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Tribuna

Corredora, un cambio histórico

Tráfico de vehículos y peatones en la Corredora en los últimos días. MATÍAS SEGARRA

Hoy comienzan las obras de peatonalización de la Corredora y de la Plaza de Baix, indudablemente uno de los espacios públicos más emblemáticos de nuestra ciudad.

Con ellas damos un paso decisivo para completar la peatonalización integral del Centro Histórico y Comercial. Así, mejoramos sustancialmente la calidad ambiental de la zona reduciendo ruidos y emisiones de CO2 y, al tiempo, avanzamos en la necesaria revitalización comercial de un eje ahora afectado por el cambio de hábitos comerciales de los consumidores.

Desde el punto de vista urbano, el objetivo último es convertir esta céntrica vía y el propio Centro en su conjunto en un espacio cómodo, agradable, accesible y saludable, al servicio de las necesidades de las personas y de la actividad socioeconómica. Se trata de modernizar el espacio público aumentando su atractivo para la convivencia ciudadana, para el turismo y para el desarrollo de la actividad comercial.

Pretendemos que uno de los ejes urbanos con mayor fuerza simbólica y peso histórico de la ciudad deje de estar al servicio del vehículo privado para estar a disposición de los niños, de los jóvenes, de los no tan jóvenes, de los turistas; que sirva para pasear, para contemplar la belleza de nuestros edificios con más solera, para rememorar retazos de nuestra historia y para disfrutar de nuestras fiestas, celebraciones y tradiciones.

Peatonalizar la Corredora significa retomar la tarea de modernizar el Centro iniciada por el alcalde Diego Maciá con las peatonalizaciones de finales del siglo pasado (Hospital, Obispo Tormo, plaza Santa Isabel, replaceta del Espart, La Fira, Plaça de la Fregassa) que tan buenos resultados han dado, al tiempo que avanzar en la misma dirección que las ciudades medias y grandes españolas y europeas. Asimismo, representa también dar un paso más hacia la sostenibilidad ambiental que contribuya a fortalecer nuestra candidatura a la Capitalidad Verde Europea 2030.

La actuación supondrá una transformación sustancial porque posibilitará la fusión del espacio ya peatonal hacia el Norte (Traspalacio) y hacia el Sur (calle Ángel) del céntrico eje, generando un área urbana continua de casi 200.000 metros cuadrados predominantemente al servicio del ciudadano y de la actividad comercial.

Y, desde luego, conllevará un cambio rotundo en la fisonomía y la configuración de la propia Plaça de Baix, que asumirá por primera vez su auténtico rol de plaza mayor de la ciudad, convertida en un espacio uniforme y sin desniveles, con un pavimento conformado por adoquines de mármol inspirados en los motivos iberos ilicitanos presentes en las cerámicas halladas en La Alcudia. Una intervención que realzará la sobria belleza de la Torre del Consell, cuerpo central del edificio del Ayuntamiento y antigua puerta Sur de la ciudad amurallada.

Desde el punto de vista urbanístico, pese al extraordinario cambio que va conllevar, no se debe pensar que se trata de una actuación aislada y puntual. Al contrario. La peatonalización de la Corredora se inscribe en el Plan Centro, un conjunto de actuaciones orientadas a favorecer la renovación urbana y la revitalización social y económica de esa esencial parte de nuestra ciudad.

Entre ellas se encuentran, por enumerar solo las más relevantes, la construcción de aparcamientos públicos en rotación (Candalix y José Mª Buck); la reurbanización de calles (Virgen de la Cabeza y Paseo de la Juventud); la creación de nuevos servicios públicos (Centro Diseño y Moda del Calzado y nuevo Mercado Central); proyectos de recuperación patrimonial (rehabilitación de los refugios de la Guerra y reconstrucción de los Baños Árabes); actuaciones de ordenación de la circulación de vehículos (limitación de acceso de vehículos a la zona Centro, regulación de la carga y descarga y acceso a aparcamientos); la reformulación de espacios públicos (Plaza de las Flores y Plaza de la Fruta, Plaza de Mariano Antón o Replaceta de Les Barques); y también, completar la peatonalización del Centro con otras remodelaciones como Capitán Lagier, Passeig de Les Eres de Santa Llucía, Fatxo, Uberna, San Vicente, Barrera, etc. Un conjunto de iniciativas cuyo fin no es otro que evitar que se produzca la degradación urbana de una zona frágil como lo es el centro histórico de la ciudad.

A mi modo de ver, al transformar lo que ha sido siempre un eje viario en un gran espacio peatonal establecemos las condiciones para revitalizar y relanzar la actividad económica y social de la zona y para favorecer la competencia con los formatos comerciales emergentes. También para que nuevos establecimientos comerciales y de restauración decidan implantarse y abran sus puertas dando vida a un espacio urbano, comercial y turístico de singular atractivo.

Peatonalizar la Corredora y la Plaça de Baix conlleva volver a convertir el Centro en un referente para los ilicitanos de todos los barrios y pedanías, para los visitantes de municipios de nuestro entorno y para el turismo de ciudad, atraído por nuestros Patrimonios de la Humanidad. Significa una apuesta decidida por el Centro Histórico y Comercial, potenciar su centralidad y otorgarle el protagonismo urbano y comercial que ha ido perdiendo con el crecimiento y la transformación de la ciudad. Y, al mismo tiempo, continuar construyendo una ciudad agradable, cómoda, sostenible y moderna a la medida de las necesidades de los ilicitanos e ilicitanas, tal como comprometimos en el programa electoral del PSOE y, después, en el acuerdo de gobierno.

En definitiva, un cambio histórico para convertir una calle histórica en una referencia social y económica del siglo XXI.

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