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Una nueva seña de identidad

El 3 de agosto comienzan las obras de la Corredora, un proyecto que acabará de raíz con el tráfico en el centro de la ciudad

Aspecto que presentará la Plaça Baix, con adoquines en crema y rojo, dibujando motivos iberos, y una nueva iluminación con tres farolas integradas.

Aspecto que presentará la Plaça Baix, con adoquines en crema y rojo, dibujando motivos iberos, y una nueva iluminación con tres farolas integradas. INFORMACIÓN

Poco más de medio millón de euros cuesta la peatonalización de la Plaça de Baix y la Corredora, un proyecto sobre el cual han corrido ríos de tinta durante años sin llegar nunca a ser una realidad y cuyas obras arrancarán el 3 de agosto, aunque a partir de la semana próxima está previsto que la empresa adjudicataria, Los Serrano, comience los trabajos previos de marcado. Esta mercantil es la misma que hace dos décadas realizó una reforma de la zona, mucho más compleja que la actual, porque, además de cambiar su fisonomía con el ensanche de aceras, se sustituyó una tubería, La Bona, que discurría paralela a esta calle. Está previsto que a mediados de noviembre esté inaugurada pues el plazo de ejecución es de tres meses. Los comercios y el equipo de gobierno lo fían todo a cumplir los plazos y que el proyecto funcione como un revulsivo porque cintas de inauguración se están cortando muy pocas y existe una necesidad permanente y urgente en el equipo de gobierno de demostrar que sus políticas, principalmente medioambientales y sostenibles, sí se están ejecutando y esta sería una buena prueba. Además, el comercio tradicional espera resultados para levantar cabeza. Ahora bien, nadie sabe cómo ni cuántos negocios van a llegar al «black friday», que es el adelanto en noviembre de la campaña de Navidad porque se augura un verano triste y un centro de la ciudad desolador sin fiestas ni actividades por el covid que inviten a ver la ciudad o comprar. De hecho, colectivos turísticos y empresariales plantearon la posibilidad de retrasar la obra, vista la situación económica que ha generado el covid, y colocar unos maceteros mientras tanto. Pero no, ya no hay marcha atrás.

¿Qué se va a hacer en la obra? El arquitecto Paco Fuster destaca la peatonalización y pavimentación de la plaza mediante el empleo de adoquines de mármol «al estilo de los pavimentos portugueses» e inspirado en los motivos iberos ilicitanos presentes en las cerámicas de La Alcudia. Los adoquines serán de colores crema marfil y rojo Alicante, «combinadas para la formación de motivos decorativos. La separación con la calle Reina Victoria se realizará con pletinas metálicas de acero galvanizado enrrasadas al nivel de la vía. «Se pretende pasar de una plaza llena, totalmente colmatada por la circulación a una nueva plaza liberada, un nuevo espacio donde el protagonista pase a ser el ciudadano y el recuerdo de su propia cultura». Los elementos vegetales, árboles (12 tipuanas) y dos palmeras, se mantienen.

Toda la calle se nivela a la altura de la calzada creando una gran zona peatonal jalonada por iluminación incrustada en el propio pavimento, que se distribuye de forma uniforme en todo su recorrido, aunque se intensifica en los núcleos neurálgicos por los que discurre». Las farolas existentes adosadas a la calle se mantendrán y, en el pavimento, se empotrarán bajo unas piezas de vidrio traslúcido luminarias tipo led.

La obra forma parte del ambicioso Plan Centro que aún tiene muchas obras por completar, y algunas muy complejas de ver resueltas, como el Mercado Central, aunque desde el equipo de gobierno aseguran que, cuando el expediente abierto se finiquite, ya tienen tomada la decisión sobre lo que se va a hacer en él.

En total, son más de 5.200 metros cuadrados sobre los que se va a actuar. Se espera recuperar un tercio de los pavimentos (1.600 metros cuadrados) y adquirir los 3.600 restantes para la construcción de una plataforma de 375 metros de longitud que formará de esta vía comercial. Al tiempo, se supera un desnivel de 2.30 metros entre el puente de Canalejas y el entronque con la avenida Juan Carlos I. El Ayuntamiento aprovechará que levanta todo el asfalto para que la empresa mixta Aigües d'Elx realice algunas mejoras, se introducirá una red de riego. Se instalarán bolardos de acero extraíbles, para controlar el acceso de vehículos, bancos modulares de hormigón en la Plaça Baix, papeleras metálicas y tres mástiles metálicos en la misma plaza con 12, 14 y 16 metros de altura.

