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Nino, 500 partidos con el 7

La leyenda del Elche cumplirá en Lugo medio millar de partidos con su dorsal preferido, el que le acompaña desde sus primeros años como franjiverde - En competiciones españolas, solo el madridista Raúl ha jugado más con este número

El delantero del Elche Nino celebra su gol al Racing en el Martínez Valero el 1 de diciembre. matías segarra

El fútbol siempre ha sido un deporte en el que jugadores y dorsales han ido muy asociados. El «14» de Johan Cruyff, el «10» de Maradona, el «9» del delantero centro o el «4» del clásico organizador de La Masía. En el Elche se ha vivido una situación de este tipo hace poco, cuando Josema cedió el número 22 a Jonathas tras la llegada del brasileño a última hora, para que este pudiera lucir en la espalda el mismo dorsal que en su primera etapa en el club.

Hablar del «7» en España sería entrar en un debate entre «raulistas» y «villistas», con dos legendarios futbolistas como Raúl González y David Villa en el centro del huracán. Ese número también lo lucieron en su día Carlos Rexach en el Barcelona o Juanito y Emilio Butragueño en el Real Madrid. Sin embargo, en clave franjiverde, el número 7 tiene nombre, apellidos y mote: Juan Francisco Martínez Modesto, Nino.

Y el propio Nino resistiría el debate también a nivel nacional, al menos por longevidad. De hecho, el almeriense disputará mañana el partido oficial número 500 de su carrera con ese número a la espalda. En competiciones nacionales solo le supera Raúl. Villa, por ejemplo, dio lustre a ese dorsal con Valencia, Barça y selección, pero en sus inicios en Sporting y Zaragoza prefería el 9.

La relación de Nino con el 7 le viene de la infancia, cuando creció soñando con ser Butragueño, su ídolo cuando empezó a dar las primeras patadas a un balón de fútbol en Vera. Como profesional no lo luciría hasta la temporada 2001/02, su tercera en el primer equipo ilicitano.

En la 1998/99, con el Elche en Segunda B, el ariete jugó la mayoría de sus partidos como suplente, por lo que siempre portó el 15 o el 16. En su única titularidad, frente al Águilas en el Martínez Valero, le tocó llevar el 9. Las dos campañas siguientes, en Segunda, creció con el 26 a la espalda, al ocupar ficha de filial, pese a estar plenamente integrado con los mayores.

El 25 de agosto de 2001, Nino saltó al césped del Martínez Valero por primera vez con el 7 en la zamarra. El rival fue el Racing de Ferrol en un duelo que acabó sin goles. Casi veinte años después y curiosamente contra otro equipo gallego (Lugo) alcanzará el medio millar de partidos con ese número, de los que 295 han ido acompañados por una franja verde. Y podrían haber sido más, ya que el año de su regreso (2016/17), pese a que Eldin Hadzic se mostró dispuesto a cederle el dorsal, los capitanes de aquel equipo echaron para atrás esa posibilidad, en una actuación poco comprensible. Nino no levantó la voz, se quedó el 11 y el curso acabó en descenso a Segunda B, categoría en la que recuperó «su» número, al menos en los partidos como titular.

Lejos de la ciudad de las palmeras, Nino ha llevado el 7 en 204 partidos, repartidos con Tenerife y Osasuna. En ambos lugares dejó huella y honró ese número.

Los otros dorsales

Ver a Nino sin el 7 a la espalda resulta extraño, pero ha sucedido en algunas ocasiones. A las ya mencionadas de sus primeras temporadas y la 2016/17 en el Elche habría que añadir, en primer lugar, su debut en la máxima categoría. Cuando fichó por el Levante en 2006 escogió el 9 y no le fue bien.

Posteriormente, en Tenerife comenzó con el 16 (2007/08), aunque en sus otros cuatro años en la isla sí llevó su dorsal preferido, en los que vivió las dos caras del fútbol (ascenso a Primera y Pichichi, descensos a Segunda y Segunda B). Por último, en Osasuna empezó con el 17 (dos temporadas), luego lució el 6 tras recuperarse de una grave lesión en la 2013/14 (empezó sin ficha la temporada y se quedó el número que había libre) y finalmente se hizo dueño de su dorsal fetiche en las dos últimas campañas en Pamplona, en las que celebró el ascenso a la máxima categoría.

Con medio millar de partidos como relación, Nino y el «7» apuran su vínculo futbolístico, que será eterno. En Elche, ese número tiene dueño en el corazón de los franjiverdes. Y la leyenda sigue escribiéndose, con el objetivo de jugar más partidos, marcar más goles y retirarse con su equipo en Primera División.

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