Hay maneras y maneras de perder. Aunque las derrotas siempre son dolorosas y nadie las quiere, en los últimos tiempos ha aparecido un término como es «una derrota dulce», que sirve para cuando has hecho las cosas, más o menos bien, te has esforzado al máximo y, al final, has tenido que claudicar ante la superioridad del rival que, cumpliendo la lógica, ha sido mejor.

Eso puede explicar lo que le sucedió al Elche en el Camp Nou frente al FC Barcelona. Los franjiverdes hicieron un partido digno, aguantaron el empate a cero de forma notable durante todo el primer tiempo, incluso tuvieron dos ocasiones de Lucas Boyé y de Pere Milla para marcar, que hubieran cambiado el devenir del encuentro. Pero cuando perdonas frente a un contrario de la talla del conjunto azulgrana, normalmente, lo terminas pagando. Y más si en sus filas tiene al mejor jugador del mundo durante la última década, como es Leo Messi.

El crack argentino acabó con las ilusiones del conjunto ilicitano con dos goles en el comienzo del segundo tiempo. Ahí finalizaron todas las esperanzas de puntuar del Elche, que comenzó a pensar en el partido del próximo domingo (18.30 horas) en Granada.

Lo bueno es que la derrota no ha dejado secuelas. Todo lo contrario. Los franjiverdes demostraron que pueden ser capaces de plantar cara a rivales de la talla del Barça y la mejoría mostrada en el anterior envite ante el Eibar tuvo su continuidad en la Ciudad Condal, donde se volvió a ver un equipo ordenado y sabiendo siempre cuales eran sus intenciones y sus posibilidades.

El Elche resiste ante el Barcelona hasta la aparición de Messi

Cuatro cambios en el once

Escribá realizó cuatro cambios con respecto al encuentro del pasado sábado. Apostó por un doble lateral en la banda derecha, para que Barragán pudiera cerrar a Braithwaite cuando se metía al centro y Cifu tapara las subidas de Jordi Alba, que es una de las constantes de los azulgranas. Mfulu fue el sustituto del sancionado Marcone en el pivote por delante de la defensa, mientras que Josema ocupó el puesto de Dani Calvo como central izquierdo. El técnico franjiverde reservó de salida a Tete Morente y a Guido Carrillo, y Pere Milla fue el acompañante de Lucas Boyé en el ataque.

El Elche dibujó de salida un 1-4-4-2, que muchas veces se convertía en un 1-5-4-1 a la hora de defender. El Barcelona, como era de esperar, llevó la iniciativa y el control del juego ante un conjunto franjiverde que, como había anunciado el técnico valenciano, intentó no meterse en su área y que trató, siempre que pudo, de adelantar la defensa. Además, también buscó la presión en el campo rival y sorprender con salidas rápidas por las bandas cuando tenía el balón.

La puesta en escena del conjunto ilicitano fue bastante buena, a pesar de que nada más empezar, Trincao, el más activo de los azulgranas durante el primer tiempo, probó fortuna con un disparo que obligó a lucirse a Edgar Badia. La réplica la puso rápidamente Boyé, a los cuatro minutos, tras una buena jugada de Rigoni por la izquierda. El argentino, en buena posición dentro del área, lanzó alto. Una pena, porque esa acción pudo cambiar el sino del partido.

Tras ese comienzo con alternativas, el juego se volvió más pausado. El equipo de Koeman no encontraba espacios ante la buena disposición táctica en defensa del cuadro de Escribá. La mejor oportunidad culé llegó en el minuto 19. Trincao recortó dentro del área a Mojica y a Verdú y su remate lo detuvo con una gran parada con la mano izquierda Edgar Badia, que le aguantó muy bien al portugués y le adivinó el disparo.

