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MARÍA DOLORES DANCAUSA. CEO de Bankinter

Autoexigencia, equipo, valores y humildad

La ejecutiva inusualmente sincera que lidera el banco más rentable

La ejecutiva inusualmente sincera que lidera el banco más rentable

Un ejercicio valioso para conocer las convicciones más profundas de una figura pública consiste en comprobar cuál es el mensaje en el que ha incidido de forma más constante a lo largo de los años. En el caso de María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter y desde el próximo miércoles consejera independiente de Acciona, lo constituyen las cuatro máximas que lleva años afirmando que guían su vida profesional: autoexigencia, equipo, valores y humildad.

«Siempre he pensado que para alcanzar ciertos puestos directivos es necesario un elevado nivel de autoexigencia, ser capaz de dar en todo momento lo mejor de ti mismo. Es igualmente importante rodearte de un buen equipo en el que confíes y en el que puedas delegar, marca la diferencia. Porque, además, a partir de un determinado nivel dentro de una organización, no eres capaz de dar un salto más allá de donde estás si no tienes un buen equipo en el que apoyarte. También hay que tener muy claros cuáles son tus valores y qué sacrificios estás dispuesta a hacer para conseguir una determinada meta. Y no solamente para mantener una carrera profesional, sino para mantener un cierto equilibrio personal. Por último, hay que ser humilde cuando estás arriba y luchador cuando estás abajo para volver a subir. A medida que escalas más puestos de responsabilidad, más importante es ser humilde y cercano, y pensar que estás ahí de forma temporal, pero que eso no te hace diferente del resto», explica a Activos .

Nacida en Burgos en 1959, la vocación de Mariló -como le conocen sus familiares y colaboradores más cercanos- ha sido siempre el sector privado (sus tres hijos la comparten), pese a tener varios políticos en su entorno próximo: su padre, Fernando; su hermana, Concepción; y ​su marido, José Enrique García-Romeu. La quinta de siete hermanos, la familia se trasladó en 1973 a Madrid, donde la futura banquera se licenció en Derecho en el Colegio Universitario San Pablo CEU, formación que posteriormente completó en las escuelas de negocios Harvard, INSEAD e Instituto Universitario Euroforum.

Tras ejercer durante tres años como abogada, dio el salto al sector financiero en un destino inusual que siempre ha afirmado que fue una experiencia enriquecedora: trabajó durante año y medio en una oficina de cambio de divisas del Banco Exterior en el aeropuerto de Barajas. De allí pasó a la Asesoría Jurídica de la entidad como letrada, para después incorporarse a la misma área de Bankinter en 1990. En 1994, participó como secretaria general en el lanzamiento de su filial aseguradora, Línea Directa, de la que en 2008 fue nombrada consejera delegada. Hasta que en 2010 el principal accionista del grupo, Jaime Botín, la aupó al máximo nivel ejecutivo en la matriz. 

Estos son los datos, pero probablemente resulte mucho más revelador preguntarle cómo se define como persona: «Dinámica, con alto sentido de la urgencia y de la eficiencia. Con sensibilidad hacia las relaciones familiares y personales. Directa, asignándole un gran valor a los vínculos de lealtad». Y también como ejecutiva. «Reconozco que soy exigente y poco tolerante a la espera y las indecisiones. Pero, eso sí, no me gusta nada el estilo autoritario. Soy una persona con espíritu conciliador. A mi juicio, la función del directivo debe ser, sobre todo, coordinar el talento individual de cada persona para que la empresa funcione como un todo. Por último, creo que un buen directivo ha de saber muy bien los logros que quiere alcanzar y comunicar esas metas con ilusión y determinación», enumera.

De cara al exterior, lo que más le caracteriza es la sinceridad con que expresa sus opiniones en público, algo muy poco habitual en las empresas. «La sinceridad y la espontaneidad a ciertas preguntas que suelen exigir respuestas políticamente correctas suelen producir extrañeza y asombro, en las que no faltan dosis de reproches. Pero es la eterna historia de ponerse una vez rojo o ciento amarillo. Es mejor siempre dar respuestas sinceras, aunque no sean del agrado de muchos de los que las oyen. Y, por supuesto, si las afirmaciones expresadas de forma tan directa terminan probándose erróneas, hay también que tener la valentía para reconocer el error y presentar las oportunas disculpas», argumenta.

Un ejemplo: no tiene problema en afirmar que la mala imagen de la banca en «capas muy amplias de la sociedad» ha sido «espoleada desde diferentes instancias con el objetivo de situarla como el origen de todos los males» durante la anterior crisis. Se han cometido, admite, «malas prácticas que deben ser sancionadas y corregidas de inmediato», pero también considera «muy injusto hacer una ‘causa general’ contra la actividad financiera, pues es esencial para el funcionamiento» de cualquier sociedad moderna. «Creo que la profesión bancaria es muy loable, que la desarrollan personas que, en su inmensa mayoría, tienen una integridad intachable, y que deberíamos entre todos hacer un esfuerzo para explicar y poner en valor su aportación», concluye.

Feminismo

María Dolores Dancausa considera que «el término feminista tiene tantas acepciones, tantas interpretaciones y variantes como mujeres en el mundo». Esta es su interpretación: «Si por feminismo se entiende estar a favor de la igualdad de oportunidades y de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, lógicamente soy una de ellas. Y más aún, no concibo que haya nadie en su sano juicio que pueda estar en contra de tales premisas. En ese sentido, he defendido siempre la igualdad, una igualdad que empieza en las oportunidades de formación y capacitación para ejercer puestos profesionales en todas las disciplinas».

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