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El absentismo se convierte en virtual

Se ha disparado el absentismo personal: El empleado acude a la empresa, pero no aprovecha el tiempo

Una joven jugando al ordenador con una aplicación en la que debe ir eliminando bolas.

Una joven jugando al ordenador con una aplicación en la que debe ir eliminando bolas. Fotos de antonio amorós

La crisis, azuzada por las nuevas tecnologías, está haciendo que cambien las tendencias sociales de forma vertiginosa. Tanto es así que, a día de hoy, el 70% de los casos de absentismo que investigan los detectives privados ya no responde a bajas laborales, sino al denominado absentismo personal, de manera que el empleado acude a su puesto, pero dedica parte de la jornada a tareas que no son propias de la actividad de su empresa. Las redes sociales, los juegos, o simplemente el rastreo de páginas web que poco, por no decir nada, tienen que ver con sus funciones son el denominador común en estos casos.

Así lo confirman Bruno Lavalle, de Abril Detectives en Alicante, y Mariola Medina, de Elche Detectives & Asociados -una empresa que acaba de conseguir el premio Emprendedor del Mes en Elche-, y así lo corrobora también el ingeniero perito informático Andrés de España, de 3dids.com, que colabora con investigadores privados en este tipo de trabajos, pero también con despachos de abogados de cara a la verificación de pruebas informáticas.

Mariola Medina relata que «la gente tiene miedo a perder su trabajo y piensa que, estando allí, no le van a despedir, pero el problema viene cuando la empresa detecta que el rendimiento ha bajado, pide una investigación y se descubre que buena parte del tiempo está en las redes sociales o jugando», y añade que, «en muchos casos, es fruto de la desmotivación. Por un lado, no quieren quedarse sin trabajo, pero, por otro, les han tocado el sueldo y las condiciones, y optan por esta salida».

Mientras, el perito informático indica que hay programas que permiten comprobar el porcentaje de uso de cada aplicación utilizada sin que el trabajador lo perciba. En esta línea, la detective ilicitana confiesa que «en los viejos tiempos se solía poner una cámara dirigida al ordenador para controlar lo que hacía el trabajador, pero ya no es necesario porque el perito informático lo puede verificar con un programa».

Tanto Mariola Medina como Bruno Lavalle aseguran que es un fenómeno que no entiende de sectores. «Da igual si es una fábrica o una oficina, estos casos se están dando en cualquier trabajo en el que hay un ordenador de por medio», comentan los dos detectives.

La situación es tal que, del total de casos que investigan en estos momentos, un 50% corresponde a cuestiones laborales, mayoritariamente absentismo personal, frente a lo que sucedía anteriormente, cuando lo normal era que fueran las compañías aseguradoras las que encargaran las investigaciones. Paralelamente, están en alza las situaciones de hurtos de información a la empresa. Sí queda todavía algún caso de personas que, coincidiendo con la temporada de recolección de alguna cosecha importante en la provincia, pide la baja para sacar un sobresueldo, según los detectives.

A partir de ahí, el 30% restante de los expedientes de un detective son por cuestiones económico-financieras, sobre todo para casos de certificaciones de deuda y de solvencia; y el otro 20% responde a temas familiares, mayoritariamente infidelidades y, con carácter residual, a situaciones de acoso escolar o bullying, una vez que los padres detectan que el niño presenta una conducta diferente y, por lo general, se muestra más reservado.

Por su parte, el perito indica que, por lo que respecta a los informes informáticos, y más allá del absentismo presencial, también se dan casos de robo de datos por parte de trabajadores, y, fuera del ámbito laboral, situaciones esporádicas de personas que piden una investigación de si están siendo sometidos a algún tipo de espionaje, e incluso por sospechas de acoso escolar. A ello se suman las certificaciones de correos electrónicos para justificar deudas entre empresas, fundamentalmente de constructoras e inmobiliarias.

No obstante, Andrés de España concreta que el 80% de los clientes suelen ser pymes, frente al 20% de personas físicas, ya que, según apunta, las empresas grandes suelen recurrir a despachos de abogados y a auditorías internas.

Paralelamente, confiesa que Alicante es una de las provincias que más casuísticas de este tipo presenta, después de Madrid, Barcelona y Valencia, por el hecho de que acapara un gran porcentaje de negocios en Internet, y, dentro de la provincia, destaca localidades como Alicante, Elche o Benidorm. De hecho, el número de casos se ha multiplicado en su agencia en lo que va de año en un 150%, al pasar de 20 a 50.

Al margen del sector al que se dirija la investigación, y de la colaboración con los peritos, el detective Bruno Lavalle pone el acento en la importancia del teatro a la hora de desempeñar un trabajo de este tipo.

«Es muy importante que nadie descubra que somos detectives, porque eso podría destrozar lo que hemos hecho», especifica. «Sí, pero siempre lo hacemos todo de forma muy regular, y tenemos inspecciones cada cierto tiempo de la Unidad Central de Seguridad Privada», puntualiza Mariola Medina.

Entre las anécdotas acumuladas durante años, uno y otro hablan de casos como el de un joven en silla de ruedas, la aseguradora pidió una investigación, y lo pillaron jugando al fútbol y así lo demostraron en el juicio; el de una mujer que tuvo un accidente, alegó que le quedaban secuelas, los detectives la grabaron trabajando, ella respondió que la de la imagen era su gemela, hasta que vieron en la reproducción que la que decían que era su hermana tenía una cicatriz en el mismo punto que la demandada; o la de otra persona que pidió una investigación de sí mismo para ver hasta dónde llegaban estos profesionales. Y es que el día a día de los detectives no es como se pinta en las películas, pero muchas veces la realidad supera a la ficción.

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