Elche CF | Análisis
Elche: Estilo, estadio, entorno y Europa
La permanencia en Primera abre el camino hacia el futuro del proyecto franjiverde de Christian Bragarnik

Affegruber y Dituro se abrazan tras conseguir la permanencia. / EP
Concluye otra temporada futbolística y toca echar una mirada atrás para seguir construyendo el futuro. Detectar aciertos y errores para seguir creciendo. Para que el 2027 sea mejor que el 2026. Y que, sucesivamente, ocurra lo mismo con el 2028, 2029, 2030... El Elche está construyendo un proyecto a largo plazo en el que la palabra «prisa» no aparece por ningún lado. La primera piedra era recuperar el sitio en Primera División. Se logró. La siguiente, no volver a caer al pozo. Se ha conseguido.
Ese futuro no se entiende sin un pasado que debe servir como hilo conductor, al menos en clubes con coherencia en su dirección, como parece el franjiverde. Ha sido una temporada dura, especialmente fuera de casa, en la que el objetivo se ha conseguido con más sufrimiento del que la lógica podría haber indicado teniendo en cuenta el excelente rendimiento como local del conjunto dirigido por Eder Sarabia, basado en un estilo definido, quizás algo a contrapié del fútbol actual, pero que se ha demostrado exitoso. Especialmente porque no se ha caído en radicalismos. El entrenador, su cuerpo técnico y los jugadores han mostrado la suficiente madurez para tocar teclas a lo largo de las jornadas para ser capaces, al menos de obtener los puntos necesarios para la permanencia. Que, por otro lado, han sido más que nunca.

Los jugadores del Elche celebran la salvación frente a los aficionados desplazados hasta Girona. / EDDY KELELE / LOF
Ese estilo no lo va a abandonar el Elche, al menos mientras Christian Bragarnik sea el propietario. Se acertará y se fallará en la contratación de futbolistas y entrenadores, pero el argentino parece tener claro que la idea debe crecer en torno a la pelota, al crecimiento de jugadores, a alcanzar las mayores plusvalías posibles en los movimientos de mercado y a volver a empezar. No desde cero sino desde la formación de un entramado que permita desarrollar futbolistas sin que el nivel de rendimiento grupal se venga abajo. Las operaciones de los «Nicos» y Rodrigo Mendoza son el ejemplo perfecto. La de Álvaro Núñez, todo hay que decirlo, un riesgo que ha terminado saliendo bien. No siempre vas a traspasar cuando lo deseas.
De la mano de ese estilo, algo puramente deportivo, el Elche debe crecer como club. Con su estadio y su entorno. Con una ciudad deportiva propia. Con instalaciones de primer nivel que permitan crecer desde la base, iniciar esos proyectos de futbolistas en tu casa. No a coste cero porque la educación, tanto deportiva como personal, de los chavales y chavalas siempre es una fuerte inversión. Pero, si se hace bien, y la localización de la ciudad es idónea para ello, el potencial que puede alcanzar el club es estratosférico.
Sarabia ya puso sobre la mesa este debate. Y escoció. Lo hizo, a su manera, quizás algo brusca, cuando comparó las instalaciones de otros clubes de Primera División, como la Real Sociedad, con las del Elche. Aquello dolió. Hubo incluso críticas al entrenador, al que le gusta meterse en líos que no son suyos, tanto en público como en privado. Razón no le faltaba. El Elche, si quiere evolucionar como club, necesita un estadio como el que proyectó en su día (y que avanza, pero lejos de los plazos establecidos). Y una ciudad deportiva propia, grande, imponente... que sea capaz de competir, a nivel de cantera y formación, con otras, llámense Villarreal o Valencia.
La potencialización (o no) de ese entorno descifrará el nivel de implicación de Bragarnik con el proyecto futbolístico al que parece tenerle más cariño y más mimos le dedica. El empresario argentino lleva seis años y medio al frente del club. Ya es una etapa considerable cuyo mayor éxito podría decirse que es la estabilidad. En la que ha estado presente, estuviese donde estuviese. Y en la que ha echado raíces, dejando las funciones principales dentro del club a gente de su confianza.

Bragarnik, en el vestuario del Elche tras el triunfo con el Getafe / ECF
Todo ello, con una meta realizable en el horizonte. Europa. No es una quimera pensar en ello. Es cuestión de mirar alrededor... y de echar cuentas. Si hubiera sumado los mismos puntos a domicilio que el Alavés, el equipo que le antecede en la tabla final de Primera, el Elche hubiera jugado competición europea el próximo curso.
No son molinos de un quijote a la deriva. Es la realidad de este fútbol, en la que el Girona ha jugado la Champions y el Rayo Vallecano puede ser campeón continental. No son casos alejados al club franjiverde, siempre que se hagan las cosas bien. Siempre que el propietario no tenga prisa por dar pasos hacia adelante. Siempre que se crea en el estilo. Siempre que el estadio y el entorno se cuiden. El EuroElche, tarde o temprano, será.
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