El entrenador del Elche, Jorge Almirón, pedía «paciencia» a la afición tras la triste imagen mostrada por su equipo el pasado domingo frente al FC Barcelona. El técnico argentino se justifica de la mala racha de su equipo, con 13 partidos sin conocer la victoria, argumentando unos días la diferencia de presupuesto, otros que es un proyecto que comenzó tarde y que se sigue ensamblando y otros las lesiones o fallos puntuales de unos jugadores con escasa experiencia en Primera División.

El preparador franjiverde lo fía todo a la llegada de refuerzos en el mercado de invierno que está ya en su recta final. Pero se le olvida que la mayoría de futbolistas que llegaron en verano contaron con su recomendación y aval.

Almirón pide paciencia al entorno y el vestuario confía en revertir la situación

La paciencia es en algunas ocasiones buena consejera, pero en un mundo del fútbol tan dependiente de los resultados tiene cierto límite y en el caso del conjunto ilicitano ha rebasado ya la línea y se hace insostenible.

El Elche se desangra camino del retorno a Segunda División y pocos ya, o casi nadie, ven a Almirón capaz de revertir la situación. El único aval que le queda es el del máximo accionista y, a la sazón, su representante, Christian Bragarnik, que sigue de brazos cruzados, o mejor dicho en Argentina celebrando el título de la Copa Sudamérica de Defensa y Justicia, otro de sus equipos al que asesora deportivamente.

UNA RACHAPREOCUPANTE

Los franjiverdes han pasado de la octava a la penúltima plaza

El conjunto franjiverde acumula 13 partidos sin ganar, en los que ha cosechado solo seis empates y siete derrotas. Unos números que igualan las peores rachas del club ilicitano en Primera División. En todas ellas acabaron con el descenso de categoría. El Elche no vence en un partido de Liga desde el pasado 23 de octubre cuando superó con apuros al Valencia (2-1) y ha pasado de una ilusionante octava posición a la penúltima, con el descenso ya a dos puntos. Y lo peor es que el equipo no transmite nada y no da la sensación de poder cambiar esta difícil y dura situación.

Almirón decía la semana pasada que habían hecho méritos para llevar más puntos, pero si analizamos los partidos de la presente temporada, en muchos de ellos, los empates han sido afortunados y de los tres triunfos logrados: Eibar, Alavés y Valencia ninguno ha sido con una superioridad manifiesta. Hay partidos como los del Cádiz o el Valladolid que sí que se podían haber ganado, pero las igualadas llegaron por deméritos de los franjiverdes.

SIN PLAN B

Un equipo sin alternativas e incapaz de encontrar soluciones durante los partidos

La mayor preocupación, más allá de los resultados, que en un momento dado pueden depender de un golpe de suerte, es la pobre sensación que transmite el equipo. Almirón intentó implantar su estilo de juego tratando de sacar el balón jugado desde atrás, que es una forma muy loable de intentar general fútbol, pero los rivales ya conocen al Elche y con una presión alta le dificultan esa apuesta. Además, en numerosas ocasiones provoca hasta pérdidas peligrosas de pelota que generan el peligro de los contrarios.

Esa fórmula provoca que muchos futbolistas bajen a recibir el balón, con la consiguiente separación de líneas, que dejan como único argumento el pelotazo arriba para que Lucas Boyé intente bajarla rodeado de contrarios. El conjunto ilicitano carece de un plan B, con un juego más directo en campo contrario intentando buscar los espacios y el uno contra uno, cuando cuenta con futbolistas para ello. Josan, Boyé, Tete Morente, y Pere Milla son jugadores que han demostrado que son capaces buscando los espacios en las defensas contrarias y con transiciones rápidas. Incluso, la posibilidad de utilizar un mediapunta como Nino, al que le ha dado un papel residual, que enlace con la delantera. No se ha visto ningún partido en los numerosos en los que los franjiverdes han ido por detrás en el marcador, que hayan terminado acorralando al rival en su campo, metiendo centros al área y buscando desequilibrar con un fútbol de desborde por las bandas.

REFLEJO DEL EQUIPO

La plantilla empieza a dudar de la capacidad de su entrenador

Pero lo más preocupante de esta situación es que la plantilla está empezando a no creer en su entrenador. Y eso sí que es un peligro. Al principio de temporada, la comunión era perfecta. Los resultados también lo permitían. Sin embargo, ahora, se ve a los futbolistas con cierta resignación por la incapacidad que ven para cambiar los partidos..

Se suele decir que los equipos son el espejo y la prolongación de su entrenador en el campo. El carácter tristón y tranquilo del técnico argentino se ha prolongado en el campo. En los últimos encuentros, a excepción de la primera parte en Valladolid, se ha visto un Elche con poca intensidad, falto de ambición y que termina aceptando el resultado por la mínima que siempre permite poner alguna excusa. Esta peligrosa dinámica induce a que muy pocos confíen. Y para poder salir de los puestos de descenso hace falta ser un equipo que muerda desde el campo y desde el banquillo.

FALTA DE AMBICIÓN

«Estamos jugando otro torneo», excusa ante al Barça, pero ante el Madrid se logró un empate

Otra de las cosas que preocupa de Almirón y que ha terminado por acabar con la paciencia es la falta de ambición en determinados momentos. El argumento de «estamos jugando otro torneo» que puso como excusa tras el partido del pasado domingo frente al Barcelona, que fue el peor Barça que se ha visto en mucho tiempo, denota esa falta motivación. Decir que jugamos contra equipos y jugadores de jerarquía es el argumento fácil para los que no son valientes. Almirón se olvida que hace menos de un mes este mismo Elche logró empatar al Real Madrid y que equipos que también están en la zona baja, como el Cádiz o el Alavés, han sido capaces de vencer a los blancos y a los azulgranas, tanto en casa como fuera.

Las cosas pintan mal, pero todavía hay tiempo para cambiar. Queda todavía mucha Liga - toda la segunda vuelta- y los puestos de permanencia están a solo dos puntos. Pero, aparte de la llegada de refuerzos, el Elche necesita algo más.