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El rocambolesco viaje del Elche

La expedición franjiverde utilizará tres autobuses distintos, dos trenes y un avión para el desplazamiento a Oviedo - Los futbolistas se trasladarán en ferrocarril a León, donde entrenarán, y regresarán de la capital asturiana a Madrid el domingo en un vuelo nocturno

Los jugadores del Elche, con Gonzalo Villar en primer plano, antes de iniciar un viaje.

Los jugadores del Elche, con Gonzalo Villar en primer plano, antes de iniciar un viaje. matías segarra

Cuando un club no puede realizar muchos dispendios económicos toca buscar distintas artimañas que puedan compaginar la comodidad y el descanso de los futbolistas para realizar los viajes largos. Eso es lo que le toca este fin de semana al Elche, que no puede gastarse 32.000 euros en un vuelo chárter para el desplazamiento a Oviedo, donde juega el domingo a las cuatro de la tarde.

La expedición franjiverde utilizará hasta tres medios de locomoción: autocar, tren y avión y hasta tres autobuses y dos ferrocarriles diferentes. Además, realizará tres escalas, dos en Madrid y una en León.

El rocambolesco viaje comenzará el sábado a las 6 de la mañana cuando el autocar oficial del conjunto ilicitano salga del estadio Martínez Valero con una primera expedición con los dos utilleros, las equipaciones y dos conductores. Posteriormente, a las nueve y media de la mañana, los 18 futbolistas convocados por Pacheta, el cuerpo técnico y los auxiliares montarán en otro autobús que los llevará hasta la estación de tren de Alicante, donde a las diez y media cogerán un AVE con destino a Madrid con llegada prevista para la una y cuarto del mediodía.

En la capital de España tendrán poco más de una hora para comer y trasladarse de la estación de Atocha hasta la de Chamartín, donde cogerán otro tren que los llevará hasta León. Sobre las cinco de la tarde, el autocar oficial estará esperando a la expedición en la capital leonesa para llevar a los jugadores hasta el Área Deportiva Fuente Castro para realizar el último entrenamiento previo al partido en el que los jugadores estirarán músculos.

Posteriormente, a las siete de la tarde, será el turno de completar el último tramo del ajetreado desplazamiento con destino a Oviedo, donde la llegada está prevista para las ocho y media de la tarde once horas después del inicio del viaje de ida. Los jugadores y el cuerpo técnico cenarán y descansarán en el hotel AC Oviedo Forum.

Madrugar y comer pronto

El domingo toca madrugar para desayunar porque el encuentro en el Nuevo Carlos Tartiere comienza a las cuatro de la tarde y la comida será poco después de las doce del mediodía. A las dos y cuarto de la tarde será el momento de ir al estadio para afrontar el partido.

A su conclusión, el autobús oficial adelantará el regreso con las equipaciones y pondrá rumbo hacia Madrid, mientras que los futbolistas tendrán varias horas de relax para merendar y recomponer fuerzas.

Otro autocar los trasladará hasta el aeropuerto de Oviedo, donde a las 21.50 un avión los llevará hasta la capital de España, estando prevista la llegada a las once de la noche.

En el aeropuerto Barajas-Adolfo Suárez deberá estar esperando el autobús oficial que tiene que salir del estadio Nuevo Carlos Tartiere nada más finalizar el encuentro. Allí montará de nuevo la expedición para regresar a tierras ilicitanas donde llegarán sobre las cinco de la madrugada después de un viaje en el que seguro no habrá tiempo para aburrirse.

Pocas alternativas

Este rocambolesco desplazamiento es una de las pocas alternativas que existían una vez que se había descartado la posibilidad de contratar un vuelo chárter.

La otra opción era haber realizado todo el viaje en autocar, pero eso hubiera significado que los futbolistas tendrían que haber madrugado mucho el sábado y no descansar bien. Además, son más de 12 horas en autocar, sin la posibilidad de realizar un entrenamiento el sábado y la llegada a Oviedo también se hubiera producido tarde para poder reponer fuerzas y estar en las mejores condiciones posibles para afrontar un encuentro a las cuatro de la tarde.

Ante esta situación, el delegado del equipo, Paco Montoya, el entrenador, Pacheta, y sus ayudantes junto al cuerpo médico que encabeza el doctor César Quesada vieron que era una alternativa que permitía un desplazamiento más o menos cómodo, que los jugadores podían descansar y que se podía llevar a cabo una última sesión de entrenamiento a medio camino.

Otra opción era haber viajado durante toda la madrugada del viernes al sábado y entrenar a la llegada, como han hecho algunos equipos asturianos y gallegos en sus partidos en Elche, pero se ha preferido que los futbolistas pudieran dormir el viernes en sus domicilios y descansar mejor.

A pesar de todo el trajín, los jugadores ya están acostumbrados a este tipo de viajes cuando son desplazamientos largos. Incluso, la temporada pasada, en algunos de ellos, los futbolistas regresaron en avión, mientras que el cuerpo técnico y los auxiliares, con Pacheta a la cabeza lo hicieron en autobús. Todo por ahorrar.

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