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No se opone a Carrús

Mazón urge saber qué modelo se quiere para el Centro de Congresos pero no se opone a Carrús

El presidente de la Diputación traslada al alcalde la necesidad de que en el proyecto se impliquen otras administraciones

Una imagen del solar de J'Hayton, donde se prevé la construcción del inmueble que al alcalde le gustaría que empezara a construirse en 2022.

Una imagen del solar de J'Hayton, donde se prevé la construcción del inmueble que al alcalde le gustaría que empezara a construirse en 2022. MATÍAS SEGARRA

La reunión de ayer sobre el futuro Centro de Congresos dejó claras tres cosas. Una es que la Diputación, que se comprometió a la financiación del edificio en tiempos de César Sánchez como presidente, quiere que otras administraciones, caso de la Generalitat e, incluso, el Gobierno central, se impliquen en el proyecto, y así se lo hizo saber ayer Carlos Mazón, quien ocupa ahora el Palacio Provincial, al alcalde de Elche, Carlos González, en el encuentro mantenido en Alicante a petición del regidor ilicitano. Mazón le pidió un compromiso para que ambas instituciones vayan de la mano ante terceros en este proyecto de conseguir respaldo económico de otras administraciones y que no solo sea la Diputación la que cargue con el gasto, máxime con los tiempos que corren y los que se avecinan con una pandemia, la del covid, que supondrá que se disparen durante los próximos meses las necesidades sociales. El presidente provincial no quiere desatenderlas por una promesa de su antecesor, aunque piensa cumplir con Elche, reiteró.

La segunda es que la institución provincial no será el obstáculo para que el inmueble, si así lo decide el equipo de gobierno, se construya en el solar de J'Hayton, en el barrio de Carrús, por mucho que le pese al portavoz del grupo popular, Pablo Ruz, y a asociaciones como el Círculo Empresarial de Elche (Cedelco), la Asociación de Empresas Turísticas de Elche (AETE) o la asociación Elche Piensa, que consideran que debe ser un informe técnico y no una decisión política la que determine cuál es la ubicación idónea. Y en parte lo pidieron así porque consideran que nadie apostará por llevar un inmueble señero a un barrio.

Y la tercera es que hay que definir cuanto antes el modelo que se quiere hacer porque, mientras se sigue hablando de ubicación, no se ha concretado absolutamente nada al respecto sobre en qué consistirá. ¿Se quieren salones de reuniones? ¿Una sala que sirva para conciertos? ¿Un edificio multiusos? ¿Qué tipos de congresos se pretende traer a Elche y dirigidos a quién?

Sobre estas cuestiones trató una reunión en la que el regidor deslizó un documento para su firma. Un compromiso de intenciones entre ambas instituciones para que se rubrique y, después, no haya marcha atrás, porque hasta ahora todo lo que se ha vendido es humo y promesas. Tanto que no se sabe cuánto costará y eso no es una cuestión menor cuando César Sánchez prometió un inmueble similar al ADDA de Alicante cuyo precio fue de 62 millones, según recordó ayer González en una comparecencia con periodistas. El documento es programático y prevé la constitución de un órgano mixto que se encargue de definir las necesidades y el modelo, pero el presidente provincial dio a entender ayer que antes de su firma quiere saber hacia dónde van.

Compromiso

Mazón, en declaraciones a INFORMACIÓN, aseguró que la Diputacion no ha dejado de mostrarse comprometida desde el primer momento con este proyecto, en el que pidió desde el primer momento el consenso de la ciudad para elegir la ubicación. Una declaración a la que ayer añadió que, indudablemente, el equipo de gobierno que hay en Elche es el que salió de las urnas y es el que tiene que tomar la decisión. Y, como ejemplo de su implicación, recordó el que vayan a pagar el informe que realizará la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche -se habla de un coste de cerca de 30.000 euros-. Un documento que hace tres meses le solicitaron los empresarios de Elche, sin contar con Carlos González, porque éste, lo único que ha tenido claro y desde el primer momento es que debe ubicarse en una parcela de Carrús, tal y como prometió en campaña electoral en un barrio donde su partido, el PSOE, barrió literalmente en votos. El regidor quiere que las obras comiencen en 2022, según reiteró ayer en la reunión, a la que acudió junto a la diputada Patricia Maciá. Ni él ni su equipo aceptarán otra ubicación distinta a la del solar de J'Hayton diga lo que diga el informe que se ha encargado por la institución provincial a la UMH.

El informe, por lo dicho ayer por ambos responsables políticos, servirá principalmente para definir el modelo de negocio que se plantea, porque en eso sí están de acuerdo Mazón y González, y que la cuestión de la ubicación, que sin duda también se abordará, no se va a convertir en un caballo de batalla. Al menos a día de hoy.

«Al final la visión de la ciudad la tiene el equipo de gobierno que va a defender con claridad, vehemencia y respeto la ubicación en Carrús», reiteró por enésima vez un regidor que no ha logrado el respaldo público para la ubicación del Centro de Congresos más que de las asociaciones vecinales.

El regidor apeló a la transformación que supondría para uno de los barrios calificados como de mayor pobreza de España en muchos indicadores e informes, aunque él ve muchas bondades. En J'Hayton, en edificabilidad, se puede llegar hasta los 16.000 metros cuadrados construidos y existe una cercanía al tren (el apeadero está a 250 metros), y, siguiendo con ello, ayer lo situó a «sólo 900 metros del Parque Municipal y un kilómetro del Ayuntamiento, en el centro de Elche».

Ni que decir tiene que su competidor, el solar de Candalix, por el que apuesta el PP de Pablo Ruz, está a mucha menor distancia de esos tres puntos a los que se refirió el alcalde. Ahora bien, el solar de Candalix, presenta problemas, según González, porque, aunque la parcela es más grande (6.500 metros cuadrados por los 3.500 de J'Hayton), mil metros son de propiedad privada (que habría que negociar) y la edificabilidad máxima es de 6.500 metros cuadrados; es decir, la mitad prácticamente de lo que se necesita para un edificio que «quiere competir en la liga de los congresos», dijo el regidor, lo que le llevaría a plantear la construcción de un inmueble de no menos de 12.000 metros cuadrados (el ADDA de Alicante tiene 15.000 metros). Y, además, habría que salvar los problemas que la Unesco y la Conselleria de Cultura pondrían a la construcción del edificio dentro de la zona de amortiguamiento de la Unesco, que aparece en la nueva Ley del Palmeral, pendiente en estos momentos de nueva aprobación por el Consell.

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