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«Cotonet»:Fábricas deinsectos asesinos

Los insectarios trabajan a toda máquina para reproducir un parasitoide utilizado en la lucha biológica contra la plaga que avanza sin control sobre los cítricos. El sector teme un gran desastre para la próxima campaña si no hay una estrategia eficaz

Técnicos que trabajan en el insectario de Almassora, con una muestra de cítricos afectados y en sala de reproducción del Anagyrus aberiae. | David García

Se llama Anagyrus aberiare y es un parasitoide cuya misión es masacrar la población del temido cotonet de Sudáfrica, la plaga que provoca graves malformaciones en la piel de los cítricos y otras frutas y que trae de cabeza a los agricultores de diversas comarcas de la Comunidad Valenciana. De hecho, las organizaciones Unió de Llauradors y AVA-Asaja denuncian el «fracaso de la actual estrategia de prevención y control del cotonet porque su expansión está fuera de control y dejará en la ruina a miles de citricultores de amplias áreas productoras». Y lamentan «el desconocimiento a estas alturas de las nuevas acciones que la Generalitat debería tener previstas para el año que viene, puesto que es evidente que lo que ha hecho hasta ahora no funciona y necesitamos una estrategia eficaz cuanto antes».

El citado insecto usado para la lucha biológica se cría en el insectario que la Conselleria de Agricultura tiene en Almassora, a muy pocos kilómetros de la denominada zona cero de la plaga en España, así como en Moncada, en el cuartel general del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA). Desde hace algo más de un año, en estas instalaciones un equipo de biólogos y técnicos del IVIA reproducen este tipo parasitoide que actúa sin piedad contra el enemigo. Es decir, contra el causante de la temible plaga que azota a los cítricos. La hembra pincha larvas del cotonet y pega en ellas sus huevos. Cuando estos eclosionan, los pequeños individuos se comen desde dentro la larva de su anfitrión.

«La suelta de este parasitoide, importado directamente desde Sudáfrica está dando buenos resultados aunque no se descarta buscar otros. Cuantos más enemigos mejor», explica Vicente Dalmau, jefe del servicio de Sanidad Vegetal de la Generalitat Valenciana. El cotonet ya afecta a nueve de cada diez parcelas de la Plana Baixa. No da tregua en Castellón y dispara un 55% los costes de producción de los cítricos.

«Cotonet»:Fábricas deinsectos asesinos

Roger Llanes, secretario autonómico de Agricultura, describe que el proceso para dar con este depredador natural del cotonet ha sido todo menos sencillo. La plaga llegó a la Comunidad hace un década y, aunque en un principio se pensó que era autóctona, más tarde se concluyó que procedía de Sudáfrica y que había viajado con los cítricos exportados desde aquel país, donde tiene depredadores naturales que no hacen necesario un control. «Fuimos allí e identificamos parasitoides y depredadores que controlaban el cotonet. Se identificó al Anagyrus y a muchos otros. Esta fue la primera fase, la segunda ha sido la cría y aclimatación aquí, previa a todas las autorizaciones tanto de Sudáfrica como del Gobierno español», cuenta Llanes.

Desde que el Ministerio autorizó, hace un año, a la Generalitat a realizar liberaciones del Anagyrus, ya se han efectuado 206 en 108 puntos diferentes de las tres provincias valencianas. Se han liberado en 37 municipios de 12 comarcas. Para lucha luchar contra la plaga y, junto a la suelta de este parasitoide, la Conselleria ha repartido más de 1,7 millones de dispositivos con feromona, que, con la aportación de los agricultores, han permitido cubrir más de 7.600 hectáreas de cultivo. «Somos la autonomía que más presupuesto dedica a luchar contra las plagas y este 2021 el presupuestos ha aumentado en 6 millones de euros, hasta los 26 millones», apunta el secretario autonómico.

La enfermedad ya afecta a nueve de cada diez parcelas en algunas zonas y dispara un 55% los costes de producción

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Pero, ¿son suficientes todas estas medidas? A juicio de los agricultores, no. «La solución, por desgracia, no es automática. La lucha biológica tiene un efecto a medio plazo. Ha habido un incremento poblacional importante y estamos y seguiremos haciendo y todo lo que está en nuestras manos para intentar controlarlo», sentencia Llanes.

La Unió de Llauradors i Ramaders y la Asociación Valenciana de Agricultores han exigido esta semana a la conselleria, aunque sin éxito, el pago de indemnizaciones destinadas a aquellos agricultores cuyas fincas tengan al menos un 20% de frutos dañados a causa de esta plaga foránea.

Por eso, AVA-Asaja y la Unió han realizado sus propuestas sobre el uso de los insecticidas. En su opinión, hay que hacer tratamientos colectivos a través de Tragsa con Metil-clorpirifos, después de una autorización excepcional, en zonas determinadas (infestación reciente) para evitar su expansión, siendo la producción no recogida y compensada al agricultor a precio de mercado. También proponen determinar materias activas eficaces y, si no están autorizadas para cítricos, facilitar los trámites para ampliar su uso o solicitar una autorización excepcional; así como conocer los efectos secundarios de las materias autorizadas a fin de respetar la fauna auxiliar; conocer el ciclo biológico de la planta y determinar el momento exacto de los tratamientos. Además, las organizaciones agrarias sugieren establecer un plan de formación a efectos de transferir la información disponible a los agricultores.

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