El Elche sí que está ahora en la primera crisis preocupante de la temporada. Los franjiverdes se desangran con el paso de las jornadas y acumulan ya once jornadas sin ganar. Los ilicitanos sufrieron una dura derrota frente al Getafe, por 1-3, que le dejan a dos puntos de las posiciones de permanencia y con un duro y difícil calendario por delante. Además, el encuentro frente al conjunto madrileño dejó importantes daños colaterales con las lesiones de Lucas Boyé, Fidel y Diego González, además de la expulsión de Iván Marcone, que hizo una entrada innecesaria en el minuto 51, con empate a uno en el marcador, y vio la segunda tarjeta amarilla dejando a su equipo con un jugador menos con prácticamente toda la segunda parte por delante.

El Getafe de Bordalás se lleva los tres puntos y deja muy tocado al Elche de Almirón

Una acción que a la postre resultó determinante porque el cuadro de Bordalás intensificó todavía su dominio y terminó llevándose la victoria con los goles de Mata y del exfranjiverde Ángel Rodríguez, de penalti. Almirón cambió el once inicial y realizó una disposición táctica mixta en la parte de atrás. A la hora de defender utilizaba tres centrales: Barragán, Gonzalo Verdú y Diego González, que volvió tras su lesión, con Josan y Josema en los carriles. Luego, a la hora de atacar, Barragán se abría a la derecha, Josan adelantaba su posición y dejaba una línea defensiva de cuatro. En el centro del campo optó por prescindir de Víctor y apostó por solo dos mediocentros: Marcone y Raúl Guti. Fidel alternaba la banda con el juego por el centro en la izquierda y Rigoni hacía lo mismo por la derecha, con Lucas Boyé como referencia ofensiva.

El partido se empezó a torcer pronto. Cuando apenas habían transcurrido 20 segundos, Boyé, el hombre gol del Elch, se lesionó en el tobillo en el primer disparo a puerta. El argentino intentó seguir, pero no pudo y tuvo que ser sustituido por Pere Milla. A pesar del contratiempo, los franjiverdes tuvieron una buena puesta en escena. A los tres minutos, Raúl Guti puso por delante a los ilicitanos tras rematar con el interior de su pie derecho un gran centro de Barragán, que protagonizó una sobresaliente jugada a la contra por la banda derecha con Josan. El encuentro se puso en una trama idílica para el Elche, que ofreció sus mejores momentos. Con el marcador en contra, el Getafe pasó a dominar el juego y a acercarse al área de Edgar Badia, pero sin crear peligro. Tan solo en un par de lanzamientos de esquina. Pere Milla tuvo el 2-0 en el minuto 20, en un remate de cabeza, que no acertó a conectar bien con la pelota.

Entradas groseras

A partir de ese momento, el choque se endureció con entradas groseras, lo que provocó la discusión entre Almirón y Bordalás. El juego sucio adquirió protagonismo y los visitantes cada vez atacaban con más insistencia. En el minuto 38, Portillo se internó solo por la banda derecha y puso un centro medido al área, que Cucurella no desaprovechó ante el desajuste de la defensa ilicitana y estableció el empate. En ese momento, el partido cambió por completo. El Elche no sabía si atacar o defender. No encontró la fórmula y eso provocó errores a nivel defensivo. Aún así, en la prolongación del primer tiempo, Pere Milla tuvo una inmejorable ocasión para volver a marcar que pudo cambiar del devenir del choque. El delantero catalán, completamente solo, después de una asistencia de Rigoni, disparó mal y se encontró con un felino Rubén Yáñez que se tiro a taparle y adivinó su intención.

La segunda parte fue todo un despropósito. Nada más comenzar se lesionó Fidel, el mejor de los franjiverdes. Y en el 52 se produjo la expulsión de Marcone. El argentino pecó de pipiolo y no debió hacer esa entrada, máxime llevando tarjeta. El encuentro se puso muy cuesta arriba para el Elche con un hombre menos y mucho tiempo por jugar. Obviamente, el Getafe aprovechó la superioridad numérica. Se volcó sobre el área de Edgar Badia y Mata perdonó la primera, pero no la segunda. En el 68 llegó el 1-2 y ahí acabó el partido. Por si fuera poco, Diego González también se lesionó y Almirón, al que solo le quedaba un turno de cambios, tuvo que hacer tres de golpe. Entraron Dani Calvo, Víctor y Nino. Pero cambiar el resultado era prácticamente una utopía. El Getafe jugaba a placer ante un Elche que se desangraba. El exfranjiverde Ángel hurgó más en la herida y puso el 1-3 al transformar un penalti que Gonzalo Verdú cometió sobre el propio atacante canaria. Incluso Mata, tuvo el 1-4. Fue una pesadilla.