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Guerra a los deberes

Cada vez son más los padres que denuncian la excesiva carga de trabajo que los niños de Primaria se llevan a casa

Muchos padres consideran que sus hijos tienen una excesiva carga de deberes mientras que los docentes se dividen entre los partidarios y los detractores.

Muchos padres consideran que sus hijos tienen una excesiva carga de deberes mientras que los docentes se dividen entre los partidarios y los detractores. SERGIO FERRÁNDEZ

El debate en torno a los deberes está servido y promete traer cola. Cada vez son más los padres que en las reuniones de los colegios se quejan ante los profesores de la excesiva carga de trabajo que sus hijos llevan a casa al salir de la escuela. La prueba es que la petición del portal Change.org dirigida al Ministerio de Educación con el título «Por la racionalización de los deberes en el sistema educativo español» cuenta ya con más de 75.000 firmas.

Y es que según la Organización para la Cooperación y el desarrollo Económicos (OCDE), España es el quinto país de una lista de 38 naciones que más deberes pone. Según este organismo, los niños españoles dedican a sus tareas en horario extraescolar 6,5 horas semanales frente a la media de 4,9 del resto.

Y curiosamente esta carga de tareas no se refleja en los resultados, según se desprende de las puntuaciones obtenidas por España en el informe PISA. Un argumento utilizado por los detractores de los deberes sobre todo padres, pero también cada vez más docentes que recuerdan que Finlandia, uno de los países con mejores resultados académicos es uno de los que cuenta con menos horas lectivas y menos deberes extraescolares.

Además, argumentan que los deberes son una manera adicional de aumentar las diferencias entre los niños procedentes de familias con un nivel sociocultural alto y los niños criados en familias de menor nivel tato cultural como económico. Padres que no tienen la formación necesaria para ayudar a sus hijos ni recursos para pagar un profesor particular.

También denuncian que las horas que los niños dedican al día a sus estudios son excesivas, quitando de esta forma horas para el juego, el descanso o incluso para el aburrimiento.

«Qué haríamos los adultos si al acabar nuestra jornada laboral tuviéramos que llevarnos cada día trabajo a casa», denuncia un padre que añade que «es como si los niños tuvieran una jornada laboral de 12 horas».

Algo se mueve

Esta oposición a los deberes se está empezando a plasmar en los proyectos educativos de algunos centros. Un ejemplo es el colegio Princesa de Asturias de Elche. Allí trabajan con la metodología de las «Inteligencias múltiples» en la que se fomenta la creatividad del alumno frente al tradicional «hincar codos», algo con lo que están encantados muchos padres, pero que es cuestionado por otros.

Y aquí es donde surge un problema y es que la carga de deberes de cada niño depende fundamentalmente del profesor. Así, incluso en un mismo curso, con el mismo proyecto del centro educativo y el mismo contenido a estudiar, hay profesores que mandan muchas más tareas que otros.

«Son necesarios»

Pero no todos los argumentos son contrarios a la necesidad de los deberes escolares. Tanto entre los padres, como entre los docentes, hay quienes inciden en la importancia de que los niños adquieran hábitos de estudio en casa, algo que consideran imprescindible para su futuro desarrollo tanto académico como personal.

«Los deberes son absolutamente necesarios», asegura Laura Oliva, portavoz de los directores de institutos de Alicante quien añade que «es una falacia decir que los adultos no llevamos el trabajo a casa. La vida del niño, su responsabilidad es esa, ir a la escuela y estudiar. Para trabajar de adulto es necesario tener un acopio de herramientas y estrategias»

Oliva explica que uno de los problemas que existen con los deberes es que «los padres están haciendo dejación de funciones llevando a sus hijos de la zeta a la Meca con actividades extraescolares».

«La familia es quien debe motivar al niño en los estudios, el problema es que se les motiva más a asistir a los entrenamientos de fútbol que a realizar sus tareas. Este es un gran problema, porque realmente si los niños aprenden a concentrarse y estudiar, el tiempo que dedican a los deberes es menor. Los padres deberían dedicar menos tiempo a llevar a sus hijos a actividades extraescolares y más tiempo a hablar con ellos. Las horas que dedican al estudio en casa no son excesivas, son excesivas las que dedican a ver la televisión y todo tipo de pantallas».

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