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Inflación

El cortado diario también sube de precio

Las heladas en los campos de brasil se suman a los problemas con los fletes marítimos y disparan la cotización del café en el mercado

La máquina de café de un establecimiento hostelero.

Ya no es sólo la gasolina o la factura de la luz. La escalada de los precios derivada de las complicaciones surgidas tras la pandemia empieza a llegar a todo tipo de productos y muy pronto alcanzará también al café con el que la mayoría de ciudadanos arranca la jornada. La falta de mano de obra en algunas zonas productoras por el elevado número de contagios, y la escasez y el encarecimiento de los fletes marítimos ya había provocado un notable incremento de precios en los últimos meses, pero han sido las heladas registradas en Brasil durante este verano lo que ha acabado por disparar la cotización del grano en los mercados internacionales.

La características bayas del café, aún en el arbusto. | Efe

En concreto, en lo que va de año, el coste de la materia prima ha aumentado entre un 40% y un 60%, según las variedades, lo que ha puesto en guarda a los torrefactores de café nacionales, que se ven incapaces de asumir semejante subida sin repercutirla a sus clientes, empezando por la hostelería, que será la primera en notar los efectos de esta tormenta perfecta.

«Se ha sumado todo en el peor momento. Hacía 20 años que no se veía una helada semejante en Brasil, con temperaturas de -2 grados y, además, con sequía. Se ha perdido un 25% de la cosecha», señala el gerente de la alicantina Café Jurado, Alfonso Jurado, que no oculta su preocupación por lo sucedido. Sobre todo porque todavía no se conocen muy bien las consecuencias a futuro de esta heladas, en el que supone el mayor productor mundial de este fruto.

Daños ocultos

El último informe realizado por el servicio de estudios de Rabobank -una de las entidades más presentes en el sector de las «commodities» agrarias- cifraba las pérdidas en una horquilla de entre dos y seis millones de sacos de 60 kilos (la unidad de medida utilizada en este mercado), aunque advertía de que la dimensión real del problema no se conocerá hasta que se produzca la floración y se vean los daños que han sufrido las plantas. Si estos son graves y obligan a fuertes podas, se verán comprometidas las campañas de los próximos años, apuntan desde la entidad.

En cualquier caso, la noticia de la helada, ocurrida el pasado 20 de julio, provocó una subida de los precios inmediata del 10% en un sólo día, y del 35% en la semana posterior. «Hay que tener en cuenta que Brasil produce sobre todo arábica, la de mayor calidad, que es la que había aumentado más su demanda en los últimos años», explica José García, el gerente de Ubago Cafeteros, otra firma tostadora ubicada en Muro de Alcoy.

Pero el desastre natural en el gigante sudamericano es sólo una parte del problema, como recuerda Alfonso Jurado. El otro gran quebradero de cabeza es la escalada que ha sufrido el coste del transporte marítimo, con unos precios que han llegado a multiplicarse por diez, y que afectan especialmente al sudeste asiático, donde se encuentra el segundo mayor productor mundial: Vietnam.

Allí la escasez de contenedores disponibles es acuciante y, además, los productos agrarios deben competir por ellos con manufacturas y componentes tecnológicos, que pueden permitirse unos precios más elevados.

Por si esto fuera poco, las altas cifras de contagios que se registran en Vietnam están reduciendo la disponibilidad de mano de obra para recoger la cosecha, e, incluso, ha provocado el cierre de algunos puertos en la región.

Para acabar de redondear la situación, durante la primera parte del año las protestas sociales registradas en Colombia también afectaron a los suministros desde este otro país.

Inflación El cortado diario también sube de precio

Aunque en ningún caso se contempla la posibilidad de que llegue a haber desabastecimiento, gracias a los stocks que los «traders» acumulan en los grandes puertos, como el de Barcelona, todos estos vaivenes sí influyen decisivamente en los mercados donde se negocian los futuros del café y se fijan los precios, en los que también existe cierto componente especulativo.

Al igual que otras materias primas, el precio del café depende de su cotización en las grandes bolsas internacionales. En concreto, en el caso de la variedad arábica -la más cara-, el precio de referencia lo marca la Bolsa de Nueva York, mientras que la variedad robusta se guía por el parqué londinense.

La gran duda es hasta cuándo seguirá la situación y si se mantendrá la actual tendencia al alza. Pero lo que ya parece claro es que la subida de precios se va a trasladar desde las empresas torrefactoras al resto de la cadena. «Para nosotros la materia prima representa el 80% de nuestros costes. Es imposible que absorbamos solos este aumento sin repercutir una parte», apunta el gerente de Café Jurado.

Los primeros en notarlo serán los hosteleros, a los que el precio del kilo se les incrementará entre un 10% y un 20%, según calculan las empresas tostadoras consultadas. Esto puede suponer un sobreprecio de hasta diez céntimos por taza, en un momento en que este sector tampoco se encuentra en una situación boyante, tras las pérdidas que han sufrido en el último año y medio como consecuencia de la pandemia.

En el caso de los supermercados y las grandes superficies, la subida tardará algo más en llegar, ya que estas compañías, al igual que algunas multinacionales del sector, suelen negociar contratos anuales a un precio fijo con sus proveedores, como explica el gerente de Ubago Cafeteros. Aún así, será inevitable que el aumento se acabe trasladando cuando se renueven estos acuerdos.

De hecho, según las fuentes consultadas, muchas cadenas andan estas semanas pidiendo presupuestos a todas las empresas del sector en un intento de adelantar las renovaciones de cara al próximo año, en previsión de que los precios sigan su senda ascendente. Una estrategia que se antoja difícil, ya que ningún productor quiere arriesgarse en este momento a fijar un precio para todo el año, en un contexto de tanta volatilidad como el actual. De hecho, los propios tostadores y envasadores están optando por cerrar acuerdos más cortos con sus suministradores para minimizar los posibles daños en sus cuentas.

Crece la demanda

Más allá de lo que tarden en solucionarse estos aspectos coyunturales, lo cierto es que en el largo plazo la cotización del café también se ve afectada por el aumento de la demanda de esta bebida en todo el mundo. Según la Organización Internacional del Café (ICO, con sus siglas en inglés), el consumo ha aumentado una media del 1,9% anual en los últimos diez años y las previsiones apuntan a que siga por este camino.

Por un lado, por las cada vez mayores cantidades que se toman en los países desarrollados, que son hasta ahora los grandes consumidores de café, pero el mayor crecimiento se prevé en los países en vías de desarrollo, a medida que un mayor porcentaje de su población mejore sus estándares de vida y se incorpore a las clases medias. Así, según la ICO, aproximadamente el 30% de la cosecha mundial ya se consume en los propios países productores, que son los que responden a este perfil. Además de Brasil, Vietnam y Colombia, entre los grandes cultivadores de esta planta se encuentran Indonesia, Etiopía, Honduras, India, Uganda o México.

Otro aspecto que ha empezado a preocupar en el sector es la repercusión del cambio climático, ya que el café es un cultivo bastante sensible. Algunos estudios ya apuntan a que el calentamiento global puede provocar una merma de su producción.

Tazas con un solo kilo de café

De cada kilo de café se obtienen hasta 120 tazas en un establecimiento hostelero. La subida de entre el 10% y el 20% que sufrirán estos establecimientos en los precios que pagan por este producto supondrá un sobrecoste de hasta 10 céntimos por cada taza.


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