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Adiós a los coches en la Corredora

Elche asiste, tres décadas después de que empezara el debate, al inicio las obras de peatonalización de esta emblemática calle y de la Plaça de Baix, a la que se fía la recuperación económica del centro

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La Corredora, el vial céntrico y una de las calles más emblemáticas de Elche, está desde ayer cerrada definitivamente al tráfico. En teoría nunca más volverá a asistir al reguero continuo de miles de vehículos, ni a la rumorosidad de sus motores, ni a las emisiones contaminantes de éstos. Como mucho, verá pasar taxis, vehículos sanitarios y de particulares que cuenten con plaza de parking en el centro. Y poco más.

Los trabajos para peatonalizar esta calle y la Plaça de Baix arrancaban por fin ayer. Sobre las 7 de la mañana se cortaba el tránsito, provocando el malestar o la sorpresa, según los casos, de más de un conductor que no se había enterado de que por este eje, aprovechando la llegada de agosto, ya no se puede circular. Los desvíos se llevaron a cabo antes del puente y, una vez cruzado este, a través de la calle Alfonso XII. El Ayuntamiento aseguró que apenas se registraron problemas de tráfico.

Mientras, en el primer día de obras, las cuales deberán estar concluidas en noviembre, de manera que no afecte a la campaña de compras adelantadas de Navidad, los operarios mostraron una gran actividad. Además de colocar distintos tipos de vallas en la Plaça de Baix y en varios puntos de la Corredora, comenzaron ya a retirar semáforos, papeleras, bancos o marquesinas de autobuses, los cuales están desviados por la calle Alfonso XII. También levantaron algunas baldosas, marcaron puntos concretos y tomaron nuevas mediciones, todo ello ante la expectación de numerosos viandantes que pasaron por la zona y empezaron a hacer suya la calzada libre de momento de vallas.

Esta significativa actuación se debe acometer en dos fases, con una duración aproximada de mes y medio para cada una de ellas. Primero se actúa en Plaça de Baix hasta la calle Obispo Tormo y posteriormente en el tramo entre Obispo Tormo hasta Puente Ortices. Desde la Plaça de Baix hasta Puente Ortices en principio se van a mantener las aceras actuales, de manera que se levante el nivel de la calzada. En concreto, en la Corredora se pavimentará la calzada, nivelándola con las aceras existentes, creando así una gran zona peatonal con iluminación incrustada en el pavimento.

Motivos íberos

Posiblemente, la mayor transformación se dejará sentir en la Plaça de Baix. Aquí se retirará el pavimento y se colocarán adoquines de mármol con motivos íberos ilicitanos presentes en las antiguas cerámicas de la zona (La Alcudia).

La actuación en sí no supone un gran desembolso: unos 540.000 euros por actuar sobre unos 5.200 metros cuadrados. Pero sí va a suponer un antes y un después para Elche, por lo que significa peatonalizar la principal arteria del centro por la que llegaban a pasar en su día hasta 10.000 vehículos cada jornada. Llegó a tener hasta dos carriles de circulación puesto que la Corredera llegó a ser la antigua nacional que cruzaba Elche. Incluso hubo un tiempo en que se podía estacionar, todo ello con estrechas aceras para el peatón.

El equipo de gobierno de PSOE-Compromís asistía ayer, más tarde de lo que ha venido calculando estos años, a uno de sus compromisos electorales clave. Una promesa no exenta entonces y ahora de polémica que ya en 1991 anunciaba Izquierda Unida, que el PP del alcaldable Manuel Serrano incluía en su programa electoral de 1995, que el primer edil Diego Maciá intentó poner en marcha y que finalmente en el segundo mandato de Carlos González se está haciendo realidad, tras la peatonalización en los últimos años de otras calles del centro como Obispo Tormo, Hospital, Salvador o Trinquet.

«Va a suponer un cambio trascendental para la ciudad en su conjunto y particularmente para el centro histórico y comercial, fundamentalmente porque va a servir para revitalizar y relanzar la actividad económica y social de la zona y para favorecer la competencia del comercio tradicional con los formatos comerciales emergentes. Y, desde luego, también para que nuevos establecimientos comerciales y de restauración decidan implantarse y abrir sus puertas», asegura ayer por su parte el alcalde de Elche, Carlos González.

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