Con pocos días de diferencia, dos de las actuaciones urbanísticas importantes y pendientes de la ciudad, han vuelto a ser noticia: El tema del Mercado Central y la posible construcción de un Palacio de Congresos en Carrús.

Del primero ha sido llamativo el anuncio realizado por el equipo de gobierno de PSOE y Compromís de que se está muy próximo a un acuerdo, con la empresa concesionaria, para la resolución del mismo mediante una indemnización económica, con la asunción de ciertos gastos (no especificados públicamente) y algunos compromisos que permitirían pasar el mercado provisional a definitivo en su actual emplazamiento.

Del posible acuerdo no hay ninguna otra confirmación. Es posible que sea así o no. El tiempo lo dirá. Recordemos que en 2019 y después de años de dudas, titubeos e indecisiones increíbles del equipo de gobierno que gobernaba Elx desde 2015, que a punto estuvieron de facilitar la construcción del proyecto del PP, como mal menor, si no llegan a intervenir colectivos ciudadanos como Salvem el Mercat, Ágora y otros para demostrar el daño que le haría a Elx que dicho proyecto se ejecutara, se anunció solemnemente que el Ayuntamiento rescindiría el contrato ante las graves repercusiones que suponía para nuestra ciudad. Casi un año después e, incluso, informes jurídicos casi secretos de bufetes famosos, dicha rescisión aún no se ha formalizado ni se sabe si se hará. Es, por tanto, un anuncio, otro más, que necesita confirmación.

Y, junto a él, se declara la voluntad municipal de modificar el PGOU para regularizar, ahora, la ocupación del espacio donde actualmente se ubica el mercado provisional para hacerlo permanente y el deseo de convocar un concurso de ideas para el futuro de la zona donde estaba el viejo Mercado Central. Esto último, mientras no se confirme el acuerdo de rescisión del contrato y se conozcan los términos del mismo no deja de ser una especie de «globo sonda» sobre lo que allí se podría hacer. Es evidente que, después de todo lo que se ha descubierto (baños árabes, refugio de la guerra, necrópolis islámica, etc.) hay que respetarlo y mostrarlo adecuadamente. Y el viejo Mercado, en todo caso, habría que rehabilitarlo y adaptarlo a la nueva realidad comercial, sin el macroaparcamiento previsto, que permitiera devolver allí el actual mercado provisional y abrirlo a nuevas posibilidades que brindan mercados como los de San Miguel en Madrid, la Boquería en Barcelona, etc.

Confírmese la resolución del caso, publicítense los acuerdos en su caso y que públicamente se debatan. El concurso de ideas será, entonces, oportuno. Sin todo ello podría parecer una forma de tenernos entretenidos sin resolver el problema de fondo.

Porque de concursos de ideas que están en la papelera se conoce alguno. Bajo el mandato de Alejandro Soler, en 2008, se hizo uno para elegir la mejor propuesta de Auditorio de Música que podría ir al solar de J´Hayton en Carrús. La crisis económica imposibilitó su ejecución y, desde entonces, ningún otro Ayuntamiento lo ha recuperado. Cuando se consiguió que la Diputación prometiera, en período preelectoral, financiar un Auditorio en Elx, el Ayuntamiento ofreció este solar. Era un sitio idóneo. Y necesario para un barrio que, recordemos, tiene más habitantes que muchas ciudades españolas y un déficit de equipamientos evidente. Podría ser el revulsivo que ayudara a cambiar esa situación. Curiosamente, la Diputación, el PP local y algunos grupos de empresarios han cuestionado siempre dicha ubicación y han apostado por Candalix. La promesa, en este tiempo, ha pasado de Auditorio a Palacio de Congresos, sin demasiadas explicaciones, y sigue sin estar confirmada en modo alguno. Probablemente llegará así a las próximas elecciones. Mientras tanto, hace bien el alcalde Carlos González en defender Carrús, ante los intentos de la Diputación junto a un grupo local de empresarios de solicitar informes para cuestionar una decisión municipal suficientemente debatida por el órgano que, democráticamente, está legitimado para ello como es el Ayuntamiento.

El futuro del Mercado Central y del ahora Palacio de Congresos debe aclararse cuanto antes. Y de la mejor forma para los intereses del municipio, que deben primar sobre los estrictamente partidistas o sectoriales. Y ya es hora de concretarlo.