel mundial sigue creciendo de la mano de China y otros territorios emergentes como India, Latinoamérica con Brasil a la cabeza o África», apunta. La compañía, que apuesta por conjugar innovación con sostenibilidad, trabaja en dos grandes proyectos. Para no perder el tren del coche eléctrico y autónomo, la firma perfila un neumático inteligente que se adapta a la meteorología, regulando su presión automáticamente en función de las condiciones del firme.

Además está desarrollando un neumático que no emplea caucho natural, un recurso natural escaso que se produce en áreas tropicales, sino taraxacum (más conocido como diente de león).

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