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Espido Freire: «La depresión cambió mi mirada de la vida»

«Antes era todo un manto de tristeza», reconoce la escritora vasca

La escritora Espido Freire, ayer durante su paso por Elche.

La escritora Espido Freire, ayer durante su paso por Elche. ANTONIO AMORÓS

P Su conferencia en Elche tiene como motivo el Día de las Escritoras, ¿cuál es la situación de la mujer en la literatura?

R La visión de las escritoras cambia según el periodo, no es igual la situación de Teresa de Jesús en el siglo XVI que la de las grandes escritoras actuales, aunque solo somos un 20% las novelistas que tenemos visibilidad. Siempre me despierta curiosidad ver el número de hombres que acuden a mis conferencias y cuál es su mirada sobre los temas femeninos. Yo llevo 21 años dando guerra y los lectores me han colocado en un lugar de privilegio. Y tengo la suerte de vivir en un país en el que no hay problemas de libertad de expresión.

P Usted es de las pocas mujeres que ha ganado el Planeta, ¿en los premios hay igualdad?

R Te respondes tú mismo. El año que gané el Planeta, 1999, fue la primera vez que dos mujeres ocupamos los primeros puestos, Nativel Preciado y yo. Pocos dobletes se han repetido. Ocurre en todos los premios. Este año han ganado dos grandes escritores [Javier Cercas y Manuel Vilas] que van a ofrecer buenas novelas. La falta de visibilidad también se ve en congresos, ventas o medios de comunicación.

P Este mes va a publicar la novela «De la melancolía»...

R Puedo avanzar que rompe con la línea de mis anteriores libros, que eran de carácter histórico. Hablo sobre la crisis, lo que nos ha arrebatado y lo que ha traído nuevo. Hemos perdido la seguridad que teníamos en todo y eso hace que nos encontremos ante un nuevo mundo, que es diferente y, en muchos casos, peor. Lo que antes dábamos por sentado lo hemos perdido.

P ¿Ha sentido alguna vez el miedo a la página en blanco?

R No es algo que me haya preocupado nunca, no tengo miedo al bloqueo ni a quedarme sin ideas. No es un mérito, es lo que siento. No soy de sufrir mucho ni torturarme. Cuando no he acabado una novela en tiempo ha sido por razones externas o porque se me ha cruzado un proyecto más interesante. Soy más de disciplina, atención y paciencia a la hora de escribir que de conceptos románticos.

P Ayer llegó a Elche desde Cataluña, ¿qué ha visto los últimos días en Barcelona?

R Soy vasca y me parece una frivolidad opinar a la ligera sobre lo que sucede en Cataluña. Necesito más datos y calma para expresar una opinión. No serviría para allanar el camino, hablo desde la experiencia. Todo cambia de una semana para otra y no creo que tenga sentido hacer un análisis.

P Es activa en redes sociales...

R Donde más éxito tengo es en Instagram, con 100.000 seguidores reales. He encajado muy bien el lenguaje audiovisual y despierto interés más allá de los lectores. He eliminado intermediarios y eso me permite menos malentendidos y ofrecer un sentido del humor distinto al de los medios de comunicación. En Twitter mi perfil es diferente, está mucho más centrado en la literatura y menos en otros aspectos de mi vida. Intento tener un contacto cercano y los únicos límites son el insulto y los trolls.

P Hace unos años pasó por una fuerte depresión, ¿qué recuerdos tiene de aquella etapa?

R Por suerte, con el tratamiento adecuado, quedó atrás. Toda mi vida he tenido tendencia depresiva, supongo que por genética. Es un tabú con el que hay que acabar. Tras la depresión, cambió mi mirada, hace siete u ocho años era un manto de tristeza. Hice todo lo posible para salir.

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