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El bipartito ofrece a C's y a Pareja entrar en su Gobierno para alejar el fantasma de la moción de censura

El Ejecutivo municipal quiere dejar atada la reconfiguración de su equipo antes del pleno del lunes 29

Las dos comisiones negociadoras, la de Compromís y el PSOE, a su llegada a la sede de los socialistas.

Las dos comisiones negociadoras, la de Compromís y el PSOE, a su llegada a la sede de los socialistas. sergio ferrández

Los recelos entre el PSOE y Compromís son más que evidentes a estas alturas. Ya no sólo es la maniobra del alcalde, Carlos González, de hacer saltar por los aires el tripartito unilateralmente. Para los de Mireia Mollà llueve sobre mojado. Sin embargo, a unos y a otros no les queda más que tragar, si quieren seguir al frente del Gobierno municipal en Elche, que es el principal objetivo en un lado y en el otro. Por eso, tras la reunión que mantuvieron ayer por la tarde las comisiones negociadoras del PSOE y Compromís, no sólo se trató de vender lo positivo del encuentro -con alguna puyita de por medio-, sino que, además, se dio un paso más. No se quedaron en el mero formulismo de tender la mano a Ciudadanos y al Partido de Elche, como habían venido haciendo. Se fue más allá y acordaron ofrecerles formalmente entrar en el Ejecutivo municipal, con el fin de garantizarse una mayoría absolutísima, con 16 ediles, aislar al PP en la oposición, y alejar, con ello, el fantasma de la moción de censura.

El PSOE y Compromís hicieron público este acuerdo después de que el portavoz del Partido de Elche, Jesús Pareja, ya haya dejado claro que acepta el envite, y después también de que en junio se quedara prácticamente compuesto y sin novia por el veto a su entrada de Ilicitanos por Elche. Ahora bien, lo hicieron también después de que el líder de C's en Elche, David Caballero, ya haya puesto de relieve de un modo u de otro que sí, que puestos a elegir, está más escorado hacia el PSOE que hacia el PP, pero que en su partido existe la jerarquía, y que habrá ver qué acaban diciendo las direcciones provincial, autonómica y nacional. No se plantean de momento entrar en el equipo de gobierno, pero porque tampoco pueden hacerlo.

Sea como sea, y por lo que pueda pasar, el alcalde y secretario general de los socialistas, Carlos González, sí se afanó en subrayar durante toda la jornada que la crisis de gobierno se tiene que cerrar, y, además, en un plazo relativamente corto. El mensaje que lanzó tras la reunión no podía ser más claro. Nadie puede llevarse a engaños: los tiempos no los puede marcar Madrid, los tiene que marcar Elche. «No condicionamos los pactos de gobierno en Elche a ninguna circunstancia exterior. Tenemos que ser autónomos y decidir en clave local. El Ayuntamiento no está paralizado, pero estamos en una situación que requiere una redistribución de competencias y recuperar la normalidad en el menor tiempo posible», argumentó el alcalde ilicitano.

El regidor ha salido reforzado con este golpe de autoridad que dio al destituir a la edil de Ilicitanos, Cristina Martínez, por su cuenta y riesgo. Sin embargo, queda poco más de una semana para el pleno del 29 de febrero, el primero desde que se rompiera el tripartito. Puede que una hipotética moción de censura pueda estar verde aún para ese día, pero no son pocos los que opinan que un paso en falso en la sesión de dentro de dos lunes o un punto tumbado por la oposición como quien no quiere la cosa podría acabar dando al traste con ese golpe de autoridad y poner en evidencia la debilidad de este equipo de gobierno.

No obstante, C's no es el único frente que tienen abierto en estos momentos. Compromís volvió a poner sobre la mesa esa frase que ya empieza a ser tan manida, a fuerza de repetirla, de que perdona, pero no olvida. La portavoz de la ejecutiva de la coalición, Tamara Martínez Lidón, vendió eso de que la reunión había sido positiva -pese a que la tensión de puertas hacia adentro había sido más que evidente-, pero defendió que nada de prisas. «Se está intentado reestablecer la confianza y este es un proceso que llevará su tiempo y tardará un poco en cuajar», alegó la portavoz, quien siguió metiendo el dedo en la llaga: «El exabrupto del pasado viernes fue bastante fuerte y hay cosas que perfilar y poner encima de la mesa», sostuvo, contradiciendo así en cierto modo la premura que piden los socialistas. Sí coincidió Tamara Martínez Lidón, una vez cerrado el encuentro, en que los tiempos los debe marcar Elche y no Madrid.

En cualquier caso, y por mucho que los de Mireia Mollà -que llegó tarde a la reunión, pero llegó, consciente de lo que se juegan en esta partida- se afanen en que lo importante es el qué y el cómo, son conscientes de que tienen una oportunidad de oro para salir reforzados, apelando a la confianza perdida. Están condenados a entenderse con el PSOE, pero deben cobrarse un precio. Ahora sólo queda por ver cuál es el coste para los socialistas.

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