Con los deberes hechos y con margen de mejora. Así se va el Elche de Jorge Almirón a un nuevo parón de dos semanas en LaLiga Santander por los compromisos de las selecciones nacionales. Después de un empate bronco, trabado y muy peleado ante otro histórico como el Celta, los franjiverdes llegan al primer cuarto del campeonato con más de la mitad de los puntos disputados (11 de 21), en mitad de la tabla, con un colchón de dos partidos sobre el descenso pese a tener dos encuentros menos y también con la sensación de que el equipo tiene aún mucho margen de mejora. El conjunto ilicitano es aguerrido y competitivo, pero sufre mucho en la elaboración del juego cuando tiene que llevar la iniciativa; está cómodo al contragolpe y jugando por fuera con espacios con dos puñales como Josan y Fidel, pero sigue con problemas en la creación porque le falta finura y le sobra precipitación y necesita mejorar igualmente en el ajuste defensivo frente a jugadores hábiles y rápidos, tal y como se ha visto ante el Celta y el Betis. Almirón intentará aprovechar estos 14 días para seguir conjuntando al bloque, en el que el portero Edgar Badia sigue siendo el mejor y se afianza semana a semana como uno de los arqueros españoles más en forma del momento. Cruza los dedos el franjiverdismo para que las molestias con que retiró el viernes el meta catalán se queden en un susto y seguir contando con «el santo» en la vuelta a la competición el sábado 21 (14.00) en la visita a otro rival directo, el Levante.

OFICIO PARA COMPETIR

Nadie ha remontado al Elche cuando se pone por delante

Sufrió de lo lindo el Elche ante el Celta, sobre todo en el tramo central del partido, porque los franjiverdes equilibraron el duelo en el arranque y en los 10 últimos minutos. Superada la «pájara» del Villamarín ante el Betis, donde el equipo ofreció su peor versión, el cuadro franjiverde recuperó el viernes su imagen de conjunto fuerte y aguerrido, que da la cara y sabe competir, aunque le cueste marcar el ritmo y encontrar un estilo definido. Convencido de que su sino será «pelear por la permanencia hasta el último partido», como sostiene Almirón, el Elche sabe ordenarse colectivamente para defender lo que consigue en el campo y ya suma cuatro partidos en los que ningún rival le ha remontado después de que los franjiverdes se adelantaran en el marcador (ganó al Valencia, Alavés y Eibar y empató con el Celta). Mientras el técnico ensaya nuevas variantes técnicas, además de la defensa de cinco con tres centrales y dos carrileros «largos», el equipo tiene cuajo, carácter y personalidad para adaptarse y sobrevivir en una categoría tan exigente como LaLiga Santander.

ESPERANDO A LOS FICHAJES

Badia y la «vieja guardia» son el gran soporte del equipo

El portero catalán del Elche volvió a ofrecer un recital de paradas y buena colocación ante el Celta. Le negó por dos veces el gol a Brais Méndez en sendos «mano a mano» e hizo lo propio con delanteros de la talla de Iago Aspas y Santi Mina. El franjiverdismo contiene la respiración para que las molestias que sufrió en la cadera al chocar con Gonzalo Verdú no pasen a mayores porque Badia es, hoy por hoy, la mayor garantía del Elche. Y junto al portero, la «vieja guardia», los chicos del ascenso, que diría Almirón. Josan Ferrández volvió a ser el mejor jugador de campo por su carril derecho y Fidel Chaves también aportó velocidad y llegada por el izquierdo hasta que se lesionó en el minuto 38. De los pretorianos del curso pasado, el capitán Verdú rayó a su habitual nivel de fiabilidad y contundencia, el técnico tuvo que recurrir en la segunda parte a Josema para apuntalar la zaga en lugar del debutante Diego González, Pere Milla lució menos que en anteriores partidos y Mfulu trabajó mucho pero construyó poco. El Elche sigue necesitando una mayor aportación de sus fichajes. Iván Marcone tuvo más dificultades para ordenar e imponerse en el medio, Barragán no pasó de correcto y Sánchez Miño volvió a dejar más dudas que certezas. Tete Morente regresó al equipo con menos participación que antes de su pubalgia, pero estuvo muy cerca del 2-1, y Lucas Boyé sí cumplió con su papel de fajador en la punta de ataque.

DEBATE EN EL MEDIOCENTRO

Un doble pivote que no resolvió en defensa ni en la creación

Almirón apostó en la «sala de máquinas» por un doble pivote defensivo –Marcone y Mfulu– para reforzar con músculo el mediocentro ante un conjunto con mucho talento como el de Óscar García. Sin embargo, la gran mayoría de los ataques peligrosos del Celta llegaron por el pasillo central del Elche, que no fue capaz de contrarrestar la movilidad de Denis Suárez, Aspas y Brais, del mismo modo que ante el Betis nadie pudo contener a Tello. Y si en defensa hubo problemas por delante de los centrales, también los hubo en la creación de juego. El Elche estuvo precipitado y perdió demasiados balones en el engranaje de su fútbol. Dio la sensación de que Mfulu –puro derroche y voluntad– mezcla peor con Marcone que otros jugadores más creativos como Raúl Guti y el lesionado Víctor Rodríguez.