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2022: optimismo frente a un futuro incierto

Para contribuir al crecimiento y generar empleo, las empresas necesitan más estímulos, y no más cargas, para seguir siendo competitivas

2022: optimismo frente a un futuro incierto

Las empresarias y empresarios de la Comunitat Valenciana afrontamos el año 2022 con optimismo, pero con los pies en el suelo. Aunque crecemos por encima de la media nacional y la situación ha mejorado notablemente con respecto al pasado año, la incertidumbre no desaparece y el ritmo de crecimiento se ralentiza.

Tal y como recoge nuestro último informe de coyuntura y perspectivas económicas, la Comunitat Valenciana creció en el tercer trimestre de 2021 un 2,1% en tasa trimestral y un 4,3% en tasa anual. De cara al cuarto trimestre, las previsiones apuntan a que la economía, aunque de forma más moderada, seguirá avanzando y el crecimiento global podría llegar aproximarse al 5%, es decir, por encima de la media española.

El empleo también está teniendo un comportamiento positivo. El pasado mes la Comunitat Valenciana, con 30.633 parados menos que en el mes anterior, encabezó el ranking autonómico en el descenso del paro registrado en términos absolutos y relativos. Además, la contratación indefinida acumulada en la Comunitat se mantuvo en niveles ligeramente superiores a la registrada a nivel nacional.

Sin embargo, pese a las buenas cifras, no crecemos a la velocidad que nos gustaría y la incertidumbre es tan alta que ya no nos sorprenden las continuas rebajas de las previsiones de crecimiento que alejan hasta finales de 2022 o principios de 2023 la recuperación de los niveles prepandemia.

Gran parte de esa incertidumbre viene motivada por el riesgo sanitario que todavía persiste. La aparición de nuevas variantes del virus y su alto índice de contagios hace que vuelva el miedo a viajar, a consumir, a invertir. Frente a este miedo no existe vacuna, pero el mejor modo de combatirlo es, paradójicamente, la vacuna. Cuantas más seamos las personas vacunadas en todo el mundo, menor será el riesgo de infección y, en caso de hacerlo, los datos demuestran que las posibilidades de que ésta se complique se reducen enormemente.

Los costes energéticos en máximos históricos o los cuellos de botella que han impedido el normal funcionamiento de los flujos logísticos tampoco contribuyen a generar certidumbre. Respecto a la falta de suministros, la mejor forma de actuar es poner en valor la cadena de producción propia o, como mínimo, más cercana, y dejar de alimentar, en la medida de lo posible, una espiral perversa que nos saldrá muy cara. En el corto plazo poco puede hacerse; a largo plazo, esta situación podría evitarse con una industria más fuerte. También en el largo plazo hay que centrar la estrategia que dé respuesta al elevado precio de la energía que lastra la competitividad de las empresas de la Comunitat. La falta de previsión no puede derivar en medidas que afecten a la seguridad jurídica de unas empresas o eleven en exceso los costes energéticos de otras.

La escasez de materiales junto con el encarecimiento de los costes del transporte y los energéticos están generando otra espiral de precios de difícil control que, aunque ciertamente se está alargando demasiado en el tiempo, es de carácter transitorio. Por eso nos preocupa que, en lugar de ser prudentes, las presiones se trasladen a los precios finales y a los salarios, y terminen por provocar una inflación de segunda ronda.

Tengamos también presente que, aunque la economía de nuestro país crece, lo hace a un ritmo más lento que otros países de nuestro entorno y que, hasta que la recuperación muestre suficiente solidez, para contribuir al crecimiento y generar empleo, las empresas necesitan más estímulos, y no más cargas, para seguir siendo competitivas.

Cierta incertidumbre rodea también la gestión de los fondos europeos. Tenemos desafíos estructurales que podemos y debemos afrontar desde la colaboración entre el sector público y el privado, y con la ayuda de los fondos europeos. Tenemos que asegurarnos de que ninguna ayuda se pierde, de que se gestiona de forma ágil y de que llega a la economía real, poniendo el foco en las pymes, que en nuestro caso constituyen más del 95 % del tejido productivo. La ayuda europea tendrá sentido si sirve para hacer los cambios que teníamos pendientes. Aprovechar esta oportunidad para modernizar, que no cambiar, el modelo productivo con mayores dosis de innovación, sostenibilidad, digitalización e igualdad será el principal desafío de 2022.

Y, ante tanta incertidumbre, el acuerdo sobre la reforma laboral, tal y como se aprobó en la mesa de diálogo social, es sin duda una buena noticia. Se aleja bastante de la primera propuesta; en la práctica no supone una derogación de la reforma laboral de 2012 como pretendía el Gobierno de coalición; consolida el modelo laboral actual y mantiene intactos los mecanismos de flexibilidad interna que garantizan la adaptabilidad de las empresas a las distintas situaciones. Firmar este acuerdo ha sido una decisión responsable porque, aunque no ganamos en todo, contribuirá a reducir riesgos y a mejorar la imagen de nuestro país en el exterior. Es un triunfo del diálogo social.

La otra buena noticia es el avance de nuestra Comunidad en términos de innovación. Somos la autonomía que ha experimentado un mayor crecimiento del Índice Regional de Innovación con respecto al año 2014 y buena parte de este crecimiento se debe a la inversión realizada por las empresas. La inversión privada en I+D ha crecido en un 45%, 15 puntos por encima de la media española. Y es una buena noticia no sólo por la cifra en sí, sino porque esta sólo puede ir a más con la llegada de los fondos Next Generation; porque demuestra que vamos por el buen camino, el que nos marca Europa; porque es un síntoma del buen funcionamiento de los agentes del sistema valenciano de innovación, y porque esto contribuirá a que seamos más productivos, uno de nuestros principales hándicaps para competir.

Así que, aunque el futuro está lleno de incertidumbre, somos optimistas, porque las empresas y también las organizaciones hemos demostrado que somos capaces de superarnos por difícil que sea el reto. La CEV, que pronto afronta nuevas elecciones, también se prepara para acompañar a las empresas ante los nuevos desafíos.

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