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Manzanas de La Sarga: la resistencia más dulce

el cultivo, con casi dos siglos de tradición, vuelve a crecer gracias a su gran calidad tras haber estado al borde de la extinción

Manzanas listas para salir hacia los mercados en el Mas de la Sarga de Baix. | Juani Ruz

Manzanas listas para salir hacia los mercados en el Mas de la Sarga de Baix. | Juani Ruz Juani Ruz

Si hay algo por lo que se conoce a la pequeña pedanía de La Sarga, dependiende de Xixona, es por un cultivo con casi dos siglos de historia a sus espaldas, como es el de las manzanas. Una tradición que, sin embargo, estuvo a punto de pasar a mejor vida debido a una política de precios que llevó a los agricultores a arrancar la mayor parte de sus frutales. De los lejanos tiempos de gloria quedaron unos pocos productores que resistieron contra viento y marea, y que, gracias a su buen hacer, reivindicando la calidad de esta fruta extraordinariamente dulce y crujiente, lograron mantener el estandarte en pie. Este empeño, avalado por el aprecio de los consumidores, ha propiciado que no solo se conserve el cultivo, sino que incluso se esté ampliando en los últimos años.

Tareas de recolección en las inmediaciones de la pedanía de la Sarga. | Juani Ruz

Rosa Cantó es uno de esos ejemplos de resistencia. En la actualidad está al frente del negocio que antes regentaron su abuelo y, posteriormente, su padre, en el Mas de la Sarga de Baix. «Antes -recuerda- prácticamemte todas las masías de la zona se dedicaban a las manzanas. El Altet, El Fondo, l’Alberca... Pero llegó un momento en que los precios que se pagaban eran bajísimos y no se podían cubrir ni los costes. Porque estamos hablando de un cultivo que requiere de muchas atenciones, y no resultaba para nada rentable».

Manzanas de la variedad golden instantes antes de ser cosechadas. | Juani Ruz

Sin embargo, gracias a unos pocos románticos, la tradición se mantuvo, aunque, eso sí, después de que las plantaciones se redujeran de forma drástica. Y esa persistencia ha propiciado que esta fruta se haya ido consolidando en los mercados de las poblaciones más cercanas, y que ahora mismo se le espere con ansia por parte de los consumidores. Según Cantó, «es una manzana que se aprecia mucho por su enorme calidad, hasta el punto de que la demanda ha ido creciendo en los últimos tiempos, lo que se ha traducido en la aparición de nuevas plantaciones».

Efectivamente, las manzanas de La Sarga son dulces, crujientes y aguantan en buenas condiciones todo el año, siempre que se mantengan en un ambiente adecuado. Así que, lo que toca preguntarse es el secreto de esta extraordinaria combinación. Quique Company, responsable de Fresh Fruits Agrocompany, del Mas de la Sinia, lo tiene muy claro. «Aquí -señala- gozamos de un microclima que es fantástico para este tipo de fruta. Registramos temperaturas muy bajas y grandes contrastes térmicos, y las plantaciones se encuentran situadas a 800 metros de altura, por lo que hablamos de un cultivo de alta montaña que ofrece unos frutos duros y también muy dulces, gracias a los terrenos calcáreos. También se trata de plantaciones de semisecano, con las que apenas gastamos agua, cosa que hay que tener muy en cuenta en los tiempos que corren».

Company destaca, asimismo, que los cultivos de alta montaña son muy escasos en todo el territorio nacional, si bien, dada la calidad de la fruta que se obtiene, últimamente han empezado a proliferar en provincias como Lleida y Soria.

La producción de las manzanas de La Sarga llegó a alcanzar en su momento los cuatro millones de kilos, pero con el paulatino retroceso del cultivo debido a los paupérrimos precios que se abonaban, se quedó al final en una cuarta parte. La situación, sin embargo, ha ido mejorando en los últimos diez años, hasta situarse el potencial productor en 1,2 millones de kilos.

Son cuatro las variedades que se cultivan. La autóctona es la red delicius, aunque también hay plantaciones de royal gala, golden y fuji, además de un pequeño porcentaje de perelló. El 80% de los manzanos se encuentran situados en el término municipal de Xixona, en el ámbito de la pedanía de La Sarga, y el 20% restante en el de Alcoy.

En la actualidad son seis los productores principales que trabajan con este producto. Además de los mencionados Mas de la Sarga de Baix y Fresh Fruits Agrocompany, figuran el Mas de Roc, Blas de la Sarga, Manoli Silvestre y Paco de la Sarga, los cuales, en su conjunto, suman un centenar de hectáreas.

Company resalta, por otro lado, que debido a la limitada producción, el mercado de las manzanas de la Sarga es eminentemente local. «Vendemos -indica- en Alicante, Alcoy, Cocentaina, Muro o Xàtiva, entre otros municipios, y además en mercados y tiendas especializadas. Todo comercio de proximidad, algo que ahora también se valora mucho».

Lo que ha hecho que ahora esta fruta tenga rentabilidad es que, gracias a sus cualidades, está pasando justo lo contrario que cuando se situó a un paso de la extinción. «En el campo -enfatiza Company-se están pagando entre 90 y 80 céntimos el kilo, cuando unas manzanas estándar apenas alcanzan una cotización de 40».

Manoli Silvestre tiene una tienda de frutas y verduras en el Mercado de la Zona Norte de Alcoy, y da fe de la buena acogida que tienen estas manzanas entre sus clientes. Según sus palabras, «no hay color. Por una caja de manzanas de otro sitio, se venden veinte de la Sarga. La gente la conoce y sabe que no falla, porque es dulce, muy crujiente y de calibres variados, para todos los gustos. Además, el precio de cara al público es muy asequible, incluso inferior que el de las manzanas procedentes de otras latitudes, porque nos ahorramos el precio del transporte».

La provincia de Alicante llegó a tener también plantaciones de manzanas en otros lugares en los que hoy en día han ido bastante a menos. Este es el caso, indica Quique Company, de la zona de Beneixama o Villena, que tenían variedades autóctonas. «Sin embargo, poco a poco han ido dejando paso a los cerezos», manifiesta.

En los campos de Agres, asimismo, se llegó a cultivar de manera significativa, principalmente el perelló, aunque ha pasado igualmente a ser testimonial.

La Sarga es otro enclave en el que se ha introducido el cerezo, y además con plantaciones de un tamaño considerable, porque según destaca Rosa Cantó, «se trata de una zona extraordinaria para los frutales. Las cerezas salen muy buenas también aquí, pero nuestra seña de identidad continúa y continuará siendo la manzana, por la que hemos estado luchando con determinación tanto tiempo».

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