Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La retirada de las vallas del Mercado lleva bloqueada casi un año y arrastra ya dos pleitos

La Abogacía de la Generalitat notifica al Ayuntamiento que todavía no hay autorización definitiva para despejar la plaza de las Flores y de la Fruita y cubrir los restos arqueológicos

Imagen de las vallas que rodean el Mercado Central de Elche, cuyo desmontaje sigue paralizado.

Imagen de las vallas que rodean el Mercado Central de Elche, cuyo desmontaje sigue paralizado.

La plaza de las Flores y de la Fruita pasará otras Navidades arrinconada entre las vallas del Mercado Central que avergüenzan al centro de Elche. La retirada del cercado y la cubrición de las ruinas llevan casi un año bloqueadas por la Dirección General de Cultura y arrastra incluso dos pleitos judiciales. El Ayuntamiento se comprometió a acondicionar la zona, tras decidir romper con el contrato que iba a suponer hacer un nuevo edificio de abastos con parking subterráneo. La concesionaria, Aparcisa, se negó a retirarlo todo y a abandonar su proyecto. Y de momento, la Administración autonómica sigue sin dar permiso al equipo de gobierno para despejar la plaza.

La Abogacía de la Generalitat emitió un informe el pasado 23 de noviembre indicando que «no existe una autorización definitiva al proyecto de cubrición de los restos y que no se puede entender que las obras estuvieran autorizadas», según confirmaron fuentes autonómicas a este diario.

Ahora la Conselleria de Cultura va a dar la posibilidad a Aparcisa, tras oponerse a desmontarlo todo, para que consulte el expediente completo y dos documentos concretos: la solicitud del proyecto de seguimiento arqueológico de la cubrición y el informe favorable de la Dirección Territorial a ese seguimiento. Así se lo han notificado ya a la empresa y al Ayuntamiento.

Este nuevo movimiento evidencia lo enmarañado que está el conflicto de las vallas que, además, ha acabado en los juzgados. Y es así porque Aparcisa interpuso dos contenciosos administrativos contra la Conselleria de Cultura y contra el Ayuntamiento que todavía no se han resuelto.

Las excavaciones arqueológicas del Mercado. ANTONIO AMORÓS

La empresa concesionaria del proyecto recurrió contra la autorización que en un primer momento dio Cultura al ejecutivo local para retirar el vallado y cubrir las ruinas, que fue suspendida después y hasta ahora porque Aparcisa presentó un recurso de alzada. El segundo de los pleitos que está en manos del Juzgado de lo Contencioso número 1 de Elche es contra el acuerdo municipal de enero de 2020 por el que equipo de gobierno exigió a la mercantil devolver a la normalidad la plaza de las Flores y de la Fruita.

A comienzos de año, el ejecutivo local dio siete días a Aparcisa para desmontar las vallas y tapar las excavaciones tras haber anunciado ya que romperían el contrato y dejándolos sin la posibilidad de seguir haciendo excavaciones.

La empresa se negó a abandonar su proyecto y recurrió la orden del alcalde para hacerse cargo de las obras apuntando a que esa petición era «contraria a los acuerdos adoptados para la ejecución del contrato». A partir de ahí, el equipo de gobierno decidió asumir de forma subsidiaria los trabajos y contrató a una empresa por 50.000 euros para acondicionar el entorno del Mercado Central. Sin embargo, en el mes de marzo, cuando lo tenían todo preparado, fue cuando Aparcisa recurrió la orden y la dirección General de Cultura advirtió que no podía autorizar ningún permiso. Y así hasta ahora.

Con este panorama, ni en la Conselleria ni en el Ayuntamiento se atreven a dar una fecha para dar una solución al asunto de las vallas y de las ruinas. Menos aún se sabe cuándo se resolverá definitivamente el contrato con Aparcisa, pues el Consell Jurídic Consultiu ha reclamado más información al equipo de gobierno, por lo que no hay visos de que este culebrón vaya a resolverse pronto.

En un callejón sin salida se ha convertido para muchos comerciantes de la plaza de las Flores el conflicto del Mercado Central, por la degradación que está suponiendo un edificio sin vida y vallado en el casco histórico de la ciudad. Este año, especialmente difícil por la pandemia, ya echó el cierre una panadería de la plaza de la Fruita, sumándose a la lista de establecimientos cerrados junto al edificio de abastos. Otra tienda de ropa ya ha anunciado que se traslada a otra zona del centro. Frente al hartazgo de muchos comerciantes, la otra cara de la moneda: la de los hosteleros de la plaza que llenan sus terrazas.

Lo último en INF+

Compartir el artículo

stats