Estéticamente, desaparecerán los dos parterres que rodean las palmeras de la Plaça de Baix y,evidentemente, toda la señalización del tráfico. El proyecto retirará el mosaico frente al pavimento de la Plaça Baix, frente al arco de acceso a la Plaza de Dalt para ser reubicado.

¿Pero qué se hará con esos 5.500 vehículos de paso diario? El equipo de gobierno tiene claro que con el cierre al tráfico de la Corredora, por esta vía sólo podrán pasar residentes camino de sus vados, vehículos de transporte público, emergencias, carga y descarga (pendiente de regulación) y comerciantes con vehículos cuyas matrículas se reconozcan. Con ello, convertir la calle Ángel, a través del Puente de Santa Teresa o desde Alfonso XII, en un embudo para desviar el tráfico que antes cruzaba por el corazón de la ciudad; es decir, convertirla en una segunda Corredora, no es la solución. Por este motivo, las cámaras grabarán matrículas y las señales informarán de las posibles multas para infractores. Todo se fiará a un sofisticado sistema de lectores que identifique quién está haciendo buen y mal uso de las vías del centro urbano que dejarán de ser una forma de cruzar la ciudad.

Desde el equipo de gobierno explican que este sistema tiene que funcionar bien y desde el primer día, habida cuenta de los recelos que el proyecto ha causado en buena parte de los vecinos del centro. Ahora sólo queda que las máquinas comiencen a trabajar.

Carlos González: «Hay franquicias interesadas ya»

P ¿Cuál es el objetivo de la actuación?

R Revitalizar social y económicamente el eje histórico que es la Corredora ante la competencia del comercio electrónico y los centros comerciales periféricos. Hay que potenciar la centralidad desde el urbanismo comercial, y la mejora urbana, como cuando se peatonalizó Obispo Tormo y Hospital. Con la originalidad del diseño, la Plaça de Baix desde el punto de vista estético tendrá un realce. Otra idea es que tenemos en nuestro centro dos zonas peatonales, al sur y norte de la Corredora. Vamos a unir 200.000 metros cuadrados de zona peatonal, que ahora esta disgregada en norte y sur...

P ... Y la mejora ambiental...

R Sí.Pasan 5.000 o 5.500 coches diarios que son 1,6 millones al año. Va a suponer una reducción del ruido y los gases invernadero, una mejora ambiental muy considerable. Pacificación y calma del tráfico. Y otro factor, la homologación de nuestro centro con el de grandes ciudades españolas y europeas. Somos una anomalía en el contexto de ciudades medianas y grandes que han avanzado a centros peatonales. En definitiva, un centro urbano, seguro, moderno, agradable y que sea de revitalización comercial. Hay franquicias ya interesadas en implantarse en el centro porque tienen otras estrategias comerciales y puede ser un factor de atracción.

P ¿Le parece el momento oportuno para la obra, en mitad de la crisis del covid

R Sí, es un año atípico y, desde el punto de vista material, ganamos un mes al adelantarlas para que podamos cumplir sobradamente. Que estén a mediados de noviembre, que es el objetivo que deja tranquilos a los comerciantes por el viernes negro y la Navidad. Que comienza diez días antes.

P Coincidirá que es una obra barata (540.000 euros) para la repercusión que tiene...

R No es una gran obra cuantitavamente, pero sí psicológicamente y simbólicamente. En el Parque Empresarial, por ejemplo, estamos invirtiendo diez millones con el Campus Tecnológico. Pero desde la simbología, la Corredora es indiscutible y una cifra muy razonable. No hay correlación entre su valor y el impacto que puede generar. En aceras nos vamos a gastar mucho más.

P ¿Tiene el consenso de todo el mundo?

R Este es un proyecto singular y complejo, con un grado de aceptación social altísimo. Todos los comerciantes o la inmensa mayoría entiende que es necesario tomar decisiones para revitalizar y que la decisión y lo fundamental es culminar la peatonalización de esa fusión de la zona sur y norte para convertir esa gran área peatonal de 200.000 metros.

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