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Un concierto «À Punt» de peligrar

La actuación de la Capella y la Escolanía en València estuvo precedida de desencuentros entre miembros del Misteri y del canal televisivo

Un concierto «À Punt» de peligrar

Un concierto «À Punt» de peligrar

El concierto de la Capella y la Escolanía del Misteri d'Elx del pasado sábado en el Palau de les Arts Reina Sofía de València estuvo, durante unos instantes, a punto de no celebrarse. Discrepancias entre una pequeña parte de la comitiva ilicitana y los responsables de la retransmisión de À Punt casi dan al traste con un evento que, finalmente, satisfizo las expectativas del público asistente, cerca de 1.400 personas y que, según el consenso mayoritario, fue un absoluto éxito. Distintas fuentes de la propia familia del Misteri, e incluso personas ajenas a ella pero que supieron de la situación generada, no coinciden en una misma versión, como ocurre cuando hay cualquier desencuentro, pero lo cierto es que se originó un cierto malestar y una situación incómoda al no confluir las necesidades técnicas para la grabación de À Punt con ciertos criterios para la actuación que emanaban de una reducida parte de la delegación ilicitana desplazada.

Para una parte, los planteamientos de À Punt para poder llevar a cabo la retransmisión eran inaceptables de cara a que los cantores y escolanos pudieran desarrollar su trabajo sobre el escenario tal y como estaba previsto. Para otros, la imagen que se dio del Misteri d'Elx en las horas previas al concierto fue vergonzosa, bochornosa y poco profesional. Según distintas fuentes consultadas por este medio, se produjeron «encontronazos» por la mañana e incluso también por la tarde, lo que provocó el bochorno de varios integrantes de la familia de La Festa. Las discrepancias residían básicamente en cuestiones técnicas para poder llevar a cabo una grabación para la televisión autonómica con calidad en el sonido y las imágenes.

En este sentido, en un principio una parte del Misteri no aceptaba cuestiones tales como cambios en la ubicación de micrófonos para recoger el sonido o sobre la localización de algunos intérpretes (sobre todo en los protagonistas del Araceli) en el escenario, a fin de que las cámaras pudieran encuadrarlos y enfocarlos siempre debidamente.

Sobre el escenario

Pero además, el desencuentro, según ha podido saber este diario de testigos directos, también se extendió a cuestiones relativas a las proyecciones en una pantalla posterior, a la intensidad de la iluminación y a la posición de las cámaras (hasta ocho hubo), estas dos últimas cuestiones donde À Punt sobre todo es el que decide y que eran temas que ya estaban claros desde hacía tiempo, según indican fuentes oficiales del Misteri. De hecho, incluso se llegó a exigir que no se colocara ninguna cámara en el escenario, algo que finalmente sí que tuvo que ser así con dos operarios trabajando en los extremos y sin interferir en el trabajo de los cantores y escolanos.

Al parecer, los momentos de tensión se produjeron sobre todo por la mañana, e incluso se llegó a decir «nos vamos» o algún comentario en este mismo sentido, indicando así que no se iba a producir el concierto ante el cariz que estaba tomando la situación.

Es más, el malestar que arrastraba una parte de la delegación ilicitana no fue dirigido solo hacia responsables de la grabación del canal autonómico, sino también fue proyectado a la regidora de sala del Palau, quien también padeció de primera mano la situación generada. Por otro lado, la ausencia de representación municipal en el concierto también generó críticas en las redes sociales. No obstante, fuentes oficiales del Misteri aseguran que À Punt no introdujo ningún cambio, ya que todo estaba hablado y previsto desde hacía tiempo.

Algunos miembros del Misteri achacan a un «calentón» lo ocurrido en València antes del concierto; otros a no saber comportarse en público; mientras que otras voces consideran que para dar un concierto en condiciones no se podía permitir todos los requisitos que À Punt planteó. Otras fuentes del Misteri aseguran que no se enteraron de lo sucedido, pero que cuando llegaron al Palau se encontraron con un ambiente extraño.

«La imagen del Misteri, delante de los responsables de la Acadèmia Valenciana de la Lengua, de À Punt y del Palau de les Arts fue lamentable», manifestaban ayer desde un sector de La Festa. Por si fuera poco, miembros del Misteri criticaban que nadie del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Elche acudiera a este concierto en València.

À Punt señaló a este diario que no le constaba nada y que hubo normalidad. Mientras, desde el Palau de les Arts prefirieron remitirse a los organizadores del concierto, la Acadèmia de la Llengua, desde donde por su parte prefirieron subrayar que el concierto fue magnífico y que el público, casi 1.400 personas, salió encantado.

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