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Adiós a un edificio singular en el centro de Elche

La antigua sala de venta de agua de la Sociedad Nuevos Riegos El Progreso, que ahora es propiedad de un particular, será derribada en unos días

La parte superior de la fachada del antiguo inmueble de la plaza de la Constitución. antonio amorós

Un edificio singular enclavado en el centro de la ciudad con los días contados. La antigua sala de venta de agua de la Sociedad Nuevos Riegos del Progreso, que ahora es propiedad de un particular, está a punto de quedarse reducida a escombros. Los operarios han comenzado ya con los trabajos previos para su demolición, después de que el tripartito aprobara la licencia municipal para tirar abajo este inmueble, debido al interés de construir viviendas.

Al contrario de la fachada opuesta a esta edificación, que da a la calle Empedrat y que sí que está protegida por el Ayuntamiento, la construcción de la plaza de la Constitución carece de blindaje alguno, por lo que está a punto de desaparecer. En total, se derribarán más de 300 metros cuadrados del edificio que sobresale del resto de las fachadas para dejar espacio al nuevo bloque de viviendas que está proyectado. El objetivo es que en un plazo de dos semanas este enclave pueda estar limpio y listo para su próximo destino.

Ayer una grúa y varias plataformas elevadoras tomaron el terreno para iniciar los trabajos previos al derribo. Los operarios comenzaron con la retirada del cableado de la fachada y de los adornos urbanos que rinden homenaje al sector del calzado y que están colocados en uno de sus laterales. Después de todos los preparativos, está previsto que a final de esta semana o principios de la que viene comiencen de lleno las tareas de demolición. Una labor que estará consensuada con la Policía Local para determinar el horario en el que se cerrará al tráfico la calle, por razones de seguridad. La idea es evitar entorpecer lo menos posible a la circulación al tratarse de un punto muy transitado. Tras tirar abajo el inmueble, los trabajadores se dedicarán entonces a la retirada de los escombros, para lo que, en principio, no está previsto el corte de la calle.

De esta manera ha comenzado la cuenta atrás para decir adiós un inmueble que en los años noventa dejó de formar parte de la Sociedad Nuevo Riegos el Progreso. Desde que en noviembre el equipo de gobierno diera luz verde a su demolición, asociaciones como el colectivo en defensa del patrimonio local han reivindicado proteger este inmueble al considerar que atesora un gran valor. De hecho, expertos en arquitectura también apuntaron a la importancia de los materiales con los que está construido, como el zócalo, los sillares y la cornisa de piedra.

Tanto fue así que los defensores del patrimonio ilicitano empezaron, incluso, a trabajar en la búsqueda de documentación con el fin de solicitar que tanto la fachada como la antigua sala de venta de agua pueda ser catalogada como patrimonio industrial de Elche. Los promotores de esta iniciativa defendieron que se trata de la única infraestructura de estas características que queda en pie en el centro de Elche, y que sería un «gran error» permitir su derribo, como ya ha pasado con otros edificios importantes para el patrimonio ilicitano.

Pese a ello, todo apunta a que el inmueble va a cerrar un capítulo de su historia, después de varias décadas de abandono.

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