El Elche tuvo también una segunda ocasión, cuando la primera parte estaba a punto de llegar a su fin. En una contra, Pere Milla, se plantó hasta la frontal del área grande y, al ver que los defensas azulgranas no le encimaban, disparó; Ter Stegen detuvo la pelota con apuros y Piqué alejó el peligro. Otra pena, porque Cifu entraba solo por la derecha, pero el delantero catalán decidió jugársela ante la pasividad defensiva culé. Con empate a cero y con muy buenas sensaciones del Elche se llegó al descanso.

Pero el choque cambió por completo en el inicio del segundo tiempo. Koeman no lo estaba viendo claro y en el tiempo de asueto quitó a un desaparecido Pjanic y dio entrada a Dembélé para crear superioridad numérica y más peligro por la banda izquierda, donde en los primeros 45 minutos Cifu y Barragán habían frenado de forma correcta a Jordi Alba y a Braithwaite.

El genio saca brillo a la lámpara

Pero el protagonista del partido fue Messi. El genio dio brillo a la lámpara y se echó a su equipo a la espalda. En el minuto 48, el argentino protagonizó una jugada personal marca de la casa. Se internó dentro del área, hizo la pared con Braithwaite y su disparo, a pesar de rozarlo ligeramente Edgar Badia, se introdujo en el fondo de la portería (1-0).

Después del tanto azulgrana, el Elche aún tuvo una oportunidad para empatar el choque, en un disparo de Lucas Boyé, que se encontró el balón dentro del área y a la media vuelta, sin ver la portería, no enganchó bien la pelota.

Ahí se acabó la aportación ofensiva de los franjiverdes y el encuentro comenzó a complicarse. Escribá movió el banquillo. Sacó a Fidel y Tete Morente por Cifu y Rigoni para intentar tener más presencia y profundidad en las bandas. Pero no lo consiguió.

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Y todas las ilusiones se desvanecieron en el minuto 68, cuando, de nuevo, apareció Messi. Frankie De Jong recogió un balón en su propio campo, se fue en velocidad de Mfulu y Gonzalo Verdú , sin que ninguno de los dos frenase al holandés con una falta, y al llegar al área cedió el balón para que el capitán azulgrana anotara el segundo. Con el 2-0, el Elche bajó los brazos y el técnico franjiverde comenzó a pensar ya en el partido del domingo en Granada. Quitó a Lucas Boyé y a Pere Milla y dio entrada a Nino y a Guido Carrillo, para ver si encontraba más mordiente y frescura en ataque. Pero tampoco. El 3-0 volvió a tener a Messi como protagonista. El argentino vio a Braithwaite en el segundo palo, le puso un centro medido y el danés dejó la pelota para que Jordi Alba, en la posición de delantero centro, anotase de volea. Koeman vio el partido resuelto y aprovechó para dar descanso a Jordi Alba, Piqué, que acaba de salir de una lesión, y a Braithwaite, que había realizado un gran esfuerzo durante todo el encuentro. Pero el arsenal del conjunto culé le permite tener en el banquillo a futbolistas como Antoine Griezmann, que salió en los últimos minutos y pudo haber ampliado el marcador, algo que hubiera sido totalmente injusto para el Elche. Incluso, el 3-0 se antoja un tanto exagerado para lo que se vio en el terreno de juego. Menos mal que el francés sigue negado con el gol.

Mfulu y Gonzalo Verdú terminaron con molestias y el franco-congoleño, que llevaba mucho tiempo sin jugar y sin hacer un esfuerzo tan grande, tuvo que ser sustituido por Luismi Sánchez; el décimo noveno futbolista que utiliza Escribá en apenas dos partidos. Pensar en Granada Al final, una derrota que entraba dentro de lo previsible, que no debe ser dañina porque los ilicitanos fueron un digno rival para un Barça que no se podía permitir más tropiezos tras el empate de la pasada jornada con el Cádiz. Ahora toca pensar en el choque del domingo en Granada, en el que el Elche, a priori, tendrá más oportunidades de puntuar, más frente a un rival que hoy juega el choque de vuelta de la eliminatoria de octavos de final de la Europa League. En Los Cármenes sí que hay que exigir más a los franjiverdes, que necesitan lograr algo positivo para salir del descenso.