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Color, olor y sentimientos: El Campello está de fiesta

Color, olor y sentimientos: El Campello está de fiesta

Color, olor y sentimientos: El Campello está de fiesta / hector fuentes

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ÀngelaSanz

Nunca sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos.

Y esto, tras los dos años de impasse que hemos pasado, creo que es el sentimiento de la mayoría de festeros y campelleros.

Todo pasa y todo queda. Pasa el efímero recuerdo de todo lo que hemos dejado atrás, y queda el recuerdo de lo que hemos sido. Una construcción cultural, de folclore, de historia y de patrimonio de un pueblo que desde mediados de los años 50 se ha ido forjando desde las fiestas patronales (carrozas, carreras de cintas, misas, cucañas y verbena) hacia las fiestas centradas en la representación de los Moros y Cristianos.

Tras las primeras fundaciones de comparsas, entre los años 70 y 80, se crea conjuntamente con el Ayuntamiento la Junta Festera de Moros i Cristians, consolidando los actos tal y como los conocemos en la actualidad.

En 1985 se crea la Asociación, siendo alcalde del municipio Vicente Baeza i Buades, y el primer presidente Juan José Berenguer Alcobendas, con una amplia representación de festeros y festeras que, con su esfuerzo y espíritu, celebran las primeras fiestas regladas de Moros i Cristians.

Color, olor y sentimientos: El Campello está de fiesta

Color, olor y sentimientos: El Campello está de fiesta / hector fuentes

No será hasta el año 1987 cuando se realiza el primer Desembarco, hoy hace 35 años, que nos llevó en 2018 a conseguir la calificación de «Interés Turístico Provincial» para este gran acto de nuestra fiesta.

Sin duda, un espectáculo singular, que es seña de identidad del municipio, y que incluye pilares básicos sobre los que se ha forjado nuestra identidad festera: música, pólvora, mar, arena, embajadas… un polo de atracción para visitantes o turistas que desestacionalizan el turismo del municipio.

EVOLUCIÓN

Con el paso de los años, los actos de la fiesta han ido transformándose y adecuándose a las normativas vigentes y ofreciendo un mayor espectáculo que ha favorecido el crecimiento del sentimiento como pueblo, integrándolo en la dinámica festera y siendo patrimonio adquirido ya por una cuarta generación de festeros.

Presentación, pregón, dianas, desembarco, alardos, entrada de bandas, embajadas, desfiles, retreta, ofrenda, procesión y entrega de banderas son iconos de actos festeros, pero no los únicos, ya que cada comparsa tiene algunos pequeños momentos singulares de compartir dentro de su propia fiesta.

Lo que siente todo el pueblo y que nos hace rememorar octubre es «la frescoreta» del amanecer, la dolçaina i el tabal, el reflejo del sol sobre la senyera, les danses, la mocadorà, el olor a salmitre, los falutxos, la torre, el amanecer, el olor a pólvora, abrir puertas y ventanas para que entre la música en nuestras casas, les albaes, la partida de pilota, el canto de la salve a la Virgen de los Desamparados, el olor a barraca, los petardos, las risas de los niños y niñas, la «germanor», el color de las vestimentas en nuestros desfiles, los estandartes, los aplausos del público, el erizarse cuando toca el bombo al comienzo de la Entrada, el repique a fiesta de campanas, el olor a flores, las velas en la calle Mayor, las carreras de último momento, el baile y el disfrute en la retreta, el sonido atronador de la mascletà y el aplauso tras el castillo de fuegos o el abrazo de las bandereras entregando sus banderas como fin de fiesta…

Color, olor y sentimientos: El Campello está de fiesta

Color, olor y sentimientos: El Campello está de fiesta / hector fuentes

Estos sentimientos, entre otros, ha sido lo que dejamos atrás y que tanto hemos deseado, algo inexplicable que tenemos intrínseco en nuestro ser todos los que lo hemos vivido o hemos sido partícipes de ello, siempre recordando lo que hemos sido, de dónde venimos, viviendo el presente y forjando el futuro del pueblo, haciendo partícipes a los niños y las niñas, integrando a los visitantes y haciendo más grandes les nostres Festes Patronals i de Moros i Cristians.

El Campello está de fiesta de nuevo. Nos las merecemos.

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