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El último desafío de Pere Milla

El delantero catalán marcó el gol que permitió jugar el «play-off», el del ascenso y en Cádiz inició la remontada que mantiene al Elche con vida - Ahora quiere anotar frente al Athletic, ayudar a lograr la permanencia y salir a hombros como Rubén Cano en 1976

Pere Milla, durante el entrenamiento de ayer.  | ANTONIO AMORÓS

Pere Milla, durante el entrenamiento de ayer. | ANTONIO AMORÓS

Pere Milla ya tiene su nombre escrito en letras de oro en la casi centenaria historia del Elche Club de Fútbol. Su gol el pasado 23 de agosto en el estadio Montilivi de Girona, que permitió al conjunto ilicitano ascender a Primera División, quedará para la eternidad. Pero el delantero catalán es un futbolista ambicioso y no se conforma. Ahora tiene un nuevo desafío como es anotar este próximo sábado (18 horas), frente al Athletic Club de Bilbao, el tanto que otorgue al equipo franjiverde la permanencia en la máxima categoría del fútbol español.

Y es que Pere Milla se ha convertido en un jugador talismán desde que llegó al Elche la temporada pasada. A pesar de no haber sido titular indiscutible en las dos campañas que lleva en el Martínez Valero, en los momentos decisivos se ha erigido como protagonista principal del equipo.

En la última jornada de la Liga regular de la campaña pasada, el atacante franjiverde marcó, en los últimos minutos, el gol de la victoria frente al Oviedo, que propició la clasificación del conjunto ilicitano para disputar las eliminatorias del «play-off» por el ascenso a Primera División.

Pero no contento con eso, Pere Milla, en el estadio de Montilivi, cuando muy pocos confiaban en el Elche anotó el tanto que llevó a la gloria a la entidad franjiverde. Eso ya le convirtió, por derecho propio en un ídolo para la afición.

Esta temporada, el futbolista catalán siempre ha rebosado optimismo y cada vez que hablado ha mostrado positividad y optimismo y ha estado seguro de lograr de la permanencia.

Y está ayudando, de nuevo, con goles decisivos. Ha marcado cuatro, todos ellos muy importantes y cada vez que ha visto portería ha servido para que el Elche puntuase.

Se estrenó en el estadio de Mendizorroza frente al Alavés. Anotó el gol que abrió la victoria por 0-2. Luego estuvo muchos meses sin anotar. Pero cuando han llegado los momentos cruciales de temporada, Pere Milla ha vuelto a aparecer.

Marcó el gol del empate en Getafe cuando el conjunto ilicitano iba por detrás en el marcador y estaba en un momento difícil en el Coliseum Alfonso Pérez. Al final, los franjiverdes sumaron un punto que supo a gloria.

La semana siguiente fue otra vez talismán con la diana de la igualada contra el Betis en el Martínez Valero, cuando el equipo de Fran Escribá iba por detrás en el marcador.

Y el pasado domingo, en el Ramón de Carranza, el Elche perdía 1-0 y estaba en Segunda División. El áurea que rodea a Pere Milla volvió a aparecer para marcar el empate, que fue el principio de la remontada y del triunfo que permite al Elche llegar con vida y con opciones de permanencia a la última jornada de Liga.

Talismán

Cada vez que el atacante franjiverde ha marcado, el Elche ha terminado puntuando.

Además, es un jugador que se lo deja todo en el campo, que no para de correr durante los 90 minutos y que sabe llegar al corazón de los aficionados. Nada más terminar el encuentro en tierras gaditanas dijo que llevaban la franja verde, que es el color esperanza y que estaba convencido de que el conjunto ilicitano iba a continuar la próxima temporada en Primera División.

Pere Milla da lo mejor de sí y llega en su mejor momento a los últimos partidos de Liga. Ahora tiene, entre ceja y ceja, el encuentro del sábado contra el Athletic Club de Bilbao. Su único objetivo va a ser intentar marcar de nuevo, porque, si lo hace y se mantienen las estadísticas, el Elche, como mínimo, puntuará y tendrá muchos posibilidades de mantenerse en la Liga de las Estrellas.

El destino aún le puede tener guardado el último capítulo de su comunión con el éxito y con la franja verde. Y si lo hace, tendrá la oportunidad de emular a Rubén Cano, que en un partido similar al del sábado, en 1976, y también contra el Athletic Club, marcó dos goles que dieron al conjunto ilicitano la salvación y su continuidad en Primera División y salió a hombros del viejo estadio Altabix. Ahora, Pere Milla puede repetir la historia. Fue el héroe del ascenso y por qué no el de la permanencia. El destino muchas veces es caprichoso.

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