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Laura olcina | directora del iti

La jefa de los informáticos desconecta bailando jotas

La valenciana Laura Olcina | ‘activos’

Bien sabe Laura Olcina que la vanguardia no está reñida con la tradición y, por eso, esta economista que lleva dos décadas al frente del Instituto Tecnológico de la Informática (ITI) no pierde ocasión en sus ratos libres para practicar la jota valenciana, un baile originario del siglo XIV que, además, le sirve para hacer algo de deporte.

Bailar jotas es una de las singularidades en la vida de Olcina, hija de una corredora de seguros y de un consignatario de buques que derivó su trayectoria profesional hacia la producción discográfica. La directora gerente del ITI, nacida en València en 1973, se formó desde los tres años en el Liceo Francés y, prácticamente sin más sobresaltos que el divorcio de sus padres, llegó con dudas a la Universidad: «No tenía muy claro a qué dedicarme y, pensando en temas de exportación, me incliné por Económicas».

El primer día de clase descubrió que existía la posibilidad de cursar un doble grado de la carrera en España y Francia y, superadas las pruebas, se embarcó en aquel «programa experimental», que le abriría las puertas del país vecino.

Al terminar la carrera, «hice prácticas en una empresa gala de mantenimiento industrial y luego pasé a un centro tecnológico cercano a Marsella especializado en entornos extremos, como el nuclear o el aeroespacial», rememora. Y en 1996 vuelve a València.

En cumplimiento de una promesa a su madre obtiene una beca de la Generalitat para trabajar en promoción industrial en el Impiva, un instituto público de apoyo a las pymes. Su objetivo era ahorrar durante un año para irse a Inglaterra «a conocer otros países», pero la experiencia se demoró medio año más y en 1998 le llegó la oferta de una beca para el ITI. Allá que se fue. Claro que por aquel entonces había conocido en el Impiva a otro becario economista que ahora es su marido y el padre de sus dos hijos, de 17 y 15 años.

Referencia

En aquel tiempo, el ITI, que Olcina califica como «el centro de referencia español en el ámbito de las TIC», no había cobrado la dimensión que tiene en la actualidad, con más de 260 trabajadores, más de 250 empresas asociadas, más de 360 clientes de diferentes sectores de toda España y del extranjero y más de 150 proyectos de I+D al año, «y me ofrecieron un contrato si conseguía un proyecto que les permitiera pagarme el sueldo». Se quedó en el instituto, a los seis meses la contrataron fija y cuatro años más tarde, en 2002, ascendió a directora gerente, cargo que mantiene en la actualidad. En cierto modo, su posición es una anomalía en el sector, porque «los directores de los institutos tecnológicos suelen ser científicos», afirma antes de mostrar cierta extrañeza en su caso, mucho más siendo economista en un mundo de informáticos.

Formación

Laura Olcina asegura que en el sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación «falta mucho talento por falta de formación. No salen suficientes licenciados universitarios a la sociedad y hay déficit», motivo por el cual esta carrera no tiene problemas laborales cuando alguien la finaliza. La directora del ITI, además, anima a las mujeres a formarse en esas disciplinas, porque se trata de profesiones que permiten el teletrabajo y, por tanto, «facilitan una mayor conciliación de la vida laboral y familiar», añade.

Pese a ello, y seguramente por el cargo que ocupa en dicha entidad sin ánimo de lucro, Olcina asegura que no dispone de excesivo tiempo libre entre sus ocupaciones en el ITI y en las asociaciones de institutos tecnológicos existentes en la Comunidad Valenciana y España. El ocio asegura que lo ocupa con sus hijos y sus amigos, «que es lo que más aprecio», y, como ha quedado dicho, pertenece a un grupo de baile de jotas valencianas. Si puede, también hace alguna escapada al golf.

La directora gerente del Instituto Tecnológico de la Informática (ITI) confiesa que dedica poco tiempo a la lectura y el que dispone lo destina a empaparse en libros para el doctorado en economía del dato que ha retomado. Laura Olcina considera que la tecnología «está ahí, y hay que conocerla y gestionarla con prudencia. No es buena ni mala. Las que son buenas o malas son las personas».

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