Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Teletrabajo como única opción

Joven teletrabajando| Manu Mitru

«El teletrabajo para mí es la libertad», asegura Joel Castro, un joven ingeniero de software que, ante la posible orden de su empresa de volver de forma presencial a las oficinas, decidió cambiar de empleo y buscar una compañía que le garantizase la posibilidad de desarrollar su actividad en remoto desde su Huesca natal.

Antes de la pandemia, Joel hubiese tenido más complicado encontrar un trabajo que cumpliera esta condición, pero en la actualidad la opción de teletrabajo 100% es una realidad para muchas empresas. De hecho, los contratos que cuentan con esta característica «se han incrementado más de un 70% respecto a 2019», según asegura Alfonso Bris, responsable de talento de Experis. Es más, las empresas que ahora ofrecen «full» teletrabajo han crecido un 35% respecto a 2019.

No obstante, según datos de Adecco, solo el 36% de los trabajos se pueden realizar de forma totalmente remota. Estos empleos se concentran en su mayoría en el sector tecnológico, seguido por servicios de marketing y ventas y servicios de atención al cliente. Con todo, Joel se siente un privilegiado por haber podido ver materializadas sus exigencias y en este sentido reconoce que «sería capaz de asumir una bajada de sueldo a cambio de esta flexibilidad». Sin embargo, Bris asegura que, de momento, no se han registrado diferencias salariales entre este tipo de ofertas y las de trabajo presencial, pero advierte que algunas grandes compañías estadounidenses están matizando los salarios según la ubicación del candidato, teniendo en cuenta criterios como el coste de la vida en las ciudades.

En España, una pionera en este modelo organizativo es Link Affinity, una empresa que desde sus inicios se concibió con trabajo a distancia por completo, ya que Sico de Andrés siempre tuvo muy claro que la manera en la que él entendía el empleo no era compatible con la infraestructura de una oficina. «Viajar, vivir donde uno quiere, ir a practicar surf cuando las olas están bien, o simplemente no tener una rutina estándar de trabajo».

A esa «libertad» era a la que hacía referencia Joel al explicar el porqué había decidido cambiar de empleo. «Poder cambiar de ciudad y no por ello tener que cambiar de trabajo o no invertir muchísimo tiempo en llegar a la oficina me resulta muy importante», señala. En este sentido, para Sico de Andrés, el caso de Joel es un claro ejemplo de que «las empresas que no se adapten pronto a esta nueva tendencia, perderán mucho talento».

Esta opinión la comparte Bris que se muestra convencido de que las empresas con completo teletrabajo se incrementarán en los próximos años, ya que «la lucha por talento cualificado cada vez es más dura». Las cifran le avalan, ya que en 2020 las ofertas de empleo con esta característica apenas suponían el 0,30% del total del mercado, un porcentaje que se eleva hasta el 3% en 2021.

Atraer el talento

La «caza» del talento fue uno de los motivos que llevó a la empresa Sngular, dedicada al desarrollo de software y servicios para terceros, con 750 empleados a nivel mundial (500 de ellos en España) a transformarse en «full remote» tras la pandemia. Carlos Guardiola, su CIO, cuenta que para ellos esta decisión les facilitaba el acceso a «personas de talento allá donde se encuentren, y no donde están nuestras oficinas. Eso nos permite llegar a más profesionales, y por tanto crecer en oportunidades y proyectos».

Pero para Guardiola los beneficios del teletrabajo no se quedan ahí. Favorece factores como una mejor conciliación laboral, mayor control del tiempo y menor número de distracciones que en la oficina. No obstante, Guardiola reconoce que entre sus empleados hay división de opiniones, y mientras la mitad de la plantilla se decanta por el «full remote», la otra mitad prefieren «modelos híbridos, compaginando teletrabajo y oficina a su discreción». Por este motivo, Sngular ha decidido mantener abiertas sus oficinas y no hacer del «full remote» algo impositivo.

Una decisión que no tomó Gudog, una plataforma que pone en contacto cuidadores con dueños de mascotas, y que echó el cierre a la totalidad de sus oficinas a principios de año para continuar trabajando desde casa.

Según cuenta Loly Garrido, cofundadora de la empresa, la decisión la tomaron tras comprobar que durante los meses de confinamiento «el trabajo de todo el equipo estaba siendo realizado con la misma efectividad que si estuviésemos en la oficina».

Es aquí donde reside uno de los aspectos con mayor controversia del teletrabajo: la productividad. Sico de Andrés reconoce que esta forma de trabajar no es para todos y que para que funcione hay que dar con las personas adecuadas. «Por nuestro equipo ha pasado gente muy valiosa, pero que necesitaban tener a alguien encima supervisando su trabajo . Si a eso le sumas que nadie te marca unos horarios, puede ser algo difícil si no eres una persona muy organizada y trabajadora». Añade que para él la productividad no tiene nada que ver con el lugar donde estés realizando una tarea, sino con «lo centrado que estés en ella cuando la llevas a cabo».

Lo último en INF+

Compartir el artículo

stats