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Una de ovnis en Carrús

El cineasta Chema García Ibarra rueda su primer largometraje, Espíritu sagrado, tras su triunfo este año en el Festival de Elche

El cineasta revisa en la cámara una de las escenas que se rodaron en la jornada de ayer.

El cineasta revisa en la cámara una de las escenas que se rodaron en la jornada de ayer.

Tras ser profeta en su tierra este verano con su triunfo en el Festival de Cine de Elche, el cineasta Chema García afronta ahora su primer largometraje, Espíritu sagrado, un rodaje que acaba de superar su ecuador y que llevará a la gran pantalla una cinta de ovnis que transcurre en su mayoría en el barrio de Carrús, entre su gente obrera y trabajadora del calzado. En ese ambiente se crió García Ibarra y ahora, tras una dilatada trayectoria en el mundo del corto, lo quiere plasmar en su primera película, dándole su particular toque de «ciencia ficción doméstica» marca de la casa.

Cinco años lleva el ilicitano trabajando en este proyecto, desde que empezó a escribir el guion, los dos últimos dedicados a la búsqueda de financiación, con un resultado provechoso, puesto que este largometraje cuenta con la participación de dos productoras españolas, la vasca Apellániz y De Sosa y la valenciana Jaibo Films, una francesa y una turca, así como con el respaldo de dos gigantes del audiovisual nacional como Televisión Española y Movistar.

El mundo del cine tampoco se libra de sufrir las consecuencias de la pandemia, como lo demuestra el retraso que ha sufrido el inicio del rodaje, previsto en un primer momento para marzo y que, finalmente, no se pudo iniciar hasta el pasado 12 de octubre, con cinco semanas de trabajo previstas. El aumento del gasto en logística y medidas de protección para garantizar la seguridad de todo el equipo ha obligado a elevar un 10% el presupuesto. «Eso es mucho para una película pero no nos quejamos, sabemos que todos lo estamos pasando mal. El único miedo es que alguien se contagie y tengamos que parar todo el rodaje», explicaba ayer García Ibarra durante un descanso de la grabación que se estaba llevando a cabo en el ilicitano bar Charly.

La historia que lleva entre manos el cineasta gira en torno a un grupo de aficionados a la ufología que celebra reuniones «nada científicas». En paralelo a las aventuras de estos amigos de los misterios del cosmos se desarrolla un segundo acontecimiento, vinculado a la desaparición de una niña. «Son dos historias que suceden en paralelo dentro del ambiente obrero de Carrús», asegura el cineasta sobre un proyecto que verá la luz a mediados del próximo año y que, aunque pasará por el habitual circuito de festivales, cuenta con un acuerdo para ser exhibido en los cines.

El director ilicitano asegura sentirse «muy cómodo» en el registro que él mismo ha bautizado como «ciencia ficción doméstica», ya que le permite jugar con contrastes como los de llevar a la gente de Carrús a ser los protagonistas de una historia de extraterrestres. «Esto era algo impensable. Lo cierto es que es que es una película de aficionados a los ovnis pero no aparece ninguno», bromeaba ayer García Ibarra.

El cineasta afronta ahora este nuevo proyecto con el aval de haber logrado la máxima distinción que concede el Festival de Cine de Elche en su última edición gracias a otro de sus títulos, Leyenda dorada. «Empecé en este mundo porque me enamoré de él en el Festival de Cine, de adolescente iba todas las noches. Ha sido un orgullo ser reconocido por mi ciudad», concluía ayer durante el descanso del rodaje.

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