Elche CF | Análisis
El tiempo de vender y la hora de volar
El mercado en clave franjiverde transcurre entre una doble disyuntiva para dueño y futbolistas al estudiar las ofertas recibidas

Affengruber celebra el ascenso en el estadio de Riazor. / LOF
Primeros días del largo periodo de fichajes que tenemos por delante y puede haber una ligera sensación de que el Elche va a vender a demasiados de los protagonistas principales que consiguieron el ascenso a Primera División hace menos de un mes. Con las ofertas por los dos Nicos ya en el horno, todo apunta a que ni son ni serán las únicas.
Es a lo que se expone todo club de clase media cuando hace las cosas bien. La rueda del fútbol no para y es muy necesario conocer bien la maquinaria del negocio actual, en la que quedarse estático o negarse a asumir la realidad únicamente es contraproducente. El Elche tiene que estar preparado para vender y para asumir que algunos de sus futbolistas quieran volar. Eso no significa ceder a cualquier petición, sino asumir tu posición, para bien y para mal. Aunque duela. Y aunque en verano pueda parecer un desastre lo que luego, a lo largo de la temporada, debe demostrarse que es un éxito. Será entonces el momento de analizar los resultados, no ahora.
El club
En este sentido, el Elche, como club, afronta una doble disyuntiva durante los próximos dos meses. Por un lado, ser capaz de vender a sus futbolistas en el momento correcto. Para ello es necesario asumir diversos parámetros: edad, proyección, adaptación al salto de calidad de Segunda a Primera, implicación en el grupo y en el entorno... Muchas variables que solo conocen los profesionales que trabajan día a día para ello, no solo cuando se abre y se cierra el zoco de fichajes, que es el momento en el que los demás ponemos el foco en su trabajo.
Será entonces el momento de analizar si Fernández Mercau puede salir por 10 millones de euros o debe hacerlo por más, como pretende la entidad. Si merece la pena hacerse fuerte en la mesa de negociaciones y apurar los plazos temporales del mercado o si es mejor ceder a tiempo para beneficiar a tu planificación. En este sentido ya no es ningún secreto ni debería sorprender que Christian Bragarnik espere hasta el final.

Los dos Nicos, Castro (i) y Fernández Mercau (d), principales futbolistas por los que el Elche ha recibido ofertas en este inicio de mercado estival. / Alex Domínguez
En definitiva, el Elche debe tratar a sus futbolistas, en la parte que toca al negocio, como lo que son en este sentido, sus activos. Comprar al precio más bajo posible y vender al más alto. Y hacer cada operación en el momento adecuado, para terminar con la sensación de que se le ha sacado el mayor provecho al jugador, tanto a nivel deportivo como económico.
El futbolista
La otra parte de la doble disyuntiva mencionada tiene que ver con el futbolista y la hora de volar en busca de otro proyecto. Sea por lo que sea: ambición puramente deportiva o un mejor contrato, a nivel salarial y/o de duración del mismo. Criticar a un profesional que tiene una vida laboral más o menos asegurada tan breve (retirada a los 35-38 años en los casos más habituales) es tan ilógico como injusto.
Otra cosa es que el futbolista deba ser inteligente para saber a lo que renuncia si ahora abandona un club que ha apostado por él, que le ofrece unas instalaciones de primer nivel, un trato exquisito, en un ambiente laboral (vestuario) con buena sintonía y con resultados positivos. Los futbolistas que han conseguido el ascenso a Primera con el Elche tienen la oportunidad de seguir sintiéndose importantes en un proyecto que ellos mismos conocen de primera mano, que les convenció en su día para formar parte de él y que en estos momentos va en línea ascendente.
Un jugador con 25 años no debería cegarse únicamente con los ceros de un contrato de larga duración. No, al menos, si es ambicioso y tiene por delante la opción de crecer en una gran liga europea y de dar, más adelante, un mejor salto en lo económico... y en lo deportivo. Al igual que le ocurre al club, el futbolista también debe elegir bien el momento en el que salir o no de un sitio en el que está a gusto.

Bragarnik sonríe antes de una rueda de prensa en el Martínez Valero. / Áxel Álvarez
El vestuario del Elche, a través de varios de sus pesos pesados, ya transmitió al club la necesidad de mantener la base que ha conseguido el ascenso de categoría. No será sencillo. Ni algo que deba obsesionar, siempre que se siga, en la medida de lo posible, la línea marcada desde el club para su proyecto. Tras el ascenso, Bragarnik tiene un verano por delante para quitarse la espina del último fracaso en Primera División. Una temporada desastrosa tras un mercado de fichajes estival que, al cierre del mismo, todo el entorno coincidía en que fue bueno...
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