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Conjura española hacia el liderazgo digital

Empresas y gobierno aúnan esfuerzos para impulsar una nueva era marcada por el despliegue del 5G

Una mujer examina telefónos en una tienda de Huawei |

Una mujer examina telefónos en una tienda de Huawei |

España no quiere perder el tren de la revolución digital. Las grandes telecos se preparan, con la inestimable ayuda del Gobierno y de los fondos europeos, para alumbrar una nueva era de las comunicaciones que prevé cambiar la economía con nuevos usos como la industria 4.0 o el coche conectado. El punto de partida es bueno en términos de infraestructura, con un despliegue de fibra muy por encima de cualquier país europeo, pero con Europa por detrás de Estados Unidos o China en geopolítica.

El próximo hito se cumplirá antes del 21 de julio con la subasta de 700 megahercios que supondrá el inicio de la quinta generación de telefonía móvil, conocida como 5G. El Gobierno ha tendido una alfombra roja para que las empresas participen en esta subasta (bajando el precio e incorporando ventajas a la concesión), a la que finalmente concurrirán tres operadoras: Telefónica, Orange y Vodafone.

Las cada vez más comunes inversiones conjuntas, el auge reciente de los centros de datos y su posición geográfica privilegiada forman parte de la conjura público-privada que busca llevar a España al liderazgo digital.

Próxima subasta

La banda de los 700 megahercios es la más querida por los operadores ya que es la más baja y la que da más cobertura por antena, es decir, llega hasta el interior de los edificios. Entre sus bondades destaca una menor latencia (tiempo desde que se da una orden a un dispositivo hasta que se ejecuta), más cobertura, más eficiencia y, sobre todo, la posibilidad de conectar muchos dispositivos.

El Gobierno ha incluido 1.500 millones en el Plan de Recuperación para el despliegue del 5G, de los que entre 150 y 170 millones se ejecutarán este año, el resto a lo largo de 2022 y 2023, y 2.000 millones para extender la conectividad. Además, según anunció el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Roberto Sánchez, durante un congreso organizado esta semana por la patronal DigitalES, se está en conversaciones con la Comisión Europea para adecuar el régimen de ayudas de Estado «a las necesidades del sector».

Con un precio de salida de 995,5 millones de euros, los Presupuestos de 2021 incluyen una previsión de ingresos final por la subasta de 2.100 millones de euros. Telefónica, Orange y Vodafone serán las únicas compañías que acudan a la puja, después de que MásMóvil se haya autodescartado. El objetivo de las compañías es que sea una subasta «ordenada» y con unos «precios razonables» que les den margen para invertir en el despliegue de la red.

A pesar del auge de la tecnología en la sociedad, puesto de manifiesto con la pandemia, las telecos se quejan de que la enorme competencia que limita sus ingresos y la excesiva regulación y fiscalidad constriñen sus inversiones, sobre todo en el caso de las tres compañías mayores. En 2020, los ingresos del sector se redujeron un 5,2% (hasta los 32.215 millones). Pero mientras Movistar, Orange y Vodafone los recortaron, MásMóvil y Euskaltel, que no participan en la subasta, los incrementaron.

El Ejecutivo ha salido al paso de estas quejas con una serie de guiños para que inviertan sin remilgos. Ha rebajado un 15% el precio inicial de 1.170 millones, ha ampliado de 20 a 40 años la concesión del espectro, dará más tiempo para cumplir con las obligaciones de despliegue y eximirá a las telecos del pago de la tasa directa para financiar RTVE si invierten en 5G.

Más incentivos

Telefónica, Orange y Vodafone agradecen el gesto al Gobierno, pero piden nuevos «cambios» para que «la regulación sea más justa y la fiscalidad más equilibrada y para que las normas de competencia se adapten a la realidad del momento y no vivan cinco años atrás», en palabras del presidente de Telefónica España, Emilio Gayo.

El consejero delegado de Orange España, Jean-François Fallacher, reclamó a la Comisión Europea poner el foco en los operadores en vez de en los consumidores para permitir «gigantes europeos» que puedan competir con los de fuera de tú a tú. Mientras en Europa hay 140 operadores, EE UU y China tienen tres cada uno. Su homólogo en Vodafone, Colman Deegan, añadió revisar la carga impositiva e incentivar la compartición de infraestructuras. «Tenemos ideas para mejorar el camino en lo que se refiere a compartir infraestructuras para darles una mayor eficiencia y no tener una sobredotación innecesaria», dijo.

Más colaboración

Además de esta colaboración público-privada, en el futuro despliegue de la red tendrá un papel protagonista la compartición, sobre todo, de emplazamientos (torres y mástiles en azoteas) con el «alquiler» de estas infraestructuras a los denominados operadores neutros entre varios operadores. Esto hará que las telecos no tengan que invertir en torres propias, rebajando, así, el coste del despliegue.

Este mercado es uno de los más «calientes» en los últimos meses con operaciones como la venta de las torres de Telxius (Telefónica) en Europa y Latinoamérica a American Mobile, las innumerables compras de Cellnex o la creación de Vantage Towers por Vodafone para concentrar en una compañía su infraestructura. «Nuestra razón de ser es la compartición. Si hay una demanda latente y podemos facilitar que las inversiones sean compartidas, encantados de hacerlo», indicó el viceconsejero delegado de Cellnex, Alex Mestre.

Retos

Pero no todo es tan fluido, el 5G todavía tiene algunos retos por resolver como la brecha digital, la ciberseguridad, el talento y la sostenibilidad, por su elevado consumo de energía.

El volumen de información será ingente en los entornos urbanos por lo que habrá que gestionar muy bien la red, mientras que hay un 10% de población que no tiene conectividad, para quienes los fondos europeos supondrán una «ventana de oportunidad» porque los operadores no despliegan en estas zonas por su baja rentabilidad, según la directora general de Vantage Towers, Blanca Ceña. Sobre esto, el consejero delegado de Hispasat, Miguel Ángel Paduro, lamentó que los satélites sean los «grandes olvidados» sin tener que cuenta que podrían proporcionar una solución inmediata para las zonas más aisladas.

Hub digital

El 5G, con su baja latencia y múltiples conexiones, crea la necesidad de procesar los datos de forma cercana y rápida a través de centros de datos (almacenaje de contenidos) de proximidad, según el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Roberto Sánchez. Una infraestructura que «hasta hace tres años era una gran desconocida», pero en los últimos meses se han repetido los anuncios de gigantes como Google, Amazon o Microsoft para instalar sus bases de operaciones en España, en parte gracias al «cariño administrativo», que permite soñar con crear un hub digital.

España cuenta con una posición privilegiada, así como una extensa red de fibra, que permite conectar los centros de datos por el Atlántico, el Mediterráneo y África a través de «las arterias de conexión», como califica la consejera delegada de Islalink, Esther Garcés, a las interconexiones (cables) submarinas. En España, Telxius, Facebook y Apple fueron los pioneros, con el cable «Marea», en conectar con Estados Unidos y Google ha anunciado en el último año el «Grace Hopper», que conectará España con Estados Unidos y Reino Unido. «Estamos ante un reto mayúsculo, muy emocionante, tenemos la oportunidad de transformar este país de forma significativa», auguró Roberto Sánchez.

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