Elche CF | Jornada 25
Crónica del Athletic-Elche: Sin juego, sin puntos, sin justicia
El Elche pierde en San Mamés un partido del que parecía salir vivo tras ser inferior... hasta que el VAR revisó y concedió un polémico penalti de Bigas a Laporte

Chust y Petrot se llevan las manos a la cabeza tras una acción desafortunada / LOF
Hay días que pueden resultar claves, para bien o para mal, en el devenir de la temporada de un equipo. El del Elche en San Mamés puede ser uno de ellos. Porque fue la constatación del momento, deportivo y mental, que atraviesa el conjunto franjiverde. Mezcla de sensaciones, demasiadas negativas, a digerir en los próximos días. Procesarlas y reaccionar (o no) contra el Espanyol.
En esas sensaciones se debe mezclar el cabreo por no jugar bien en Bilbao, incapaces de encontrar el modo de llegar a portería contraria durante los 101 minutos de juego. La indignación por uno de esos penaltis modernos, que pita el VAR tras algo en lo que no debería entrar el VAR. Una acción en la que Bigas y Laporte van con todo y, de manera residual, el capitán del Elche golpea al futbolista rojiblanco por una cuestión simplemente física, el hecho de que los cuerpos humanos no se pueden traspasar. Los dos van con todo, chocan, golpean, sin que la jugada se vea afectada por la misma.
Otra sensación, muy peligrosa y constatable, es el hecho de que a este equipo se le acumulan las desgracias: lesiones, salidas de jugadores, ocasiones falladas (ante Osasuna)... Esta vez parecía que iba a haber más puntos que juego, pero tampoco. Incluso en el único momento de cierta suerte, el penalti a favor en uno de los infinitos esprints de Germán Valera en el que Lekue midió fatal y le pisó al centrar, el Elche se asomó al gafe: André Silva tuvo que ejecutar en dos ocasiones porque en el primer lanzamiento golpeó dos veces el balón, a lo Julián Álvarez.
Sensaciones negativas
El Elche regresa con la cabeza demasiado cargada de sensaciones negativas de San Mamés. Para Eder Sarabia era un día especial, casi de fiesta, que se terminó aguando, en parte porque los suyos no repitieron el notable partido del viernes anterior, pese a que el vasco apostó por los mismos once jugadores de inicio de entonces, dejando en el banquillo, entre otros, a Affengruber; en parte por el enfado final en el minuto 89 con la polémica del penalti que provocó incluso un rifirrafe en la despedida con Ernesto Valverde, solventado en cuanto la situación se enfrió.
La polémica del penalti de Bigas a Laporte no debe tapar la lectura de un partido en el que fue poco menos que un milagro que el Elche se fuese con tablas al descanso, tras una primera mitad en la que coqueteó demasiado con el gol en contra, entre errores propios y una sensación asfixiante, en ciertos tramos del choque, de que no era capaz de salir de su campo, ni en corto ni en largo.
Sarabia mantuvo a Dituro como guardameta titular y el argentino, en una falta de entendimiento con Marc Aguado en la salida de balón, estuvo a punto de regalar un tanto tempranero al Athletic. No aprovechó el presente Sancet, ni de los franjiverdes ni de Guruzeta, que cedió a su compañero un balón interceptado que hacía el camino entre el portero y el mediocentro. Incomprensiblemente, el atacante rojiblanco la mandó fuera.
El Athletic, que recuperaba el balón demasiado arriba para los intereses ilicitanos, acumuló más ocasiones antes del entretiempo. Guruzeta cabeceó fuera un centro desde la izquierda, Dituro paró abajo un tiro duro desde la frontal de Rego, el meta tuvo otro susto con los pies e Iñaki Williams se encontró con una mano salvadora del arquero franjiverde, tan sobresaliente con las manos como sorprendentemente torpe con los pies.
Vivo tras el 1-0... hasta el penalti
Vivo, al descanso el Elche ofrecía poco en el aspecto ofensivo. Tanto que la habitual conexión Dituro-Álvaro Rodríguez-André Silva tardó 35 minutos en aparecer para romper líneas con un desplazamiento en largo y su posterior prolongación. El hispanouruguayo, en una contra bien llevada pero fatal ejecutada, no pasó al luso en la acción más peligrosa de los visitantes.

Alejandro Hernández Hernández muestra la amarilla a Aleix Febas durante el partido contra el Athletic. / Marcos Calvo
Tras el descanso, el Elche parecía sufrir menos. Aun así, Dituro tuvo que aparecer de nuevo, ante Sancet, para negar el 1-0 minutos antes de que un centro desde la izquierda de Yuri lo remachara Guruzeta en el área pequeña, colándose entre Chust y Bigas, con el valenciano excesivamente permisivo en el cruce.
Ahí, el Elche no cayó noqueado. Y empezó el lío de los penaltis. El primero, a favor, terminó bien, pese al suspense de repetirse el lanzamiento de André Silva. El segundo, en contra, tumbó a los ilicitanos cuando más sensación de empaque daba el conjunto dirigido por Sarabia. Hasta que el VAR decidió entrar en esa maldita acción en la que Bigas y Laporte fueron con todo, al despeje y al remate. Y Hernández Hernández, para desgracia franjiverde, cambió su decisión inicial.
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