Vecinos entrando ayer al Cementerio Nuevo en la víspera del Día de Todos los Santos. | MATÍAS SEGARRA

Cada vez son más las familias que optan en todo el mundo por la incineración y Elche no se libra de esta tendencia. De hecho, según los datos del Ayuntamiento, uno de cuatro ilicitanos optan ya por este método, una cifra que se ha duplicado con respecto al comienzo de siglo. En la empresa de servicios funerarios que gestiona los dos tanatorios de la ciudad, ASV, rebajan la estadística y hacen una estimación de las incineraciones en torno al 25%, números que están alejados de los que se vienen ofreciendo en los últimos años en los principales núcleos urbanos de la provincia, como en el caso de Alicante, ciudad en la que se sitúan en el 50%.

Tanto el Ayuntamiento, a través de su concejal de Cementerios, como la empresa de servicios funerarios, achacan el cambio de tendencia a los nuevos hábitos culturales y religiosos que imperan en la sociedad. Desde el Consistorio, que estas semanas ha preparado un dispositivo especial con motivo de la pandemia para evitar que hoy se produzcan grandes aglomeraciones en los camposantos de la ciudad, el edil Héctor Díaz, comparte sus reflexiones. «Detectamos una dinámica que ha cambiado mucho en los últimos años. Se trata de un público adulto y responsable y ya apenas se dan días de aglomeraciones por los nuevos usos sociales. Tan solo el Día de Todos los Santos y, como mucho, el de San José», manifiesta el concejal.

El auge de la incineración contrasta con el hecho de que en el mayor núcleo poblacional de la provincia, el formado por Alicante, la comarca de l’Alacantí, Elche y Santa Pola, apenas haya un par de crematorios, uno en la capital y otro en la ciudad de las palmeras. El Ayuntamiento ilicitano, eso sí, flexibilizó hace un par de años la apertura de nuevos tanatorios sin crematorios, después de largos años de tramitación. Este proceso ha permitido flexibilizar y facilitar el asentamiento de más servicios de este tipo, eso sí, siempre sin horno.

Desde ASV no detectan diferencias significativas en los hábitos funerarios del casco urbano y el Camp d’Elx. «Sin embargo, si que observamos que en algunas pequeñas poblaciones se mantienen las costumbres de ir al paso al cementerio o de despedir el duelo desde la cancela de las parroquias, hábitos que en las ciudades se han perdido», explica el director operativo de Levante Sur de la empresa de servicios funerarios, Antonio Manuel López Pérez. En Elche, por ejemplo, sí que se mantiene la tradición de colocar esquelas en lugares públicos de la ciudad, algo que no se realiza en otras de las zonas con más habitantes de la provincia.

«Entre las personas de más de 75 años la costumbre generalizada es la de la inhumación. En cambio, en el resto de generaciones sí que observamos que la tendencia ha cambiado y se apuesta más por la incineración. La aceptación generalizada de que es una alternativa para la disposición final del difunto provoca que sea una opción válida y, hasta, preferente», concluye López Pérez.